lunes, 20 de noviembre de 2017

Pequeñas Semillitas 3507

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 12 - Número 3507 ~ Lunes 20 de Noviembre de 2017
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Un alpinista, ardiendo en deseos de conquistar una altísima montaña, inició su travesía después de años de preparación. Pero, como quería la gloria sólo para él, subió sin compañeros. Su afán por subir lo llevó a continuar cuando ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, visibilidad cero, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes. Subiendo por un acantilado, a solo unos pocos metros de la cima, se resbaló y se desplomó por el aire. El alpinista solo podía sentir la terrible sensación de la caída en medio de la total oscuridad. En esos momentos de angustia, le pasaron por su mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida. De repente, sintió el fortísimo tirón de la larga soga que lo amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña.
En ese momento de quietud, suspendido en el aire, no le quedó más que gritar: —¡Ayúdame, Dios mío! De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó:  —¿Qué quieres, hijo mío? —Sálvame, Dios mío. —¿Realmente crees que yo te pueda salvar? —Por supuesto, Señor.  —Entonces, corta la cuerda que te sostiene. Aquel alpinista, aterrorizado, se aferró más aún a la cuerda.  Al día siguiente el equipo de rescate encontró al alpinista muerto, colgado de la soga… a tan solo dos metros del suelo. ¿Y tú? ¿Confías en Dios cuando te pide lo que parece contrario a tus intereses?, ¿Cortarías la cuerda?

¡Buenos días!

Jesús perdona siempre
Entre los modos de orar hay uno muy simple y coherente: pedir perdón de lo que sabemos no agradó a Dios. Es razonable expresar nuestro pesar, cuando ofendemos a una persona. David cuando cometió gravísimos pecados, se apresuró a reconciliarse con el Señor. En esa ocasión compuso un salmo muy sincero: “Reconozco mi culpa, Señor, cometí la maldad que aborreces” (51). Dios lo perdonó y sintió la alegría de la reconciliación.

Sor María Noelia Magdolna, religiosa húngara, fallecida el 24 de abril de 1992, nació en 1901, recibió muchos mensajes celestiales. He aquí uno de ellos: “Una vez Jesús me llevó al juicio de un alma muy pecadora, a quien le perdonó sus pecados. Satanás estaba furioso. —¡Tú no eres justo! —gritaba —¡Esta alma fue mía toda su vida! Éste cometió muchos pecados, mientras que yo cometí sólo uno y tú creaste el Infierno para mí. —¡Lucifer!  —le contestó Jesús con infinito amor —¿Tú, alguna vez, me pediste perdón? Entonces Lucifer, fuera de sí, gritó: —¡Eso nunca! ¡Eso nunca lo haré! Entonces Jesús se volvió hacia mí, diciéndome: —Ya lo ves, si él me pidiera perdón tan solo una vez, el Infierno dejaría de existir”.

La oración de perdón te ayudará a modelar tu vida con absoluta fidelidad a la voluntad de Dios. Será un momento diario para enfrentarte a tus males espirituales, reprobarlos y corregirlos. Esta oración te atraerá la fuerza de Dios para liberarte de cualquier mal hábito. ¿Por qué no pruebas?
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, sucedió que, al acercarse Jesús a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna; al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello. Le informaron que pasaba Jesús el Nazareno y empezó a gritar, diciendo: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!». Los que iban delante le increpaban para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran y, cuando se hubo acercado, le preguntó: «¿Qué quieres que te haga?». Él dijo: «¡Señor, que vea!». Jesús le dijo: «Ve. Tu fe te ha salvado». Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios. (Lc 18,35-43)

Comentario:
Hoy, el ciego Bartimeo (cf. Mc 10,46) nos provee toda una lección de fe, manifestada con franca sencillez ante Cristo. ¡Cuántas veces nos iría bien repetir la misma exclamación de Bartimeo!: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!» (Lc 18,37). ¡Es tan provechoso para nuestra alma sentirnos indigentes! El hecho es que lo somos y que, desgraciadamente, pocas veces lo reconocemos de verdad. Y..., claro está: hacemos el ridículo. Así nos lo advierte san Pablo: «¿Qué tienes que no lo hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?» (1Cor 4,7).
A Bartimeo no le da vergüenza sentirse así. En no pocas ocasiones, la sociedad, la cultura de lo que es “políticamente correcto”, querrán hacernos callar: con Bartimeo no lo consiguieron. Él no se “arrugó”. A pesar de que «le increpaban para que se callara, (...) él gritaba mucho más: ‘¡Hijo de David, ten compasión de mí!’» (Lc 18,39). ¡Qué maravilla! Da ganas de decir: —Gracias, Bartimeo, por este ejemplo.
Y vale la pena hacerlo como él, porque Jesús escucha. ¡Y escucha siempre!, por más jaleo que algunos organicen a nuestro alrededor. La confianza sencilla —sin miramientos— de Bartimeo desarma a Jesús y le roba el corazón: «Mandó que se lo trajeran y (...) le preguntó: «¿Qué quieres que te haga?» (Lc 18,40-41). Delante de tanta fe, ¡Jesús no se anda con rodeos! Y... Bartimeo tampoco: «¡Señor, que vea!» (Lc 18,41). Dicho y hecho: «Ve. Tu fe te ha salvado» (Lc 18,42). Resulta que «la fe, si es fuerte, defiende toda la casa» (San Ambrosio), es decir, lo puede todo.
Él lo es todo; Él nos lo da todo. Entonces, ¿qué otra cosa podemos hacer ante Él, sino darle una respuesta de fe? Y esta “respuesta de fe” equivale a “dejarse encontrar” por este Dios que —movido por su afecto de Padre— nos busca desde siempre. Dios no se nos impone, pero pasa frecuentemente muy cerca de nosotros: aprendamos la lección de Bartimeo y... ¡no lo dejemos pasar de largo!
Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Santoral Católico:
San Edmundo
Mártir
Nació de familia sajona en torno al año 841, y siendo aún muy joven fue coronado rey de la Inglaterra oriental (condados de Norfolk y Suffolk). En el gobierno mostró un gran sentido de la justicia, una enorme equidad y responsabilidad en sus decisiones, a la vez que una profunda piedad cristiana. En la guerra con los daneses, paganos, cayó prisionero. Le exigieron, para quedar en libertad, que firmara un tratado contrario a la justicia y a la religión, y que renegara de su fe. Él se negó y lo decapitaron. Era el año 869.
© Directorio Franciscano

Pensamiento del día

“No existe la falta de tiempo.
Existe la falta de interés…
porque cuando la gente quiere,
siempre hay tiempo.”

Tema del día:
El Gran Regalo
1)   Para saber
Hay un refrán que dice que “A caballo regalado no se le mira el colmillo”, y mucho menos tratándose de un regalo maravilloso. Cabría preguntarse por qué algunos no aceptan el don de la salvación.
Hay una parábola de Jesús que trata del hombre que invita a una gran cena gratis, pero uno a uno los invitados se niegan a asistir poniendo excusas. Cada uno reduce su felicidad a un aspecto limitado de la tierra. Por ejemplo, unas vacaciones en un lugar maravilloso, pero tienen que terminar.
El Papa Francisco comentó: quienes rechazan la invitación se han encerrado en sí mismos y no comprenden el amor gratuito de Dios, y “si no se entiende la gratuidad de la invitación de Dios, no se entiende nada”. Porque Dios es Amor y nos ofrece una felicidad eterna.
El hombre pretende tener la llave de su felicidad, sin pensar que la llave de la verdadera y eterna felicidad solo la tiene Cristo, quien la ganó con su sacrificio y nos la ofrece de manera gratuita.

2) Para pensar
Se cuenta que un hombre murió y se encontró en las puertas del Cielo con San Pedro. El hombre pregunta: “¿Qué se necesita para entrar?”. San Pedro le respondió: “Se requieren al menos cien mil puntos. ¿Cuánto traes?”. El hombre optimista dice: “Si tomamos en cuenta que fui buen esposo y padre, estudié y trabajé mucho, ¿cuántos puntos me dan?” San Pedro toma su calculadora y hace la cuenta, y responde: “Son mil quinientos puntos”. El hombre se sorprende: “¿Tan pocos? y ¿si sumamos que no engañé a mi esposa, no robe ni me drogué, y siempre pagué mis impuestos?” Volviendo a sumar le responde San Pedro: “Eso te dan dos mil puntos…” El hombre cada vez más nervioso, dice: “Recuerdo que di limosnas, ayudé en una labor social, respeté señales de tránsito...” Haciendo la cuenta, San Pedro le comunica: “Sí, ello te da dos mil quinientos puntos, y eso que no te quito algunos puntos de pecados, pero para cien mil que se necesitan…” El hombre casi al borde del pánico exclama: “Me rindo, eso es todo, me abandono a la misericordia de Dios”. “Excelente, ¡estás adentro!”, dice San Pedro y mientras le abre la puerta lo recibe: “¡Bienvenido a casa!”
Sin dejar de ser ficticio, muestra que la vida eterna, el Cielo, se lo debemos totalmente a la misericordia de Dios. No significa que de nada valieron las buenas obras, más bien es gracias a ellas por las que nos disponemos a recibir la misericordia de Dios.

3) Para vivir
Hay el peligro de que nuestro trato con Dios se vuelva “comercial”, como decirle: “Yo hago esto, y tú me pagas”. En vez de ser una relación de amor, como la que ha de haber entre un padre y su hijo.
El Papa Francisco recordó cómo el hijo pródigo de la parábola se acercó sin ningún mérito y su Padre le perdona al ver su arrepentimiento, no por los méritos, sino por su amor. La salvación no se compra.
Aquellos que no quieren entrar en el banquete “se sienten “salvados a su manera… Han perdido una cosa más hermosa y esto es algo muy feo: han perdido la capacidad de sentirse amados… Pidamos al Señor que nos salve de perder la capacidad de sentirnos amados”.
© Pbro. José Martínez Colín

Meditaciones
En una carta a un sobrino sacerdote (carta del 4 de abril de 1970) sor Lucía, vidente de Nuestra Señora de Fátima (Portugal), le daba consejos para su apostolado:
“Debemos rezar el Rosario todos los días. ¡Es la oración que Nuestra Señora nos ha recomendado con insistencia! El demonio sabe que nos salvaremos por la oración. Así que es contra ella que realiza su campaña para nuestra perdición. Rece el Rosario todos los días. No tenga miedo de exponer el Santísimo Sacramento y de recitar el Rosario en su presencia.
Es falso decir que esto no es litúrgico, ya que las oraciones del Rosario son parte de la Sagrada Liturgia; y ellas no desagradan a Dios cuando las rezamos en su presencia, cuando está expuesto para nuestra adoración. Al contrario, es la oración que Le agrada más ya que es con ella que Lo alabamos mejor (…)
¿Por qué la oración que Dios nos recomendó será rebasada? Es fácil reconocer la astucia del diablo y de sus seguidores que quieren alejar las almas de Dios, separándolos de la oración. (…) No se deje engañar.”

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración para que se resuelvan los problemas judiciales en favor de Virginia M., de Costa Rica.

Pedimos oración por la bebita Isabella, que está todavía en el vientre materno de Nikole G., en California. Y también por la salud de Carla K., de California. Encomendamos estas personas a la protección divina de Jesús.

Pedimos oración para Beatriz C., de Córdoba, Argentina, que tiene cáncer y va a ser operada. La encomendamos al Sagrado Corazón de Jesús, confiando en que recibirá la curación.

Continuamos unidos en oración por medio del rezo del Santo Rosario poniendo en Manos de Nuestra Madre Bendita todas nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades, poniendo al mundo entero en Manos de nuestra Madre y pidiéndole a Ella paz para el mundo, al rezar por la paz; rezamos por todo, por la paz en el mundo, en los corazones, porque la violencia sea desterrada, por la paz para los niños que están en peligro de ser abortados.  Paz para los jóvenes que no encuentran el camino, paz para los deprimidos. Paz para los que no han tenido la dicha de conocer al Amor. En fin rezamos por la paz, y sigamos haciéndolo.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Los cinco minutos de María
Noviembre 20
La devoción que tengas a la Virgen María, y a la seguridad de su protección, no pueden eximirte de poner tu esfuerzo personal, apartándote del pecado y ejercitando tu alma en todas las virtudes.
La devoción a la Virgen potenciará y elevará tu acción personal; haz tu esfuerzo personal y ofrécelo a la Virgen; deja que lo demás corra por su cuenta.
Virgen María, me pongo bajo tu protección materna y te ruego que bendigas mi esfuerzo por ser fiel al Evangelio de tu Hijo Jesús.
* P. Alfonso Milagro
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)

domingo, 19 de noviembre de 2017

Pequeñas Semillitas 3506

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 12 - Número 3506 ~ Domingo 19 de Noviembre de 2017
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Los talentos de los que habla Jesús en el Evangelio de hoy, son la Palabra de Dios, la fe, en una palabra, el reino que ha anunciado. En este sentido la parábola de los talentos conecta con la del sembrador. A la suerte diversa de la semilla que él ha echado -que en algunos casos produce el sesenta por ciento, en otros en cambio se queda entre las espinas, o se lo comen los pájaros del cielo-, corresponde aquí la diferente ganancia realizada con los talentos.
Los talentos son, para nosotros cristianos de hoy, la fe y los sacramentos que hemos recibido. La palabra nos obliga a hacer un examen de conciencia: ¿qué uso estamos haciendo de estos talentos? ¿Nos parecemos al siervo que los hace fructificar o al que los entierra? Para muchos el propio bautismo es verdaderamente un talento enterrado. Yo lo comparo a un paquete regalo que uno ha recibido por Navidad y que ha sido olvidado en un rincón, sin haberlo nunca abierto o tirado.
Los frutos de los talentos naturales acaban con nosotros, o como mucho pasan a los herederos; los frutos de los talentos espirituales nos siguen a la vida eterna y un día nos valdrán la aprobación del Juez divino: "Bien, siervo bueno y fiel, has sido fiel en lo poco, te daré autoridad sobre lo mucho: toma parte en el gozo de tu Señor".
Padre R. Cantalamessa

¡Buenos días!

Oración de perdón
Hay males en nuestra esfera psíquica con los que fácilmente condescendemos y nos impiden adquirir una auténtica madurez. La oración de perdón es un arma poderosa en la lucha contra el mal que se oculta en nuestro interior y atrae la fuerza de Dios para purificarnos de los malos hábitos. Vale la pena practicarla cada día. Aquí tienes una oración del P. Víctor Fernández para ambientarte.

Señor, recuerdo tu amor y quiero pedirte perdón, porque quisiste para mí una vida más santa, pero yo elegí la tibieza y la mediocridad. Pero no quiero quedarme postrado espiritualmente. Sé que allí está tu mirada de cariño y tus brazos que quieren levantarme. Ten misericordia de mí, Señor, por tu bondad. Perdóname por el mal que hice y por el bien que no quise hacer. Piedad de mí, Señor, piedad de mí, que soy frágil e imperfecto. Tú sabes que te amo. Pero soy débil y vuelvo a caer. Por eso te pido: renuévame por dentro, santifícame, libérame, límpiame de mi maldad y quedaré más blanco que la nieve. Amén.

Es una oración buena para ambientarte, pero hay que bajar a lo concreto, por ejemplo: perdóname, Señor, mis faltas de amor, de comprensión y misericordia; por encerrarme en mí mismo; por las veces que me dejo llevar del pesimismo y la desesperanza; porque constato que la vanidad y el deseo de alabanza motivan con frecuencia mis obras; etc. La gracia del Señor te ayudará en este combate espiritual.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó.
»Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.
»Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’.
»Llegándose también el de los dos talentos dijo: ‘Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’.
»Llegándose también el que había recibido un talento dijo: ‘Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo’. Mas su señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes’». (Mt 25,14-30)

Comentario:
Hoy, Jesús nos narra otra parábola del juicio. Nos acercamos a la fiesta del Adviento y, por tanto, el final del año litúrgico está cerca.
Dios, dándonos la vida, nos ha entregado también unas posibilidades -más pequeñas o más grandes- de desarrollo personal, ético y religioso. No importa si uno tiene mucho o poco, lo importante es que se ha de hacer rendir lo que hemos recibido. El hombre de nuestra parábola, que esconde su talento por miedo al amo, no ha sabido arriesgarse: «El que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor» (Mt 25,18). Quizá el núcleo de la parábola pueda ser éste: hemos de tener la concepción de un Dios que nos empuja a salir de nosotros mismos, que nos anima a vivir la libertad por el Reino de Dios.
La palabra "talento" de esta parábola -que no es nada más que un peso que denota la cantidad de 30 Kg de plata- ha hecho tanta fortuna, que incluso ya se la emplea en el lenguaje popular para designar las cualidades de una persona. Pero la parábola no excluye que los talentos que Dios nos ha dado no sean sólo nuestras posibilidades, sino también nuestras limitaciones. Lo que somos y lo que tenemos, eso es el material con el que Dios quiere hacer de nosotros una nueva realidad.
La frase «a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará» (Mt 25,29), no es, naturalmente, una máxima para animar al consumo, sino que sólo se puede entender a nivel de amor y de generosidad. Efectivamente, si correspondemos a los dones de Dios confiando en su ayuda, entonces experimentaremos que es Él quien da el incremento: «Las historias de tantas personas sencillas, bondadosas, a las que la fe ha hecho buenas, demuestran que la fe produce efectos muy positivos (…). Y, al revés: también hemos de constatar que la sociedad, con la evaporación de la fe, se ha vuelto más dura…» (Benedicto XVI).
P. Antoni POU OSB Monje de Montserrat (Montserrat, Barcelona, España)

Palabras de San Juan Pablo II
María vive mirando a Cristo y tiene en cuenta cada una de sus palabras: «Guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón » (Lc 2, 19; cf. 2, 51). Los recuerdos de Jesús, impresos en su alma, la han acompañado en todo momento, llevándola a recorrer con el pensamiento los distintos episodios de su vida junto al Hijo. Han sido aquellos recuerdos los que han constituido, en cierto sentido, el 'rosario' que Ella ha recitado constantemente en los días de su vida terrenal […] Cuando recita el Rosario, la comunidad cristiana está en sintonía con el recuerdo y con la mirada de María.

Predicación del Evangelio:
Búsqueda creativa
A pesar de su aparente inocencia, la parábola de los talentos encierra una carga explosiva. Sorprendentemente, el “tercer siervo” es condenado sin haber cometido ninguna acción mala. Su único error consiste en “no hacer nada”: no arriesga su talento, no lo hace fructificar, lo conserva intacto en un lugar seguro.

El mensaje de Jesús es claro. No al conservadurismo, sí a la creatividad. No a una vida estéril, sí a la respuesta activa a Dios. No a la obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo arriesgado por transformar el mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo comprometido en abrir caminos al reino de Dios.

El gran pecado de los seguidores de Jesús puede ser siempre el no arriesgarnos a seguirlo de manera creativa. Es significativo observar el lenguaje que se ha empleado entre los cristianos a lo largo de los años para ver en qué hemos centrado con frecuencia la atención: conservar el depósito de la fe; conservar la tradición; conservar las buenas costumbres; conservar; la gracia; conservar la vocación...

Esta tentación de conservadurismo es más fuerte en tiempos de crisis religiosa. Es fácil entonces invocar la necesidad de controlar la ortodoxia, reforzar la disciplina y la normativa; asegurar la pertenencia a la Iglesia... Todo puede ser explicable, pero ¿no es con frecuencia una manera de desvirtuar el Evangelio y congelar la creatividad del Espíritu?

Para los dirigentes religiosos y los responsables de las comunidades cristianas puede ser más cómodo “repetir” de manera monótona los caminos heredados del pasado, ignorando los interrogantes, las contradicciones y los planteamientos del hombre moderno, pero ¿de qué sirve todo ello si no somos capaces de transmitir luz y esperanza a los problemas y sufrimientos que sacuden a los hombres y mujeres de nuestros días?

Las actitudes que hemos de cuidar hoy en el interior de la Iglesia no se llaman “prudencia”, “fidelidad al pasado”, “resignación”... Llevan más bien otro nombre: “búsqueda creativa”, “audacia”, “capacidad de riesgo”, “escucha al Espíritu” que todo lo hace nuevo.

Lo más grave puede ser que, lo mismo que le sucedió al tercer siervo de la parábola, también nosotros creamos que estamos respondiendo fielmente a Dios con nuestra actitud conservadora, cuando estamos defraudando sus expectativas. El principal quehacer de la Iglesia hoy no puede ser conservar el pasado, sino aprender a comunicar la Buena Noticia de Jesús en una sociedad sacudida por cambios socioculturales sin precedentes.
© P. José Antonio Pagola

Nuevo vídeo y artículo

Hay un nuevo vídeo subido al blog
de "Pequeñas Semillitas" en internet.
Para verlo tienes que ir al final de esta página

Ofrecimiento para sacerdotes y religiosas

Formulo el siguiente ofrecimiento únicamente para sacerdotes o religiosas que reciben diariamente "Pequeñas Semillitas" por e-mail: Si desean recibir el power point y los comentarios del Evangelio del domingo siguiente con dos o tres días de anticipación, para tener tiempo de preparar sus meditaciones, homilías o demás trabajos pastorales sobre la Palabra de Dios, pueden pedírmelo a feluzul@gmail.com 
Sólo deben indicar claramente su nombre, su correo electrónico, ciudad de residencia y a qué comunidad religiosa pertenecen.

Agradecimientos

Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

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Meditaciones
Es famoso el milagro, realizado por santa Teresita del Niño Jesús en el convento de las carmelitas descalzas de Gallípoli (Italia) en enero de 1910. La Priora estaba triste y angustiada, porque tenía muchas novicias y no podía pagar todas las deudas que se acumulaban para seguirlas sustentando. Una tarde, se le apareció santa Teresita y la tranquilizó y le aseguró que la ayudaría en esa difícil situación. De hecho, la Madre Priora encontró milagrosamente en la caja de la comunidad una extraordinaria cantidad de dinero, suficiente para cancelar todas las deudas acumuladas y seguir sustentando a sus novicias.
El obispo decidió investigar este suceso y, siguiendo la pista proporcionada por la numeración de los billetes de 50 liras, logró descubrir que esa gran cantidad de dinero, con que santa Teresita había proveído al Monasterio, había sido rescatada por la santa de las ruinas del gran terremoto de Mesina. Pertenecía al lote de divisas que el Banco de Italia de Nápoles había remitido al Banco de Italia de Mesina, donde había desaparecido bajo los escombros del terrible sismo. Este milagro fue considerado para su beatificación, que tuvo lugar el 29 de abril de 1923.  

Los cinco minutos de María
Noviembre 19
Nunca diga tu boca lo que tu pensamiento no acepta; nunca diga tu boca lo que tu vida no predica y nunca vivas como no piensas que se debe vivir.
Pocas son las ocasiones en las que el Evangelio nos menciona a la Virgen María; menos aún las veces en las que ella tomó la palabra; pero las pocas palabras suyas que nos han sido transmitidas brillan por su prudencia y por su mesura, como dándonos ejemplo y enseñándonos el modo en que nosotros debemos hablar siempre verazmente y con debida prudencia.
Nuestra Señora de la verdad, que nos sumemos a tu canto profético, proclamando la libertad de los hijos de Dios y el cumplimiento de la promesa.
* P. Alfonso Milagro 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)

sábado, 18 de noviembre de 2017

Pequeñas Semillitas 3505

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 12 - Número 3505 ~ Sábado 18 de Noviembre de 2017
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Miles de personas en situación de exclusión y pobres participarán en la Misa celebrada por el Papa Francisco con motivo de la I Jornada Mundial de los Pobres que se celebrará en Roma mañana domingo 19 de noviembre. Tras la celebración de la Eucaristía, 1.500 personas participarán en una comida festiva en el Aula Pablo VI junto al Santo Padre, mientras que otras 2.500 personas serán recibidas en diferentes seminarios y colegios católicos de Roma para participar también en un almuerzo.
La celebración de la Jornada Mundial de los Pobres es el resultado de un fuerte deseo del Papa Francisco tras la conclusión del Jubileo de la Misericordia con el fin de que toda la comunidad cristiana se sienta llamada a tender la mano a los pobres, a los débiles, a los hombres y mujeres cuya dignidad ha sido pisoteada.
¡Ojalá que esta buena iniciativa no se agote en un día, sino que se mantenga en el corazón de todos por tiempo indefinido, aprendiendo a ver el rostro de Cristo en cada pobre que se cruce en nuestro camino!

¡Buenos días!

La silla vacía
Tal vez no has encontrado todavía un modo fácil y efectivo de entablar comunicación con Dios, pues en la oración se trata de eso: de dialogar sencillamente con Jesús. Esta anécdota podría activar tu creatividad.

Un sacerdote que visitó varias veces a un enfermo, observó con extrañeza la presencia de una silla vacía junto a su cabecera. Por fin una vez le preguntó para qué tenía una silla vacía junto a la cama. — No está vacía, —contestó el enfermo. Yo he ubicado a Jesús en esa silla y estaba conversando con él hasta que llegó usted. —Y añadió.  —Durante años me resultó difícil hacer oración, hasta que un buen amigo me explicó que orar no es hacer otra cosa más que hablar con Jesús. Al mismo tiempo me aconsejó colocar una silla vacía junto a mí, imaginando a Jesús sentado en ella hablando conmigo y yo con él. Desde aquel día ya no tuve dificultad en orar.
Algunos días después llegó apresuradamente la hija del enfermo a la casa parroquial para comunicar al sacerdote que el enfermo había fallecido. Y dijo: — Lo veía tan lleno de paz que me atreví a dejarlo solo, ausentándome un par de horas. Cuando volví a casa, entrando en la habitación lo encontré sin vida. Sin embargo, algo me ha resultado extraño, su posición: la cabeza no reposaba sobre la almohada del lecho, sino sobre la silla colocada junto a él.

“Desde aquel día ya no tuve dificultad en orar”. Ojalá acontezca lo mismo contigo, así como también esa irradiación de paz que daba un aura especial al rostro del enfermo. Siempre me impresionó aquella afirmación de san Alfonso María de Ligorio, doctor de la iglesia: “El que ora se salva; el que no ora se condena”. 
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, Jesús les propuso una parábola para inculcarles que es preciso orar siempre sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad, que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en aquella ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: ‘¡Hazme justicia contra mi adversario!’. Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme’».
Dijo, pues, el Señor: «Oíd lo que dice el juez injusto; y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a Él día y noche, y les hace esperar? Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?». (Lc 18,1-8)

Comentario:
Hoy, en los últimos días del año litúrgico, Jesús nos exhorta a orar, a dirigirnos a Dios. Podemos pensar cómo los padres y madres de familia esperan que —¡todos los días!— sus hijos les digan algo, que les muestren su afecto amoroso.
Dios, que es Padre de todos, también lo espera. Jesús nos lo dice muchas veces en el Evangelio, y sabemos que hablar con Dios es hacer oración. La oración es la voz de la fe, de nuestra creencia en Él, también de nuestra confianza, y ojalá fuera también siempre manifestación de nuestro amor.
A fin de que nuestra oración sea perseverante y confiada, dice san Lucas, que «Jesús les propuso una parábola para inculcarles que es preciso orar siempre sin desfallecer» (Lc 18,1). Sabemos que la oración se puede hacer alabando al Señor o dando gracias, o reconociendo la propia debilidad humana —el pecado—, implorando la misericordia de Dios, pero la mayoría de las veces será de petición de alguna gracia o favor. Y, aunque no se consiga de momento lo que se pide, sólo el poder dirigirse a Dios, el hecho de poder contarle a ese Alguien la pena o la preocupación, ya será la consecución de algo, y seguramente —aunque no de inmediato, sino en el tiempo—, obtendrá respuesta, porque «Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a Él día y noche (...)?» (Lc 18,7).
San Juan Clímaco, a propósito de esta parábola evangélica, dice que «aquel juez que no temía a Dios, cede ante la insistencia de la viuda para no tener más la pesadez de escucharla. Dios hará justicia al alma, viuda de Él por el pecado, frente al cuerpo, su primer enemigo, y frente a los demonios, sus adversarios invisibles. El Divino Comerciante sabrá intercambiar bien nuestras buenas mercancías, poner a disposición sus grandes bienes con amorosa solicitud y estar pronto a acoger nuestras súplicas».
Perseverancia en orar, confianza en Dios. Decía Tertuliano que «sólo la oración vence a Dios».
+ Rev. D. Joan FARRÉS i Llarisó (Rubí, Barcelona, España)

Santoral Católico:
Dedicación de las Basílicas
de San Pedro y San Pablo
 
Es el aniversario de las basílicas de los santos apóstoles, protectores de la ciudad de Roma, meta de peregrinaciones a lo largo de los siglos. La basílica de San Pedro fue construida por el emperador Constantino hacia el año 350, en la colina Vaticana, sobre el sepulcro que guarda las cenizas venerables del Apóstol, y la consagró el papa san Silvestre; la basílica actual fue consagrada por el papa Urbano VIII el año 1626. El mismo Constantino mandó edificar la basílica de San Pablo, junto a la vía Ostiense, extramuros de la ciudad de Roma, en el lugar donde se cree que fue decapitado el apóstol; fue consagrada por el papa Siricio y está regida desde el siglo VIII por monjes benedictinos; la basílica actual, construida tras el incendio de la anterior, fue consagrada por Pío IX en 1854. La conmemoración conjunta expresa simbólicamente la fraternidad de los Apóstoles y la unidad de la Iglesia. El recuerdo de los dos apóstoles debe fortalecer la fe que nos transmitieron con su palabra y su martirio.
Oración: Defiende a tu Iglesia, Señor, con la protección de los apóstoles y, pues ha recibido por ellos el primer anuncio del Evangelio, reciba también, por su intercesión, aumento de gracia hasta el fin de los tiempos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano - Aciprensa    

Palabras del Santo Padre Pío 
"El miedo debe dar la mano a la confianza
y deben caminar los dos juntos como dos hermanos.
Hay que actuar siempre así, ya que,
sí nos percatamos de tener miedo o de temer demasiado,
entonces debemos recurrir a la confianza;
y si confiamos en exceso,
debemos, en cambio, tener un poco de temor,
porque el amor tiende hacia el objeto amado,
pero al avanzar es ciego, no ve;
pero el santo temor le ofrece la luz"

Temas Médicos:
El ADN y la naturaleza humana
Los estudios sobre el ADN (en inglés DNA) avanzan continuamente y permiten alcanzar nuevas metas en el mundo de la medicina y de la ciencia.

Gracias al ADN se pueden predecir enfermedades, escoger mejor los trasplantes de órganos o tejidos, preparar medicinas “personalizadas”. A la vez, se puede identificar a personas en situaciones delicadas, como es el caso del reconocimiento de cadáveres o para individuar a posibles delincuentes.

Los progresos en el campo de la genética llevan a algunos a pensar que el ADN es la característica central, lo que nos define como seres vivos de una determinada especie. Para saber si estamos o no estamos ante un hombre, bastaría con observar el patrimonio genético del individuo en cuestión. Incluso hay quienes creen que lo que define nuestra humanidad consiste en poseer los 46 cromosomas típicos de nuestra especie.

Es cierto que el ADN tiene una importancia enorme en la configuración y en el desarrollo de los seres vivos. Pero el ADN tiene una cantidad enorme de variantes. Además, el ADN se inserta en un complejo equilibrio dinámico entre diversas partes de las células, y depende en mucho de las circunstancias ambientales para poder “expresarse” con normalidad.

Entre los seres humanos, por ejemplo, no todos tienen 46 cromosomas. Hay personas que tienen 47, otros tienen 45, y se dan más variantes. Entre los que tienen 46 cromosomas (como entre quienes tienen más o menos cromosomas), hay una gran variabilidad en la disposición interna de los genes, unos sanos, otros dañados, otros ausentes, etc.

Las variaciones en el ADN explican la diversificación de los individuos. Un observador atento puede señalar fácilmente las enormes diferencias que hay entre una persona que no llega a medir más de un metro y medio y quien es superior a dos metros; entre quien tiene unos rasgos raciales de un tipo y quien los tiene de otro; entre quien se mueve y se expresa con agilidad y quien, por motivos fisiológicos o de otro tipo, muestra una gran lentitud de movimientos.

Junto a la riqueza de diferencias entre los individuos debida al ADN, existen otras diferencias que surgen según los modos en los que el ADN interactúa con las demás partes de la célula, especialmente gracias al ARN (en inglés, RNA) y a los ribosomas, y con el ambiente.

Es posible, por ejemplo, que un ADN “sano” no pueda ser leído correctamente durante el embarazo porque la madre ha tomado algunas sustancias dañinas. El caso del talidomide es, en ese sentido, tristemente famoso. Otras veces un genoma dañado, orientado a provocar ciertas enfermedades en la edad adulta, nunca llega a “actuar” (a dañar a la persona), por factores externos o simplemente porque esa persona muere prematuramente.

El deseo de definir al ser humano solamente por el ADN resulta, por lo tanto, insuficiente y reductivo. Una compleja cadena de aminoácidos, como la de nuestro ADN, tiene un papel insustituible a la hora de explicar la mayoría de los procesos fisicoquímicos de nuestro cuerpo. Pero no puede ni fundar la dignidad humana ni explicar fenómenos tan complejos y tan maravillosos como son el pensamiento intelectual y el amor.
© Fernando Pascual

Humor de sábados
# Los médicos estamos acostumbrados a que nos llamen por teléfono a cualquier hora. Una noche me despertó un hombre a cuya esposa ya había atendido antes.
- Siento molestarlo tan tarde -me dijo- pero creo que mi mujer tiene apendicitis.
Aún medio dormido, recordé que yo le había quitado el apéndice a su esposa dos años atrás.
- Nadie tiene un segundo apéndice - exclamé.
- Doctor, quizás usted no haya oído hablar de un segundo apéndice -contestó, pero sí de que podemos tener una segunda esposa.

# Una francesa se lo hace estirar todo: la nariz, la piel de la cara, etc...
Finalmente, el cirujano le pregunta:
- ¿Desea la señora algo más?
- Sí. Quisiera tener los ojos más grandes y expresivos.
- Nada más fácil, señora. Enfermera: traiga la cuenta, por favor.

Meditaciones
Quo vadis, Domine? (¿A dónde vas, Señor?)
Esta frase se ha hecho famosa debido a la película "Quo vadis", del año 1951 dirigida por Mervyn Le Roy. Al final de la misma san Pedro huyendo de Roma, se encuentra con Jesucristo y le hace esta pregunta: "Quo vadis, domine?". El pasaje al que hacemos referencia se encuentra en el manuscrito llamado “La leyenda aurea”. Este códice escrito en el siglo XIII, por el monje dominico y arzobispo de Genova, Santiago de Vorágine, refiere con gran detalle y en latín, la vida de 180 santos y mártires de la Iglesia Católica. 
En este manuscrito se cuenta el episodio de San Pedro, cuando el emperador romano Nerón en el año 64 comenzó una terrible persecución contra los cristianos. San Pedro temeroso de lo que pudiera sucederle, huyó de Roma por la Vía Apia, pero en el trayecto se encontró con Jesucristo que cargaba con una cruz, y le preguntó: "Quo vadis, Domine?" (¿A dónde vas, Señor?) Jesucristo le contestó: “Mi pueblo en Roma te necesita. Si abandonas a mis ovejas, yo iré a Roma para ser crucificado de nuevo”.
San Pedro avergonzado de su cobarde actitud, volvió a Roma y de inmediato fue detenido por el emperador. Como se lo condenara a ser crucificado, dijo que no era digno de morir como su maestro, por lo que los romanos optaron por crucificarlo cabeza abajo.
En el lugar de su martirio hoy día según la tradición se levanta la Basílica de San Pedro de El Vaticano y en la cripta de la Basílica reposan los restos del apóstol de Jesús.

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración para que sea encontrado el submarino argentino ARA San Juan, que se encuentra perdido en el Océano Atlántico hace tres días con 44 tripulantes a bordo. Que el Señor guíe a los que los buscan, conceda paciencia y tranquilidad a los familiares que los esperan y los consuele en medio de la incertidumbre que los aqueja.

Pedimos oración por Evelyn Patricia P., de El Salvador, Centro América, para que Dios Misericordioso la ayude en su trabajo.

Pedimos oración por la salud de Raúl F. Z., de Santa Fe, Argentina, 69 años de edad, con afección neurológica compleja, rogando a Jesús que lo sostenga en estos difíciles momentos y a la Santísima Virgen que acompañe y fortalezca a sus hermanas y hermanos que siempre lo han cuidado con un amor ejemplar.

Pedimos oración para las siguientes personas de Argentina: María Ester O., que será operada por tercera vez de desprendimiento de retina; Ramón G., con demencia senil; Inés F., que sufre de parkinson y será sometida a una operación intracraneal; Victoria de L., que debe rendir su último examen de la carrera de arquitectura; María A. G., afectada de esguince de tobillo; y Ángela D., operada por cuarta vez por fracturas múltiples. A todas estas personas las dejamos en las Santas Manos de Jesús.

Continuamos unidos en oración por medio del rezo del Santo Rosario poniendo en Manos de Nuestra Madre Bendita todas nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades, poniendo al mundo entero en Manos de nuestra Madre y pidiéndole a Ella paz para el mundo, al rezar por la paz; rezamos por todo, por la paz en el mundo, en los corazones, porque la violencia sea desterrada, por la paz para los niños que están en peligro de ser abortados.  Paz para los jóvenes que no encuentran el camino, paz para los deprimidos. Paz para los que no han tenido la dicha de conocer al Amor. En fin rezamos por la paz, y sigamos haciéndolo.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Los cinco minutos de María
Noviembre 18
Gracias Dios mío, por haber sido tan bueno que nos has dado por Madre a la Virgen María, tu propia Madre.
Gracias por habernos dado en ella la fuente de la gracia, la indulgencia bondadosa del perdón de todas nuestras culpas, la luz para las almas, la suave esperanza de nuestro corazón.
Gracias, Señor, te damos por tan solícita Madre, que a todos nos procura la eterna salvación. Gracias porque la hiciste tan grande y tan hermosa, gracias por su purísimo e inmaculado Corazón.
Te pedimos, Madre, que tu bondad nos aliente a vivir nuestra vocación cristiana en permanente acción de gracias.
* P. Alfonso Milagro
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)