lunes, 2 de marzo de 2015

Pequeñas Semillitas 2617

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2617 ~ Lunes 2 de Marzo de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Seguimos los pasos de Jesús con la plena esperanza de que ya estamos recorriendo el camino hacia la Luz y la Vida, mientras tratamos de aliviar las cruces de las personas y del mundo y las de cada uno de nosotros. Sabemos que el camino con su gozo y sufrimiento, salud y enfermedad, amistad y soledad, éxitos y fracasos, luz y oscuridad… tiene como meta la alegría de la Pascua.
Con Jesús y por Jesús, la vida y la muerte tienen sentido: conducen a la resurrección, a la vida plena. El Calvario no es el final. La luz vence siempre a las tinieblas. Todo conduce a la Vida.
A todos nos regala, en nuestro camino, momentos de transfiguración. Momentos que nos ayudan a fortalecer la fe, a activar la esperanza, a reavivar el amor, a disipar dudas, a no caer en la rutina y el desánimo, a descubrir la solidaridad. Momentos de plenitud que nos hacen gustar las primicias del Reino. ¿Siento que camino hacia la plena liberación?  

¡Buenos días!

Detrás de una moneda…
El egoísmo atrofia al hombre, que sólo en la donación generosa a los demás encuentra su madurez y plenitud. Si te preocupas demasiado por ti mismo y tu propio entorno, si vives para acumular dinero y comodidades, no te quedará tiempo para los demás. Si no vives para los demás, la vida carecerá de sentido para ti, porque la vida sin amor no vale nada.

Conversaba un hombre rico y alejado de la fe con un sacerdote, que no era otro que el futuro Cardenal Newman, ya convertido del anglicanismo a Roma. El rico se ufanaba de sus riquezas y de su indiferencia religiosa. Newman tomó una hoja de papel y escribió: «Dios».
—¿Ve lo que he escrito en la hoja? El avaro contestó afirmativamente. Entonces el sacerdote tomó una moneda de oro, la acomodó sobre la palabra escrita y preguntó de nuevo:
—¿Ve usted ahora lo que he escrito hace un momento?
—No, ahora sólo veo el dinero.
—En efecto, la riqueza ciega, impide ver a Dios, ¿no le parece?

La Cuaresma es un regalo anual de Dios que anhela verte caminar en la dirección correcta. La Iglesia te invita a mejor tu relación con Dios por la oración, la meditación de su Palabra y el control de ti mismo; y te anima a practicar con generosidad las obras de misericordia espirituales y corporales. La Madre Teresa de Calcuta proponía dar “hasta que te duela el bolsillo”.
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá». (Lc 6,36-38)

Comentario
Hoy, el Evangelio de Lucas nos proclama un mensaje más denso que breve, ¡y eso que es muy breve! Lo podemos reducir a dos puntos: un encuadramiento de misericordia y un contenido de justicia.
En primer lugar, un encuadramiento de misericordia. En efecto, la consigna de Jesús sobresale como una norma y resplandece como un ambiente. Norma absoluta: si nuestro Padre del cielo es misericordioso, nosotros, como hijos suyos, también lo hemos de ser. Y el Padre, ¡es tan misericordioso! El versículo anterior afirma: «(...) y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los ingratos y con los malos» (Lc 6,35).
En segundo lugar, un contenido de justicia. En efecto, nos encontramos ante una especie de “ley del talión” en las antípodas de (inversa a) la rechazada por Jesús («Ojo por ojo, diente por diente»). Aquí, en cuatro momentos sucesivos, el divino Maestro nos alecciona, primero, con dos negaciones; después, con dos afirmaciones. Negaciones: «No juzguéis y no seréis juzgados»; «No condenéis y no seréis condenados». Afirmaciones: «Perdonad y seréis perdonados»; «Dad y se os dará».
Apliquémoslo concisamente a nuestra vida de cada día, deteniéndonos especialmente en la cuarta consigna, como hace Jesús. Hagamos un valiente y claro examen de conciencia: si en materia familiar, cultural, económica y política el Señor juzgara y condenara nuestro mundo como el mundo juzga y condena, ¿quién podría sostenerse ante el tribunal? (Al volver a casa y leer el periódico o al escuchar las noticias, pensamos sólo en el mundo de la política). Si el Señor nos perdonara como lo hacen ordinariamente los hombres, ¿cuántas personas e instituciones alcanzarían la plena reconciliación?
Pero la cuarta consigna merece una reflexión particular, ya que, en ella, la buena ley del talión que estamos considerando deviene de alguna manera superada. En efecto, si damos, ¿nos darán en la misma proporción? ¡No! Si damos, recibiremos —notémoslo bien— «una medida buena, apretada, remecida, rebosante» (Lc 6,38). Y es que es a la luz de esta bendita desproporción que somos exhortados a dar previamente. Preguntémonos: cuando doy, ¿doy bien, doy mirando lo mejor, doy con plenitud?
+ Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret (Vic, Barcelona, España)

Cada día de Cuaresma
Día 13: La conciencia, luz del alma
La conciencia es la luz del alma, de lo más profundo del ser del hombre, y, si se apaga, el hombre se queda a oscuras y puede cometer todos los atropellos posibles contra sí mismo y contra los demás. Jesús compara la función de la conciencia a la del ojo en nuestra vida (Lucas 11, 34-35). Cuando el ojo está sano se ven las cosas tal como son, sin deformaciones. Un ojo enfermo no ve o deforma la realidad, engaña al propio sujeto, y la persona puede llegar a pensar que los sucesos y las personas son como ella los ve con sus ojos enfermos. La conciencia se puede deformar por no haber puesto los medios para alcanzar la ciencia d a acerca de la fe, o bien por una mala voluntad dominada por la soberbia, la sensualidad o la pereza. La Cuaresma es un tiempo muy oportuno para pedirle al Señor que nos ayude a formarnos muy bien la conciencia y para que examinemos si somos sinceros con nosotros mismos y en la dirección espiritual.

La luz que hay en nosotros no brota de nuestro interior, sino de Jesucristo. Yo soy –ha dicho Él- la luz del mundo; el que me sigue no anda en tinieblas (Juan 8, 12). Su luz esclarece nuestras conciencias: más aún, nos puede convertir en luz que ilumine la vida de los demás: vosotros sois la luz del mundo (Mateo 5, 14). Lo haremos con nuestra palabra y con nuestro comportamiento, para lo cual tenemos necesidad de formarnos una conciencia recta y delicada, que entienda con facilidad la voz de Dios en los asuntos de la vida cotidiana. La ciencia moral d a y el esfuerzo por vivir las virtudes cristianas (doctrina y vida) son los dos aspectos esenciales para la formación de la conciencia. Nadie nos puede sustituir ni podemos delegar esta grave responsabilidad.

Para el caminante que verdaderamente desea llegar a su destino lo importante es tener claro el camino. Agradece las señales claras, aunque alguna vez indiquen un sendero un poco más estrecho y dificultoso, y huirá de los caminos que, aunque sean anchos y cómodos de andar, no conducen a ninguna parte... o llevan a un precipicio. Necesitamos luz y claridad para nosotros y para quienes están a nuestro lado. Es muy grande nuestra responsabilidad. El cristiano está puesto por Dios como antorcha que ilumina a otros en su caminar hacia Dios. Pidamos a Nuestra Señora que nos ayude a ser luz para los que nos rodean con nuestra palabra y nuestro ejemplo.
P. Francisco Fernández Carvajal

Santoral Católico:
Santa Inés de Praga
Abadesa
Nació en Praga el año 1211, hija de Premysl Otakar I, rey de Bohemia. Pronto renunció al porvenir que le brindaba su real ascendencia, y prefirió consagrarse totalmente a Dios y al servicio de los pobres y enfermos, siguiendo el camino evangélico abierto por Clara de Asís. A través de los franciscanos que visitaban Praga, conoció la vida espiritual inaugurada por Clara en San Damián. Quedó fascinada y decidió seguir su ejemplo. Fundó en Praga el hospital de San Francisco y un monasterio para las clarisas, donde ella misma ingresó en 1234. La virginidad por el Reino, la pobreza, el ardor de la caridad, la devoción a la Eucaristía, a la Pasión y a la Virgen fueron puntales de su espiritualidad. Amó a la Iglesia y colaboró con el Papa, amó a su patria y promovió la concordia. Las cartas que le dirigió santa Clara revelan su grandeza mística y humana. Murió el 2 de marzo de 1282. Juan Pablo II la canonizó en 1989. 
Oración: Señor, Dios nuestro, que inspiraste la renuncia a los falsos placeres de este mundo a santa Inés de Praga y la condujiste por el camino de la cruz hacia la meta de la perfección; te suplicamos que, siguiendo su ejemplo, antepongamos los valores eternos a los caducos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano    

La frase de hoy

"Si un médico, un abogado o un dentista tuviera a veinticinco personas o más en su oficina a la vez, todas con diferentes necesidades y algunas que no quieren estar allí, y el médico, abogado o dentista, sin ayuda, tuviera que tratarlos a todos con excelencia profesional durante diez meses, entonces podrían tener una idea de lo que es el trabajo del docente en el aula"
~ Kathy A. Megyeri ~

Tema del día:
Abecedario de Dios
Acéptate como eres y acepta a los demás.
Busca siempre a Dios.
Conoce profundamente a tus amigos.
Divisa siempre un bello mañana.
Entrega siempre lo mejor de tí.
Fundamenta tu vida en la FE en Dios.
Gana un amigo al día.
Haz algo bueno por alguien.
Invita a alguien a tu hogar.
Juega con los niños y con tus amigos.
Kilos de amor para todos los que te rodean.
Limítate a hacer el bien y no juzgar.
Mientras hay vida hay esperanza.
Nunca digas no puedo, mejor di todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Ofrece tu mano al caído.
Perdona los errores...para que Dios perdone los tuyos.
Quiere a tantos como puedas.
Ruega a Dios por los demás...ellos o alguien más, lo hará por ti.
Sonríe, Cristo te ama y yo también.
Toma la vida con calma... un día a la vez.
Une a tu familia y a tus amistades.
Vete acostumbrando a que la gente falla, acéptalos con todos sus errores.
Su crucifixión me trajo la salvación.
Yo amo a Cristo porque Él me amó primero.
Zurce tu corazón y cicatriza las heridas que te hayan hecho.
© Web Católico de Javier

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración, en el día de comienzo de las clases en Argentina y otros países, por todos los docentes y alumnos que hoy renuevan la ilusión de educar y aprender. Que Dios los ilumine y María los proteja.

Pedimos oración por la salud física, emocional y espiritual de nuestra querida amiga María Josefina, de la provincia de Córdoba, Argentina, rogando que Nuestra Señora de Lourdes la cubra con su amor y la fortalezca en los momentos de dificultad.

Pedimos oración para las siguientes personas de Perú: por Mónica A. D., que se viene recuperando luego de una delicada cirugía; por el niño Víctor Hugo A. V., que será operado esta semana; y por la salud de Martha L. S.; Victoria T. y Sofía C. Te lo pedimos Señor.

Pedimos oración por Idania E., que vive en Cuba, para que por la mediación de la Virgen de la Caridad del Cobre, el Señor Jesús la ayude y la fortalezca en la superación de los problemas por los que pasa en estos días.

Pedimos oración para Camila, de 16 años, de Esperanza, Santa Fe, Argentina, que como consecuencia de un accidente de tránsito, permanece grave con respirador. Que el Buen Jesús le conceda la gracia de una pronta recuperación.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Unidos a María
La Virgen nos llama a la conversión urgente. Ya desde Lourdes y Fátima nos dice que este es un tiempo de gracia, es el tiempo de María, el cual debemos aprovechar para profundizar en nuestra conversión.
Ella nos dice que estamos en el corazón del Apocalipsis y que sucederán grandes acontecimientos en el mundo y debemos estar preparados, sin miedo pero enterados y consagrados a su Corazón Inmaculado, ya que esto último será como un seguro contra todo riesgo, un medio de salvación infalible. Por eso, si todavía no nos hemos consagrado a la Virgen, hagamos lo antes posible esta consagración a Ella.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

domingo, 1 de marzo de 2015

Pequeñas Semillitas 2616

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2616 ~ Domingo 1 de Marzo de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Hoy Jesús nos invita al Tabor, a una experiencia gozosa de Dios, a subir con él a la montaña, a contemplar la manifestación del Padre. 
Subir a la montaña, símbolo de lo inmenso y majestuoso, supone elevación, retiro, anhelo de limpieza y belleza, silencio gratificante, oración,  paz, esfuerzo, tensión y superación en el ascenso, lucha contra la comodidad, mirada a la cima... Siempre más.
Pero también Jesús nos invita a superar la tentación de instalarnos en nuestras pequeñas tiendas de insolidaridad, egoísmo, incoherencia, comodidad, rutina…  Nos anima a bajar de las nubes e implicarnos en la realidad de la vida cotidiana, a seguir viviendo y anunciando la Buena Noticia con rostro alegre y “transfigurado”.
No es posible detenerse en el camino de seguimiento de Jesús. Hay que continuar caminando. Seguimos a Jesús. Él nos precede y acompaña.

¡Buenos días!

Tu vida es un reflejo
Hoy puedes quejarte por el día lluvioso, o puedes dar gracias a Dios porque gratis riegan tu jardín. Hoy puedes quejarte de tu salud o alegrarte porque estás vivo. Hoy puedes enojarte por ir a trabajar o puedes gozar la alegría de tener trabajo. El día saldrá como tú le des forma. Lo que suceda hoy depende de ti, de nadie más.

Un hijo y su padre, paseaban por las montañas. De repente, el hijo se cae, se lastima y grita: ¡Aaah! Asombrado, oye una voz que repite: ¡Aaah! Con curiosidad el niño grita: ¿Quién está ahí? Y le responden: ¿Quién está ahí? Enojado por la burla, el niño grita: ¡Cobarde! Y le remedan: ¡Cobarde! El niño mira a su padre y le pregunta: ¿Qué sucede? El padre, sonríe y le dice: Hijo mío, fíjate. Y el padre grita a la montaña: ¡Te admiro! Y la voz responde: ¡Te admiro! De nuevo, el hombre grita: ¡Eres un campeón! Y responden: ¡Eres un campeón! El niño estaba maravillado, pero no entendía. Entonces el padre le explica: La gente lo llama eco, pero en realidad es la vida. Te devuelve todo lo que dices o haces.

La vida te devolverá exactamente aquello que tú le has dado. Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo de ti. Alguien dijo: si no te gusta lo que recibes, revisa muy bien lo que estás dando. Cultiva pues actitudes de confianza, optimismo, serenidad…
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús.
Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»; pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados. Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle». Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.
Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. (Mc 9,2-10)

Comentario
Hoy contemplamos la escena «en la que los tres apóstoles Pedro, Santiago y Juan aparecen como extasiados por la belleza del Redentor» (Juan Pablo II): «Se transfiguró delante de ellos y sus vestidos se volvieron resplandecientes» (Mc 9,2-3). Por lo que a nosotros respecta, podemos entresacar un mensaje: «Destruyó la muerte e irradió la vida incorruptible con el Evangelio» (2Tim 1, 10), asegura san Pablo a su discípulo Timoteo. Es lo que contemplamos llenos de estupor, como entonces los tres Apóstoles predilectos, en este episodio propio del segundo domingo de Cuaresma: la Transfiguración.
Es bueno que en nuestro ejercicio cuaresmal acojamos este estallido de sol y de luz en el rostro y en los vestidos de Jesús. Son un maravilloso icono de la humanidad redimida, que ya no se presenta en la fealdad del pecado, sino en toda la belleza que la divinidad comunica a nuestra carne. El bienestar de Pedro es expresión de lo que uno siente cuando se deja invadir por la gracia divina.
El Espíritu Santo transfigura también los sentidos de los Apóstoles, y gracias a esto pueden ver la gloria divina del Hombre Jesús. Ojos transfigurados para ver lo que resplandece más; oídos transfigurados para escuchar la voz más sublime y verdadera: la del Padre que se complace en el Hijo. Todo en conjunto resulta demasiado sorprendente para nosotros, avezados como estamos al grisáceo de la mediocridad. Sólo si nos dejamos tocar por el Señor, nuestros sentidos serán capaces de ver y de escuchar lo que hay de más bello y gozoso, en Dios, y en los hombres divinizados por Aquel que resucitó entre los muertos.
«La espiritualidad cristiana -ha escrito Juan Pablo II- tiene como característica el deber del discípulo de configurarse cada vez más plenamente con su Maestro», de tal manera que -a través de una asiduidad que podríamos llamar "amistosa"- lleguemos hasta el punto de «respirar sus sentimientos». Pongamos en manos de Santa María la meta de nuestra verdadera "trans-figuración" en su Hijo Jesucristo.
Rev. D. Jaume GONZÁLEZ i Padrós (Barcelona, España)

Cada día de Cuaresma
Día 12: Del Tabor al Calvario
Jesús había declarado a sus discípulos lo que iba a sufrir y padecer en Jerusalén, antes de morir a manos de los príncipes y sacerdotes. Los Apóstoles quedaron sobrecogidos y entristecidos por este anuncio. La ternura de Jesús les da ahora “una gota de miel” a los tres que serán testigos de su agonía en el huerto de los Olivos, Pedro, Santiago y Juan: les hace que contemplen su glorificación. Mientras Él oraba, cambió el aspecto de su rostro y su vestido se volvió blanco, resplandeciente (Lucas 9, 29). Y le ven conversar con Elías y Moisés, que aparecían gloriosos. Pedro exclama: Señor, ¡bueno es permanecer aquí! Hagamos tres tiendas... El evangelista, refiriéndose a este suceso, comenta “no sabía lo que decía”: porque lo bueno, lo que importa, no es hallarse aquí o allá, sino estar siempre con Jesús, en cualquier parte, y verle detrás de las circunstancias en las que nos encontramos. Si permanecemos con Jesús, estaremos muy cerca de los demás y seremos felices en cualquier lugar o situación en que nos encontremos.

La existencia de los hombres es un caminar hacia el Cielo, nuestra morada (2 Corintios 5, 2). Caminar en ocasiones es áspero y dificultoso, porque con frecuencias hemos de ir contra corriente y tendremos que luchar con muchos enemigos de dentro de nosotros mismos y de fuera. Pero quiere el Señor confortarnos con la esperanza del Cielo, de modo especial en los momentos más duros o cuando la flaqueza de nuestra condición se hace más patente. El atisbo de gloria que tuvo el Apóstol lo tendremos en plenitud en la vida eterna. El pensamiento de la gloria que nos espera debe espolearnos en nuestra lucha diaria. Nada vale tanto como ganar el Cielo.

Lo normal para los Apóstoles fue ver al Señor sin especiales manifestaciones gloriosas, lo excepcional fue verlo transfigurado. A este Jesús debemos encontrar nosotros en nuestra vida ordinaria, en medio del trabajo, en la calle, en quienes nos rodean, en la oración, cuando nos perdona en la Confesión, y sobre todo, en la Sagrada Eucaristía, donde se encuentra verdadera, real y sustancialmente presente. Pero no se nos muestra con particulares manifestaciones. Más aún, hemos de aprender a descubrir al Señor detrás de lo ordinario, de lo corriente, huyendo de la tentación de desear lo extraordinario. Nunca debemos olvidar que aquel Jesús con el que estuvieron en el monte Tabor aquellos tres privilegiados es el mismo que está junto a nosotros cada día, ahora mismo. Esta Cuaresma será distinta si nos esforzamos en actualizar esa presencia divina en lo habitual de cada día.
P. Francisco Fernández Carvajal

Palabras de San Juan Pablo II

"Hoy se exalta con frecuencia el placer, el egoísmo, o incluso la inmoralidad, en nombre de falsos ideales de libertad y felicidad. La pureza de corazón, como toda virtud, exige un entrenamiento diario de la voluntad y una disciplina constante interior. Exige, ante todo, el asiduo recurso a Dios en la oración… [también] Pidamos juntos a Dios, rico de misericordia y de perdón, que apague los sentimientos de odio en el ánimo de las poblaciones, que haga cesar el horror del terrorismo y guíe los pasos de los responsables de las naciones por el camino de la comprensión recíproca, de la solidaridad y la reconciliación"

Tema del día:
No confundir a nadie con Jesús
Según el evangelista, Jesús toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, los lleva aparte a una montaña, y allí «se transfigura delante de ellos». Son los tres discípulos que, al parecer, ofrecen mayor resistencia a Jesús cuando les habla de su destino doloroso de crucifixión.

Pedro ha intentado incluso quitarle de la cabeza esas «ideas absurdas». Los hermanos Santiago y Juan le andan pidiendo los primeros puestos en el reino del Mesías. Ante ellos precisamente se transfigurará Jesús. Lo necesitan más que nadie.

La escena, recreada con diversos recursos simbólicos, es grandiosa. Jesús se les presenta «revestido» de la gloria del mismo Dios. Al mismo tiempo, Elías y Moisés, que según la tradición, han sido arrebatados a la muerte y viven junto a Dios, aparecen conversando con él. Todo invita a intuir la condición divina de Jesús, crucificado por sus adversarios, pero resucitado por Dios.

Pedro reacciona con toda espontaneidad: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No ha entendido nada. Por una parte, pone a Jesús en el mismo plano y al mismo nivel que a Elías y Moisés: a cada uno su tienda. Por otra parte, se sigue resistiendo a la dureza del camino de Jesús; lo quiere retener en la gloria del Tabor, lejos de la pasión y la cruz del Calvario.

Dios mismo le va a corregir de manera solemne: «Éste es mi Hijo amado». No hay que confundirlo con nadie. «Escuchadle a él», incluso cuando os habla de un camino de cruz, que termina en resurrección.

Sólo Jesús irradia luz. Todos los demás, profetas y maestros, teólogos y jerarcas, doctores y predicadores, tenemos el rostro apagado. No hemos de confundir a nadie con Jesús. Sólo él es el Hijo amado. Su Palabra es la única que hemos de escuchar. Las demás nos han de llevar a él.

Y hemos de escucharla también hoy, cuando nos habla de «cargar la cruz» de estos tiempos. El éxito nos hace daño a los cristianos. Nos ha llevado incluso a pensar que era posible una Iglesia fiel a Jesús y a su proyecto del reino, sin conflictos, sin rechazo y sin cruz. Hoy se nos ofrecen más posibilidades de vivir como cristianos «crucificados». Nos hará bien. Nos ayudará a recuperar nuestra identidad cristiana.
© José Antonio Pagola

Nuevo vídeo y artículo

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"Juan Pablo II inolvidable"
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Agradecimientos
Dicen que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

Desde la ciudad de Buenos Aires, Argentina, llega el agradecimiento a Dios y a todos los que rezaron por Lorena Carla, que fue operada con éxito y dada de alta. Todavía ella necesita de nuestras oraciones para terminar de superar todos sus problemas.

Desde Las Tunas, Cuba, agradecen a Dios y a la Virgen de la Caridad del Cobre por haber escuchado las oraciones hechas para José Salvador, que ha viajado a Uruguay a trabajar en su profesión de ingeniero.

Nuestro lector Juan David C. C. agradece por los seis meses que ya lleva leyendo “Pequeñas Semillitas”.

Desde México, Isabel escribe para agradecer las oraciones hechas por la salud de María Guadalupe M. B., quien -gracias a Dios- despertó del coma el día 13 de febrero sólo para poder despedirse de su hijo, y al día siguiente partió al cielo en paz.

Estadísticas
El siguiente es el estado demostrativo de la cantidad de visitas registradas en los dos blogs que llevamos adelante en internet: "Pequeñas Semillitas" y "Juan Pablo II inolvidable". Esta información se publica el primer día de cada mes.

Debe recordarse que las visitas se cuentan desde el inicio de cada uno de ellos que ha sido en fechas distintas:

Desde el 1º de Marzo de 2007 hasta hoy ha sido visitado por 2.123.674 lectores. Durante el último mes (febrero 2015) registró 15.230 nuevas visitas.

Desde el 25 de Diciembre de 2009 hasta hoy ha sido visitado por 425.383  lectores. Durante el último mes (febrero 2015) registró 4.244 nuevas visitas.

Unidos a María
María es la vencedora del Infierno y aleja de nosotros a los enemigos infernales cuando éstos quieren acercarse para dañarnos. Debemos tener una gran confianza en el poder de María que Ella quiere usar en favor nuestro. Para ello debemos invocarla frecuentemente con el Avemaría, oración que hace temblar al Infierno, y también es necesario que pronunciemos frecuentemente el nombre de María junto al de Jesús, esto será un buen remedio para ahuyentar las tentaciones del Maligno enemigo y protegernos de sus ataques y astucias. María es nuestro escudo y de su mano no debemos temer a nada ni a nadie, porque con Ella estamos bien protegidos y seguros.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

sábado, 28 de febrero de 2015

Pequeñas Semillitas 2615

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2615 ~ Sábado 28 de Febrero de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
El obispo argentino Mons. Mario A. Cargnello, ha predicado lo siguiente para el tiempo cuaresmal:
“Sin la Palabra de Dios que nutre nuestro ser, el ayuno se vacía. La Palabra de Dios es la fuente que reconstruye vínculos destruidos por la vacuidad de tantas palabras inútiles y mentirosas. Desde ella hemos de recorrer el camino cuaresmal buscando reconstruir la confianza entre los hermanos, entre los ciudadanos de nuestra patria. Decir la verdad, tratarnos con respeto, cumplir los compromisos, sostener la palabra, son caminos para vivir esta realidad interior del ayuno en nuestro hoy. Crecer en fidelidad a lo prometido reconstruirá las familias y también el tejido social que sufre un fuerte deterioro por tantas promesas incumplidas”

¡Buenos días!

Aves rapaces y mosquitos
Para tener una buena convivencia con los demás, trata de ser comprensivo, poniéndote en su lugar. Al dialogar con ellos destaca siempre lo que los une. Acepta al vecino, a los del equipo de trabajo tales como son y expresa con sinceridad lo bueno que hacen. Cuando existe comprensión es más fácil disculpar, ser amable y vivir con plenitud la tolerancia mutua.

Entre el águila y el buitre hubo una cuestión muy grave y durante mucho tiempo se oyó  el ruido de cacareos y graznidos agresivos. Los corvos picos y las garras feroces se afilaban en los peñascos. Se venía una terrible guerra. Pero, al fin, todo se arregló y la cordillera, repartida con justicia, quedó en paz. Poco después el mosquito y la mosca, para no ser menos que las aves de rapiña, empezaron a disputarse la posesión de las orillas de un pantano. Hubo mucho ruido, —así lo aseguraban ellos, pues nadie alcanzó a oírlo—; y cuando hicieron la paz, nadie sabía que hubieran estado por pelear. Godofredo Daireaux.

Juan Pablo II animaba a los creyentes de todas las religiones, junto con los hombres de buena voluntad a que, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminación, se propusieran  construir la paz. Bueno, hoy puedes practicar una idea genial y fácil de Madre Teresa de Calcuta: “La paz comienza con una sonrisa”.
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial». (Mt 5,43-48)

Comentario
Hoy, el Evangelio nos exhorta al amor más perfecto. Amar es querer el bien del otro y en esto se basa nuestra realización personal. No amamos para buscar nuestro bien, sino por el bien del amado, y haciéndolo así crecemos como personas. El ser humano, afirmó el Concilio Vaticano II, «no puede encontrar su plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás». A esto se refería santa Teresa del Niño Jesús cuando pedía hacer de nuestra vida un holocausto. El amor es la vocación humana. Todo nuestro comportamiento, para ser verdaderamente humano, debe manifestar la realidad de nuestro ser, realizando la vocación al amor. Como ha escrito Juan Pablo II, «el hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente».
El amor tiene su fundamento y su plenitud en el amor de Dios en Cristo. La persona es invitada a un diálogo con Dios. Uno existe por el amor de Dios que lo creó, y por el amor de Dios que lo conserva, «y sólo puede decirse que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente este amor y se confía totalmente a su Creador» (Concilio Vaticano II): ésta es la razón más alta de su dignidad. El amor humano debe, por tanto, ser custodiado por el Amor divino, que es su fuente, en él encuentra su modelo y lo lleva a plenitud. Por todo esto, el amor, cuando es verdaderamente humano, ama con el corazón de Dios y abraza incluso a los enemigos. Si no es así, uno no ama de verdad. De aquí que la exigencia del don sincero de uno mismo devenga un precepto divino: «Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial» (Mt 5,48).
Rev. D. Joan COSTA i Bou (Barcelona, España)

Cada día de Cuaresma
Día 11: Llamados a la santidad
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto (Mateo 5, 48), nos dice el Evangelio de la Misa. El Señor no sólo se dirige a los Apóstoles sino a todos los que quieren ser de verdad sus discípulos. Para todos, cada uno según sus propias circunstancias, tiene el Señor grandes exigencias. El Maestro llama a la santidad sin distinción de edad, profesión, raza o condición social. Esta doctrina del llamamiento universal a la santidad, es, desde 1928, por inspiración divina, uno de los puntos centrales de la predicación de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, quien ha vuelto a recordar que el cristiano, por su Bautismo, está llamado a la plenitud de la vida cristiana, a la santidad. Más tarde, el Concilio Vaticano II ha ratificado para toda la Iglesia esta vieja doctrina evangélica: el cristiano está llamado a la santidad, desde el lugar que ocupa en la sociedad. Hoy podemos preguntarnos si nos basta solamente con querer ser buenos, sin esforzarnos decididamente en ser santos.

La santidad, amor creciente a Dios y a los demás por Dios, podemos y debemos adquirirla en las cosas de todos los días, que se repiten muchas veces, con aparente monotonía. “Para la gran mayoría de los hombres, ser santo supone santificar el trabajo, santificarse en su trabajo y santificar a los demás con el trabajo, y encontrar así a Dios en el camino de sus vidas” (Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer, 55) Santificar el trabajo: bien hecho, cumpliendo en forma fidelísima la virtud de la justicia y afán constante por mejorar profesionalmente. Santificarnos en el trabajo: Nos llevará a convertirlo en ocasión y lugar de trato con Dios, ofreciéndolo a Él, y viviendo las virtudes humanas y sobrenaturales. Santificar a los demás con el trabajo: El trabajo puede y debe ser medio para dar a conocer a Cristo a muchas personas si somos ejemplares en la manera cristiana de actuar, llena de naturalidad y de firmeza.

La Iglesia nos recuerda la tarea urgente de estar presentes en medio del mundo, para conducir a Dios todas las realidades terrenas. Así lo hicieron los primeros cristianos. Esto sólo será posible si nos mantenemos unidos a Cristo mediante la oración y los sacramentos. El Señor pasó su vida en la tierra haciendo el bien (Hechos 10, 38). El cristiano ha de ser “otro Cristo”. Esta es la gran fuerza del testimonio cristiano. Pidamos a Nuestra Madre que nos ayude ser testigos de su Hijo, mientras nos esforzamos en buscar la santidad en nuestras circunstancias personales.
P. Francisco Fernández Carvajal

Santoral Católico:
San Augusto Chapdelaine
Mártir
Nació en La Rochelle (Francia) en 1814. Estudió en el seminario diocesano y, en 1843, recibió la ordenación sacerdotal. Deseoso de ser misionero, en 1851 ingresó en la Sociedad de Misiones Extrajeras de París. Al año siguiente embarcó hacia la misión de Guangxi (China), a la que llegó en febrero de 1854, después de prepararse y de superar muchas dificultades. En seguida recorrió todo el territorio en un contexto de mucha inseguridad. Creció el número de neófitos. Estuvo encarcelado por una falsa acusación; probada su inocencia, el mandarín lo dejó en libertad. Llegó un nuevo mandarín, muy hostil a los cristianos, y su anterior denunciante lo acusó ahora de ser un extranjero que difundía una religión perversa. El P. Chapdelaine, advertido del peligro, no quiso huir, para evitar problemas a sus cristianos. Detuvieron al misionero y a otros cristianos. No pudieron hacerle renunciar a su fe. Le dieron trescientos latigazos, lo encerraron en una pequeña jaula y, ya muerto, lo decapitaron y arrojaron su cuerpo a los perros. Esto sucedía el 29 de febrero de 1856 en Xilinxian, provincia de Guangxi. Fue canonizado el año 2000. [En los años bisiestos, su memoria se celebra el 29 de febrero]
© Directorio Franciscano    

Palabras del Papa Francisco

“Uno de los desafíos más urgentes sobre lo que quiere detenerme en este mensaje es el de la globalización de la indiferencia. La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan. Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su propio Hijo por la salvación de cada hombre. En la Encarnación, en la vida terrena, en la muerte y en la Resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el Cielo y la tierra”

Historias:
Una madre heroica
Ricardo tenía sólo dos meses de vida cuando su madre, María Cristina Cella, descubrió que estaba enferma de cáncer. Era el año 1994, en una ciudad italiana cerca de Milán.  María Cristina y Carlo Mocellin, hasta ese momento, eran unos padres felices. Tenían otros dos hijos, Lucía y Francisco. Podían decidir el uso de medicinas para curar a la madre, pero a riesgo de que Ricardo muriese.  Cristina tomó una decisión valiente, difícil, heroica. En vez de someterse al tratamiento médico, decidió esperar: primero está la vida de Ricardo, y luego su vida…

Ricardo nació a los pocos meses, mientras el cáncer avanzaba con velocidad en el cuerpo de su madre. De nada sirven las dolorosas sesiones de quimioterapia. Un año después, el 22 de octubre de 1995, la muerte había triunfado sobre Cristina. Tenía sólo 26 años de edad.

Pero una madre no puede irse al cielo sin dejar algo a sus hijos. Cristina les mostró lo que significa amar hasta dar la vida. Además, quiso dejar a Ricardo una carta, escrita un mes antes de morir. Seguramente habrá sido una de las primeras lecturas que realizó su hijo cuando pudo dominar los misterios del alfabeto.

Vale la pena releer este escrito de una madre que, de verdad, “da la vida”. Nos ayuda a contrastar la mentalidad de quienes defienden, quizá olvidando que también ellos estuvieron en un seno materno, el mal llamado “derecho” al aborto... Nos ayuda, sobre todo, a comprender que la vida sólo vale la pena cuando la vivimos para amar sin límites, hasta la muerte, a nuestro prójimo.

“Querido Ricardo, tienes que saber que no estás aquí por casualidad. El Señor ha querido que tú nacieses a pesar de todos los problemas que había.
Papá y mamá, puedes comprender, no estaban contentos con la idea de esperar otro niño, puesto que Francisco y Lucía eran muy pequeños. Pero cuando supimos que tú estabas ahí, te hemos amado y querido con todas nuestras fuerzas. Recuerdo el día en el que el doctor me dijo que volvían a diagnosticarme tumor en la ingle. Mi reacción fue la de repetir varias veces: «¡Estoy embarazada! ¡Estoy embarazada! Señor doctor, ¡estoy embarazada!»
Para afrontar el miedo de ese momento recibimos una gigantesca fuerza de voluntad para tenerte. Me opuse con todas mis fuerzas a renunciar a ti, tanto que el médico comprendió todo y no añadió nada más.
Ricardo, eres un regalo para nosotros. Aquella tarde, en el coche, de regreso del hospital, cuando te moviste por vez primera, parecía que me decías: “¡Gracias, mamá, por amarme!”
¿Y cómo podríamos no amarte? Tú eres una joya, y cuando te miro y te veo tan guapo, avispado, simpático... Pienso que no existe ningún sufrimiento en el mundo que no valga la pena por un hijo. El Señor ha querido llenarnos de alegría: tenemos tres niños maravillosos que, si Él así lo querrá, con su gracia, podrán crecer como Él desee.
Sólo puedo dar gracias a Dios porque ha querido hacernos este regalo tan grande, nuestros hijos. Sólo Él sabe lo mucho que querríamos tener más hijos, pero por ahora es imposible”.

Cristina, 24 de septiembre de 1995, Hospital de Marostica (Italia).
© Fernando Pascual

"Pequeñas Semillitas" por e-mail
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Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por el eterno descanso del alma de Ericka Haydée D., fallecida trágicamente el 29 de Diciembre pasado, para que el Señor la reciba en el paraíso y la Virgen otorgue consuelo y compañía a sus familiares. Ella vivía en Tegucigalpa, Honduras, y siempre fue una hija predilecta de María Santísima.

Unidos a María
Cuando estemos tristes y melancólicos, llamemos a María, invoquemos a la Virgen, y las penas se irán, o al menos se harán más soportables y una gran alegría inundará nuestros corazones y nuestras almas.
Porque la Iglesia llama a María: “Causa de nuestra alegría”. Y en sus fiestas, la liturgia hace que pidamos a María que nos dé la alegría espiritual, pues Ella es la causa de la alegría infinita de Dios, que se regocija en María, que es la obra maestra de su creación.
Si Dios es feliz contemplando a María, ¿no seremos también felices nosotros al invocarla, al nombrarla? Porque sólo pronunciar el Nombre de María, hace que los demonios huyan, y la alegría y la esperanza vuelvan a un corazón que las ha perdido.
Invoquemos a María, siempre y en todo lugar, especialmente cuando estamos tristes y abatidos, y veremos grandes cambios en nuestra vida; y los días más oscuros, tendrán su sol luminoso cuando pronunciemos el dulce Nombre de María, nuestra Mamá del Cielo.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-