miércoles, 28 de enero de 2015

Pequeñas Semillitas 2584

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2584 ~ Miércoles 28 de Enero de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Hoy quiero iniciar esta edición de “Pequeñas Semillitas” con un relato breve pero lleno de moraleja:
Iba  la peste camino a la ciudad cuando se encontró con Nasrudín. Él le preguntó:
"¿A dónde vas?"
La peste le contestó:
"A la ciudad, a matar a diez mil personas".
Después de un tiempo, la peste volvió a encontrarse con Nasrudín, que muy enojado, le dijo:
"Me mentiste. Dijiste que matarías a diez mil personas y mataste a cien mil".
Y la peste respondió:
"Yo no mentí, maté diez mil, el resto... se murió de miedo".

¡Buenos días!

Sé constante
Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo. Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces... nadie recoge la cosecha sin probar muchos sinsabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra.

“Basta asomarse a un hospital para aprender sabiduría para la vida. Allí hay un convaleciente, después de un accidente gravísimo. Estuvo sin moverse durante seis meses. Ahora está incapacitado para caminar porque sus músculos habían perdido toda consistencia. Después de hacer, día a día, innumerables sesiones de masaje, sus músculos comienzan a recuperar lentísimamente un poco del antiguo vigor y después de mucho tiempo recomienza a dar heroicamente los primeros pasos”. I. Larrañaga.

Dios siempre está dispuesto a concederte sus dones, pero pide tu colaboración, tu esfuerzo, tu voluntad. Leonardo da Vinci dispuso grabar en su tumba este epitafio: “Tú, Señor, regalas todos tus dones al precio del esfuerzo”. El éxito comienza con una voluntad decidida a permanecer firme en la lucha, ése es el gran regalo de Dios. Utilízalo con humildad.
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, Jesús se puso otra vez a enseñar a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él que hubo de subir a una barca y, ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. Les decía en su instrucción: «Escuchad. Una vez salió un sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó enseguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto. Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento». Y decía: «Quien tenga oídos para oír, que oiga».
Cuando quedó a solas, los que le seguían a una con los Doce le preguntaban sobre las parábolas. Él les dijo: «A vosotros se os ha dado comprender el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas, para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone».
Y les dice: «¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, entonces, comprenderéis todas las parábolas? El sembrador siembra la Palabra. Los que están a lo largo del camino donde se siembra la Palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, viene Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos. De igual modo, los sembrados en terreno pedregoso son los que, al oír la Palabra, al punto la reciben con alegría, pero no tienen raíz en sí mismos, sino que son inconstantes; y en cuanto se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumben enseguida. Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que han oído la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la Palabra, la acogen y dan fruto, unos treinta, otros sesenta, otros ciento». (Mc 4,1-20)

Comentario
Hoy escuchamos de labios del Señor la “Parábola del sembrador”. La escena es totalmente actual. El Señor no deja de “sembrar”. También en nuestros días es una multitud la que escucha a Jesús por boca de su Vicario —el Papa—, de sus ministros y... de sus fieles laicos: a todos los bautizados Cristo nos ha otorgado una participación en su misión sacerdotal. Hay “hambre” de Jesús. Nunca como ahora la Iglesia había sido tan católica, ya que bajo sus “alas” cobija hombres y mujeres de los cinco continentes y de todas las razas. Él nos envió al mundo entero (cf. Mc 16,15) y, a pesar de las sombras del panorama, se ha hecho realidad el mandato apostólico de Jesucristo.
El mar, la barca y las playas son substituidos por estadios, pantallas y modernos medios de comunicación y de transporte. Pero Jesús es hoy el mismo de ayer. Tampoco ha cambiado el hombre y su necesidad de enseñanza para poder amar. También hoy hay quien —por gracia y gratuita elección divina: ¡es un misterio!— recibe y entiende más directamente la Palabra. Como también hay muchas almas que necesitan una explicación más descriptiva y más pausada de la Revelación.
En todo caso, a unos y otros, Dios nos pide frutos de santidad. El Espíritu Santo nos ayuda a ello, pero no prescinde de nuestra colaboración. En primer lugar, es necesaria la diligencia. Si uno responde a medias, es decir, si se mantiene en la “frontera” del camino sin entrar plenamente en él, será víctima fácil de Satanás.
Segundo, la constancia en la oración —el diálogo—, para profundizar en el conocimiento y amor a Jesucristo: «¿Santo sin oración...? —No creo en esa santidad» (San Josemaría).
Finalmente, el espíritu de pobreza y desprendimiento evitará que nos “ahoguemos” por el camino. Las cosas claras: «Nadie puede servir a dos señores...» (Mt 6,24).
Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Santoral Católico:
Santo Tomás de Aquino
Presbítero y Doctor de la Iglesia
Doctor de la Iglesia con el título de Doctor Angélico. Nació alrededor del año 1225, hijo de los condes de Aquino, en Roccasecca (Italia). Estudió en el monasterio de Montecasino y más tarde en Nápoles, donde conoció a los dominicos e ingresó en su Orden. Completó sus estudios en Colonia bajo la dirección de san Alberto Magno. Ya ordenado de sacerdote, marchó a la Universidad de París. Escribió muchas obras de filosofía y teología y ejerció también el profesorado, contribuyendo grandemente al desarrollo y sistematización de las ciencias eclesiásticas en su Orden y en la Iglesia. Su obra más conocida es la Suma Teológica. Decía: «Más he aprendido orando ante el crucifijo que de los libros». Después residió, como teólogo y maestro, en Nápoles, en Orvieto junto al Papa, en Roma, en París y una vez más en Nápoles. Cuando se dirigía al Concilio de Lyon, al que había sido invitado por el Papa, murió en Fossanova el 7 de marzo de 1274. Su fiesta se celebra el 28 de enero, día en que su cuerpo fue trasladado a Toulouse en 1369.
Oración: Oh Dios, que hiciste de santo Tomás de Aquino un varón preclaro por su anhelo de santidad y por su dedicación a las ciencias sagradas, concédenos entender lo que él enseñó e imitar el ejemplo que nos dejó en su vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano    

Frases de hoy

"Dios, que es acto puro y no tiene nada de potencialidad,
tiene un poder activo infinito sobre las demás cosas"

"Teme al hombre de un solo libro"

"La fe se refiere a cosas que no se ven,
y la esperanza, a cosas que no están al alcance de la mano"

"El alma se conoce por sus actos"
Sto. Tomás de Aquino

Tema del día:
"No hay WiFi... les toca hablar a ustedes"
Escena n.° 1: finales de diciembre. Comedor de un hotel, a media mañana. Un matrimonio joven con una niña de unos 6 años, sentada junto a su mamá y con el papá enfrente. Mientras la pequeña contempla embelesada un video en su iPad la señora le va dando la comida, que la nena consume mecánicamente, sin despegar la mirada de la pantalla. Cuando se interrumpe por momentos la imagen, la mamá la reactiva con un toque, para que su hija no se desconcentre, al tiempo que le acerca a la boca el vaso de jugo para que beba un poco. El papá no se da por enterado –o quizás ya está acostumbrado– y se dedica a leer el periódico, mientras desayuna impávido.

Escena n.° 2: al día siguiente. Mismo comedor, mesa diferente. Una pareja que debe rondar los 50 años, con dos hijos al final de la adolescencia. La niña es mayor que su hermano. Cada uno recoge en el bufet lo que va a comer y se sientan a la mesa. Los papás, a un lado; los muchachos, al frente. Silencio sepulcral. No se determinan; escasamente le hablan al mesero para pedirle un cubierto o un salero. El resto del tiempo, los cuatro, sin excepción, clavan su mirada en sus respectivos iPhones y se dedican a teclear con fruición. Cada tanto pican algún bocado o apuran con desgano un sorbo de sus bebidas, sin perder de vista sus celulares ni por un segundo.

Escena n.° 3: jueves 1° de enero, en la noche; en el bar del mismo hotel atiborrado de gente. Llega un hombre con su familia y al no hallar una mesa disponible les toca sentarse en la barra. Los esposos deben tener unos 35 años y el hijo, al que ubican en el medio, no debe llegar a los 3. Hacen el pedido y, acto seguido, el papá saca el celular y se pone a jugar con el chiquitín, mientras la mamá se gira en su silla, les da la espalda a su marido y al niño, se desconecta de ellos y se conecta a un chat en su Blackberry, como si nada. En algún momento, el pequeño pide que lo lleven al baño, solicitud que es atendida por el señor, sin que su esposa se inmute.

A medida que presenciaba las anteriores escenas, en vivo y en directo, me asaltaban muchas preguntas acerca de la solidez de esas relaciones o de la felicidad en sus hogares. En todos los casos, al final, me resultaba inevitable sentir lástima; en particular por los hijos de esas familias muy bien armaditas, con linda fachada, pero a todas luces disfuncionales, por el abuso de los gadgets.

¿Cómo puede una mamá usar de niñera un iPad? ¿A qué diablos se debe que, estando con sus padres e hijos, unos y otros prefieran ‘hablar’ con personas distantes, en vez de aprovechar el contacto cara a cara con sus seres más queridos? ¿Qué cosa tan importante le impedía a la otra señora disfrutar de su pequeño o departir con su marido?

Aunque como fanático de la tecnología no puedo desconocer la importancia de los avances en este campo, creo que no se puede llegar a tales niveles de alienación. ¿Para qué sirve viajar juntos si, en la práctica, cada cual va a estar por su lado? Es diferente cuando uno se encuentra en un viaje de trabajo y tiene que estar pendiente de un asunto urgente, pero en los anteriores casos se trataba de familias en vacaciones, en días nulos de actividad laboral.

Siempre he creído que en lo cotidiano, en las pequeñas cosas, los papás vamos construyendo los recuerdos de nuestros hijos, pero pegados a un celular o a una tableta, ¿de qué se van a acordar luego? Por eso me pareció tan apropiado este aviso que vi hace un par de años en una cafetería, en Buenos Aires: ‘No hay wifi; les toca hablar entre ustedes’.
© Vladdo en “El Tiempo” 

El rincón de los lectores
Desde hace años hemos tenido esta sección llamada “El rincón de los lectores” destinada a dar cabida a los mensajes, opiniones y comentarios de las personas que leen Pequeñas Semillitas, que han podido expresarse libre y respetuosamente. Ahora, con nuestra presencia en Facebook, la posibilidad de manifestarse es mucho más abierta, directa y permanente.
Igual vamos a mantener esta sección para los que deseen expresarse por esta vía. Para que tu mensaje se publique debes dirigirlo por correo electrónico a feluzul@gmail.com  con el título "El rincón de los lectores" y deberá ser muy breve y no contener conceptos agraviantes para nada ni para nadie.
Los mensajes serán moderados por el propietario de esta página y se publicarán a medida que el tiempo y el espacio en la misma lo permitan, y no se admitirán réplicas o respuestas públicas a mensajes anteriores de otros lectores.

Unidos a María
María desea nuestra salvación más que nosotros, pues Ella conoce bien lo que es el Cielo y lo que es el Infierno y quiere salvarnos a toda costa, respetando, por supuesto nuestra libertad. Pero es como que nos quiere forzar dulcemente a que aceptemos su amor con el que María nos pueda salvar. Recordemos aquí unas palabras que dijo la Santísima Virgen en uno de sus mensajes: “Si los hombres supieran cómo es el Cielo, harían cualquier cosa para salvarse”. Y como la Virgen conoce bien lo que es el Cielo, hace cualquier cosa para salvarnos, incluso Ella misma vuelve a ofrecerse al Padre junto con su Hijo por la salvación nuestra. ¡Qué felicidad tener semejante Madre que nos ama y cuida tanto! No tengamos miedo si somos devotos de la Virgen, pues no nos perderemos aunque todo el Infierno se ponga en nuestra contra, aunque Dios, en su Justicia, nos quiera castigar, si tenemos a María con  nosotros, no hay nada que temer. Amemos a la Virgen y entreguémonos completamente a Ella, y seremos felices ya en este mundo.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

martes, 27 de enero de 2015

Pequeñas Semillitas 2583

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2583 ~ Martes 27 de Enero de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Decía un Maestro a sus discípulos:
- Un hombre bueno es aquél que trata a los otros como a él le gustaría ser tratado. Un hombre generoso es aquél que trata a otros mejor de lo que él espera ser tratado. Un hombre sabio es aquél que sabe cómo él y otros deberían ser tratados, de qué modo y hasta qué punto. Todo el mundo debería ir a través de las tres fases tipificadas por estos tres hombres.
Alguien le preguntó:
-¿Que es mejor: ser bueno, generoso o sabio?
- Si eres sabio, no tienes que estar obsesionado con ser bueno o generoso. Estás obligado a hacer lo que es necesario. 

¡Buenos días!

Todo el mundo lo admira
Nada eleva tanto al hombre sobre las mezquindades de la vida como la capacidad de maravillarse. Además de las bellezas de la naturaleza, el hombre se siente fascinado por las obras del arte humano: esculturas, pinturas, descubrimientos científicos, música, artesanías, buena literatura, etc. Cultiva la admiración y sentirás interés y entusiasmo por vivir.

Se cuenta que en una reunión social Albert Einstein se encontró con Charles Chaplin. En el transcurso de la conversación Einstein le dijo a Chaplin: —Lo que he admirado siempre de usted es que su arte es universal: todo el mundo lo comprende y lo admira. A lo que Chaplin respondió: —Lo suyo es mucho más digno de respeto. Todo el mundo lo admira y prácticamente nadie lo comprende.

Alguien expresó que le gustaría ser toda su vida como un niño para ir descubriendo siempre cosas nuevas y maravillarse de todo lo que va descubriendo. Ahora bien, que sepas orientar tu interés y tu capacidad de asombro por todo lo que es noble y embellece la vida. Y recuerda: “El valor del hombre está en proporción de su capacidad de admirar”.   
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, llegan la madre y los hermanos de Jesús, y quedándose fuera, le envían a llamar. Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan». Él les responde: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?». Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre». (Mc 3,31-35)

Comentario
Hoy contemplamos a Jesús —en una escena muy concreta y, a la vez, comprometedora— rodeado por una multitud de gente del pueblo. Los familiares más próximos de Jesús han llegado desde Nazaret a Cafarnaum. Pero en vista de la cantidad de gente, permanecen fuera y lo mandan llamar. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan» (Mc 3,31).
En la respuesta de Jesús, como veremos, no hay ningún motivo de rechazo hacia sus familiares. Jesús se había alejado de ellos para seguir la llamada divina y muestra ahora que también internamente ha renunciado a ellos: no por frialdad de sentimientos o por menosprecio de los vínculos familiares, sino porque pertenece completamente a Dios Padre. Jesucristo ha realizado personalmente en Él mismo aquello que justamente pide a sus discípulos.
En lugar de su familia de la tierra, Jesús ha escogido una familia espiritual. Echa una mirada sobre los hombres sentados a su alrededor y les dice: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre» (Mc 3,34-35). San Marcos, en otros lugares de su Evangelio, refiere otras de esas miradas de Jesús a su alrededor.
¿Es que Jesús nos quiere decir que sólo son sus parientes los que escuchan con atención su palabra? ¡No! No son sus parientes aquellos que escuchan su palabra, sino aquellos que escuchan y cumplen la voluntad de Dios: éstos son su hermano, su hermana, su madre.
Lo que Jesús hace es una exhortación a aquellos que se encuentran allí sentados —y a todos— a entrar en comunión con Él mediante el cumplimiento de la voluntad divina. Pero, a la vez, vemos en sus palabras una alabanza a su madre, María, la siempre bienaventurada por haber creído.
Rev. D. Josep GASSÓ i Lécera (Ripollet, Barcelona, España)

Santoral Católico:
Santa Ángela de Mérici
Fundadora Hermanas Ursulinas
Nació de familia modesta alrededor del año 1470 en Desenzano del Garda (Brescia). Su idea de abrir escuelas para niñas era revolucionaria en un tiempo en que la educación académica se reservaba a los muchachos. A la edad de quince años quedó huérfana de padre y madre. Fue en peregrinación a Tierra Santa y, al regreso, comprendió que su misión era atender a las niñas desamparadas. Tomó el hábito de la Tercera Orden Franciscana, y reunió un grupo de jóvenes, que vestían como las demás jóvenes del medio rural, a las que enseñó a buscar la santidad de vida en el mundo y a las que instruyó en la práctica de las obras de caridad. El año 1535 fundó en Brescia un instituto femenino, la Compañía de Santa Úrsula (las comúnmente llamadas Ursulinas), dedicado a la formación cristiana de las niñas pobres, y a la promoción cultural y educación en la fe de las futuras madres de familia. Murió en Brescia el 27 de enero de 1540.
Oración: Señor, que no deje de encomendarnos a tu misericordia la santa virgen Ángela de Mérici, para que, siguiendo sus ejemplos de caridad y prudencia, sepamos guardar tu doctrina y llevarla a la práctica en la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano    

Palabras del Papa Francisco

“¡Es feo que lo cristianos estén divididos! Jesús nos quiere unidos: un solo cuerpo. Nuestros pecados , la historia, nos han dividido y por esto debemos orar mucho, para que sea el mismo Espíritu Santo y nos unas de nuevo […] Continuemos rezando y trabajando por la plena unidad de los discípulos de Cristo, en la certeza de que Él mismo está a nuestro lado y nos sostiene con la fuerza de su Espíritu para que tal meta se acerque”

Tema del día:
Creer en milagros
— ¿No es un poco infantil creer en los milagros? Mucha gente sostiene que todos tienen una explicación natural...
Efectivamente -te respondo glosando ideas de André Frossard-, muchos han buscado dar una explicación natural a los milagros del Evangelio.

Los progresos de la medicina -aseguran esas personas- sugieren hoy día posibles explicaciones naturales a los milagros de curaciones de paralíticos, sordomudos, endemoniados, etc. Por ejemplo, todas las enfermedades pasan por fases de remisión, sobre todo contando con la sugestión que podía darse en estos casos, y con que no se sabe si luego recayeron en su mal. También explican fácilmente la resurrección de muertos. Dicen que en aquella época los certificados de defunción se extendían por simples apariencias, y no es de extrañar que algunos luego se reanimaran (según estos hombres, el número de personas enterradas vivas en la antigüedad debió ser enorme). Otros milagros, como caminar sobre las aguas, o la multiplicación de los panes, los explican como efecto de espejismos, ilusiones ópticas o cosas semejantes. Y los fenómenos sobrenaturales, como modos ingenuos de explicar a los espíritus sencillos las realidades habituales difíciles de entender. Para todos los milagros, incluso para los más espectaculares, encuentran una sencilla explicación. El del paso del Mar Rojo, por ejemplo, aseguran que pudo perfectamente producirse por efecto de un movimiento sísmico o atmosférico que habría separado el mar en dos y, al cesar bruscamente el golpe de viento con el paso del último hebreo, las líquidas murallas del mar se volvieron a juntar engullendo a los soldados del faraón. Desde luego, hay explicaciones naturales de los milagros más milagrosas aún que los propios milagros.

Parece como si esas personas, que se afanan tanto por enseñarnos a leer "de una forma madura" el Evangelio, tuvieran miedo de ser tildadas de espíritus simplistas, y por eso hacen gala de un ingenio muy notable para racionalizar la fe y eliminar de ella todo fenómeno sobrenatural, sugiriendo a cambio asombrosas interpretaciones figuradas, simbólicas o alegóricas. Al final, acaban queriendo que creamos que lo único verdadero de todos los Evangelios son las notas a pie de página que ellos ponen.

Sin embargo, se les podría objetar que, desde los orígenes, todos los grandes espíritus nacidos de la fe cristiana han dado crédito a los relatos -evidentemente milagrosos- de la Anunciación, de la Ascensión o de Pentecostés, sin prestarse jamás a ese tipo de interpretaciones. Por otra parte, no se tiene noticia de que ninguno de esos expertos en enseñarnos a interpretar la Sagrada Escritura haya tenido jamás siquiera alguna de las alucinaciones o espejismos a las que tanto recurren para explicar los milagros que han sucedido a los demás. Tendrían que explicarnos cómo pudieron ser tan corrientes en aquella época, y además de modo colectivo y ante personas enormemente escépticas ante ellos. Quizá sea porque como ellos nunca han visto a un ángel, ni se han encontrado con un cuerpo glorioso -yo tampoco-, no admiten que nadie haya podido tener tan buena suerte. Acaban por parecerse a esas personas que se resisten a creer que Armstrong haya pisado la Luna por el simple hecho de no haber podido estar allí con él.

— Pero quizá cuando avance más la ciencia se encuentre explicación a esos milagros...

La creencia o increencia en los milagros -escribió Lewis- está al margen de la ciencia experimental. No importa lo que esta progrese: los milagros son reales o imposibles con independencia de ella. El incrédulo pensará siempre que se trata de espejismos o hechos naturales de causas desconocidas. Pero no por imperativos de la ciencia, sino porque de antemano ha descartado la posibilidad de lo sobrenatural.

— ¿Y te parece muy importante para la fe admitir los milagros?

El Evangelio sin milagros queda reducido a una colección de amables moralejas filantrópicas. La predicación de los apóstoles y el testimonio de los mártires perdería casi todo su sentido. Por otra parte, si los milagros son imposibles, no se puede creer que Dios se hizo hombre, ni su resurrección, que son milagros centrales de la fe cristiana. "Desechados los milagros -asegura Lewis-, solo queda, aparte de la postura atea, el panteísmo o el deísmo. En cualquier caso, un Dios impersonal que no interviene en la Naturaleza, ni en la historia, ni interpela, ni manda, ni prohíbe. Este es el motivo capital por el que una divinidad imprecisa y pasiva resulta para algunos tan tentadora."
© Alfonso Aguiló

Mensaje de María Reina de la Paz 
Mensaje de María Reina de la Paz del 25 de Enero de 2015

“Queridos hijos! También hoy los invito a vivir en oración su vocación. Ahora más que nunca, Satanás quiere sofocar, con su viento contagioso de odio y de inquietud, al hombre y su alma. En muchos corazones no hay alegría porque no está Dios ni la oración. El odio y la guerra crecen día a día. Los invito, hijitos, a empezar de nuevo con entusiasmo el camino de la santidad y del amor, porque por eso yo he venido entre ustedes. Juntos, seamos amor y perdón para todos aquellos que solo saben y quieren amar con el amor humano, y no con el inmenso amor de Dios al cual Él los invita. Hijitos, que la esperanza en un mañana mejor esté siempre en su corazón. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración para Manuel C., 38 años, de Córdoba, Argentina, internado para tratamiento con células madres por cáncer de testículo. Lo encomendamos a la intercesión del Beato Cura Brochero, para que el Señor le conceda la gracia de recuperar su salud.

Pedimos oración para Andrew J. que vive en Arlington, ciudad del Estado de Virginia en los Estados Unidos, a quien hoy reemplazarán el marcapasos cardíaco, rogando a la Santísima Virgen que lo acompañe para que todo sea exitoso y se recupere bien.

Seguimos rezando para que el tratamiento oncológico de Fernando, de Bolivia, siga siendo efectivo hasta la curación de su enfermedad.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Unidos a María
María se las ingenia para que en el Cielo haya almas que resplandezcan especialmente por la misericordia que Ella ha empleado en su favor. Sí, en el Cielo hay almas que deberían estar en los Abismos infernales, pero que por la gracia y misericordia de la Virgen están en lo más alto de los Cielos. ¿Cómo puede ser esto? Solo María lo puede explicar, porque solo María puede sacar de la fosa más honda a un alma y elevarla por encima del firmamento. Así que no temamos aunque estemos con un pie en el Infierno, porque si confiamos en la Virgen, entonces podemos decir que ya estamos salvados, y Ella nos colocará en un lugar de honor junto a Sí y a su amado Hijo. ¡Cuántos que se creían perdidos y realmente lo estaban, se han salvado y ahora están más que felices en el Paraíso! Ojalá nosotros seamos de su número y por toda la eternidad tengamos que cantar el canto de agradecimiento eterno a la Virgen María, nuestra Salvadora después de Jesús, por su gran misericordia.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

lunes, 26 de enero de 2015

Pequeñas Semillitas 2582

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2582 ~ Lunes 26 de Enero de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Jesús no enseña en Galilea una doctrina religiosa para que sus oyentes la aprendan bien. Anuncia un acontecimiento para que aquellas gentes lo acojan con gozo y con fe. Nadie ve en él a un maestro dedicado a explicar las tradiciones religiosas de Israel. Se encuentran con un profeta apasionado por una vida más digna para todos, que busca con todas sus fuerzas que Dios sea acogido y que su reinado de justicia y misericordia se vaya extendiendo con alegría.
Su objetivo no es perfeccionar la religión judía, sino contribuir a que se implante cuanto antes el tan añorado reino de Dios y, con él, la justicia y la paz.
© José Antonio Pagola   

¡Buenos días!

Buenas nuevas
Nuestros días están colmados de regalos que Dios nos envía. Si supiéramos verlos y llevar la cuenta de todos, llegaríamos a la noche, deslumbrados y radiantes ante tantos dones recibidos. Y miraríamos agradecidos a Dios. Y fiados en él, seríamos felices al saber que todos los días nos dará regalos nuevos y distintos.

Al alba llegó el mensajero y el cartero al atardecer. Y la casa se llenó de luz. Nuestras aprensiones se esfumaron. Y respiramos. Los cálculos más optimistas quedaron atrás. La armonía volvió. El éxito sonrió. La salud renació. Las buenas nuevas de esta tarde nos llenaron de tranquilidad. Volvió la sonrisa a nuestros labios. Estamos felices. Dios mío, déjame decir: “espigas y cumbres, nieves y ríos den gracias a mi Dios”. Así sea.

San Pablo exhortaba a los cristianos de Colosas a “vivir dando gracias a Dios”. Ejercítate y verás que te ayuda a vivir la relación con Dios de una forma concreta y existencial, descubriendo con gozo los dones que te regala a cada paso. Es una oración que ensancha el corazón y descansa la mente. Acostúmbrate a practicarla.
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios». Entonces Jesús, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno». Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo». (Mc 3,22-30)

Comentario
Hoy, al leer el Evangelio del día, uno no sale de su asombro —“alucina”, como se dice en el lenguaje de la calle—. «Los escribas que habían bajado de Jerusalén» ven la compasión de Jesús por las gentes y su poder que obra en favor de los oprimidos, y —a pesar de todo— le dicen que «está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios» (Mc 3,22). Realmente uno queda sorprendido de hasta dónde pueden llegar la ceguera y la malicia humanas, en este caso de unos letrados. Tienen delante la Bondad en persona, Jesús, el humilde de corazón, el único Inocente y no se enteran. Se supone que ellos son los entendidos, los que conocen las cosas de Dios para ayudar al pueblo, y resulta que no sólo no lo reconocen sino que lo acusan de diabólico.
Con este panorama es como para darse media vuelta y decir: «¡Ahí os quedáis!». Pero el Señor sufre con paciencia ese juicio temerario sobre su persona. Como ha afirmado Juan Pablo II, Él «es un testimonio insuperable de amor paciente y de humilde mansedumbre». Su condescendencia sin límites le lleva, incluso, a tratar de remover sus corazones argumentándoles con parábolas y consideraciones razonables. Aunque, al final, advierte con su autoridad divina que esa cerrazón de corazón, que es rebeldía ante el Espíritu Santo, quedará sin perdón (cf. Mc 3,29). Y no porque Dios no quiera perdonar, sino porque para ser perdonado, primero, uno ha de reconocer su pecado.
Como anunció el Maestro, es larga la lista de discípulos que también han sufrido la incomprensión cuando obraban con toda la buena intención. Pensemos, por ejemplo, en santa Teresa de Jesús cuando intentaba llevar a más perfección a sus hermanas.
No nos extrañe, por tanto, si en nuestro caminar aparecen esas contradicciones. Serán indicio de que vamos por buen camino. Recemos por esas personas y pidamos al Señor que nos dé aguante.
Rev. D. Vicenç GUINOT i Gómez (Sitges, Barcelona, España)

Santoral Católico:
Santos Timoteo y Tito
Obispos
Obispos, discípulos y colaboradores de San Pablo, presidieron respectivamente las Iglesias de Éfeso y de Creta. Ellos fueron los destinatarios de las cartas del Nuevo Testamento que se conocen como «pastorales», compendios de excelentes orientaciones para la instrucción de fieles y pastores. Timoteo nació en Listra de Licaonia (Asia Menor, hoy Turquía), de madre judía, Eunice, que hospedó a Pablo y a Bernabé en sus viajes apostólicos. Convertido al cristianismo, acompañó luego a Pablo y realizó diversas misiones por encargo suyo; por último se quedó en Éfeso como responsable de Asia cristiana. Tito, de origen no judío y convertido del paganismo por Pablo en Antioquía, acompañó al Apóstol incluso en momentos especialmente importantes como el Concilio de Jerusalén y la colecta para los pobres de aquella Iglesia, y fue un caso modélico en la apertura de la naciente Iglesia a los gentiles.
Oración: Oh Dios, que hiciste brillar con virtudes apostólicas a los santos Timoteo y Tito, concédenos, por su intercesión, que, después de vivir en este mundo en justicia y santidad, merezcamos llegar al reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Beato Gabriel del Rosario Brochero
Presbítero
Conocido como el Cura Brochero o el cura gaucho. Nació en los aledaños de Santa Rosa de Río Primero (Córdoba, Argentina) en 1840. De joven ingresó en el seminario de Córdoba, y fue ordenado sacerdote en 1866. A fines de 1869 asumió el extenso Curato de San Alberto, de 4.336 kilómetros cuadrados, con poco más de 10.000 habitantes que vivían en lugares distantes e incomunicados. El estado moral y material de sus gentes era lamentable. Desde el principio se dedicó a llevar el Evangelio y a educar y promocionar a sus habitantes. Pronto comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba, para hacer los Ejercicios Espirituales. En 1875 comenzó la construcción de la Casa de Ejercicios en Villa del Tránsito (hoy Villa Cura Brochero), provincia de Córdoba. Además construyó edificios, abrió caminos, fundó pueblos, se preocupó por la educación de todos. Evangelizó asumiendo el lenguaje de sus feligreses. Ningún enfermo de su territorio quedaba sin sacramentos. Murió en Villa del Tránsito, leproso y ciego, el 26-I-1914. Beatificado el 14-IX-2013
© Directorio Franciscano    

Pensamiento de hoy

“Debo ser fuerte sin ser rudo,
ser amable sin ser débil,
aprender con orgullo sin arrogancia,
aprender a ser gentil sin ser suave.
Ser humilde sin ser tímido,
ser valioso sin ser agresivo,
ser agradecido sin ser servil,
meditar sin ser flojo.
Por eso Señor te pido...
Dame grandeza para entender,
capacidad para retener,
método y facultad para aprender,
sutileza para interpretar,
gracia y abundancia para hablar.
Dame acierto al empezar,
dirección al progresar
y perfección al acabar”

Tema del día:
Los escalones hacia Dios
1) Para saber
¿Cómo se puede llegar a conocer a Dios? El Papa Francisco da la respuesta: A través del amor al prójimo llegamos a conocer a Dios.

Recordó que el amor de Dios no es como el de las telenovelas, sino que es concreto y eterno, como lo mostró a través de su Hijo Jesucristo. Así el amor al prójimo que también es real, nos lleva al amor de Dios. Las telenovelas nos presentan amores, muchas veces solo sentimentales que son irreales, los actores están representando una ficción, están actuando.

Pero el amor de Dios es un amor sólido, fuerte, eterno, amor con obras.

2) Para pensar
Se cuenta que un sabio maestro encontró a sus alumnos jóvenes que se declaraban en contra de la atadura del matrimonio, argumentando que el romanticismo constituye el sustento de las parejas y si se apaga es preferible acabar con la relación.

El maestro les escuchó y después les relató su testimonio personal: Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana mi mamá sufrió un infarto y falleció en brazos de mi padre.

Después del sepelio, estábamos mis hermanos y yo con mi padre. En un ambiente de dolor, de pronto pidió: "Llévenme al cementerio".

“¡Pero papá, son las 11 de la noche!” Pero insistió: "No discutan por favor, ¡vamos!”

Con permiso del cuidador llegamos a la lápida. Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos: "Fueron 55 buenos años... ¿saben?, Nadie puede hablar del amor verdadero si no ha compartido toda su vida con una mujer así… Ella y yo estuvimos juntos en todo. Alegrías y penas. Cuando nacieron ustedes, cuando me echaron de mi trabajo, cuando ustedes enfermaban… Compartimos la alegría al terminar sus estudios, lloramos cuando se marcharon, rezamos juntos en la sala de espera de muchos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos y perdonamos nuestras faltas... ahora se ha ido y ¿saben por qué estoy contento?, porque se fue antes que yo y no tuvo que sufrir al enterrarme y quedarse sola. Le doy gracias a Dios. La amo tanto que no me hubiera gustado que sufriera..."

Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo, llorando, lo abrazamos. Él nos consoló: "Todo está bien hijos, podemos irnos a casa; ha sido un buen día".

Esa noche entendí lo que es el verdadero amor. Dista mucho del romanticismo y no tiene que ver con el erotismo. Más bien es una comunión de corazones que es posible porque somos imagen de Dios. Es una alianza capaz de sufrir y negarse cualquier cosa por el otro."

Cuando el maestro terminó, los alumnos no pudieron debatirle. Ese tipo de amor verdadero les superaba. El maestro les había dado la lección más importante de sus vidas.

3) Para vivir
Como Dios es amor, dice el Papa, sólo por el camino del amor tú puedes conocer a Dios. ¿Y cómo puedo amar lo que no conozco?' Ama a aquellos que tienes cerca. “Y ésta es la doctrina de dos Mandamientos: El más importante es amar a Dios; Pero el segundo es amar al prójimo, pero para llegar al primero debemos subir por los escalones del segundo: es decir a través del amor al prójimo llegamos a conocer a Dios, que es amor”, afirmó.

En la persona de Jesús, que murió por nosotros, podemos contemplar el amor de Dios y siguiendo su ejemplo “llegamos – escalón por escalón – al amor de Dios”.
© Pbro. José Martínez Colín

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por la salud de Marta, de El Salvador (Centro América), por el matrimonio de su hija Evelyn y también por una buena y digna oportunidad laboral para ella. Te lo pedimos Señor.

Pedimos oración para Silvia I., que vive en Miami, Florida, USA, y el día 9 de febrero próximo será operada de cataratas en ojo derecho y unas semanas después en el ojo izquierdo. Rogamos para ella la intercesión de Santa Lucía para que el Señor le conceda operaciones exitosas.

Pedimos oración por el eterno descanso del alma de Carlos F., de Buenos Aires, Argentina, fallecido luego de una larga enfermedad. Que el Espíritu Santo lleve consuelo a su esposa y familiares.

Pedimos oración por el matrimonio de Susana y Claudio (Buenos Aires), para que con la bendición de la Sagrada Familia reciban en sus corazones el sosiego, la paz y la armonía necesarias para crecer como familia en el amor.

Pedimos oración por la salud del Padre Juan, de Buenos Aires, Argentina, a quien han amputado una pierna y se encuentra muy delicado, con asistencia respiratoria mecánica, para que el Señor, en su infinita misericordia y bondad, decida lo mejor para él.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Unidos a María
Jesús es Dios, y como Dios que es, Él está en todas partes. Pero está de un modo especial y más profundo en María, su Madre, y siempre que busquemos a Jesús, lo hallaremos feliz en los brazos de María. Es Ella la que nos lo presenta ordinariamente, porque Dios la ha elegido para que sea la Mediadora entre Jesús y nosotros.
Por eso, cada vez que busquemos a Jesús, vayamos a María y allí lo encontraremos. El Señor está muy contento de que vayamos a su Madre para encontrarlo a Él, porque Él quiere que su Madre reciba todo el honor que merece, pues Él es el mejor de los hijos y quiere para su Madre lo mejor.
Vayamos a María, si queremos obtener la benevolencia de Jesús.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

domingo, 25 de enero de 2015

Pequeñas Semillitas 2581

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 10 - Número 2581 ~ Domingo 25 de Enero de 2015
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Cuando el Bautista fue detenido, Jesús vino a Galilea y comenzó a «proclamar la Buena Noticia de Dios»… «Convertíos»: no podéis seguir como si nada estuviera ocurriendo; cambiad vuestra manera de pensar y de actuar. «Creed en esta Buena Noticia». Este proyecto de Dios es la mejor noticia que podéis escuchar.
Después de este solemne resumen, la primera actuación de Jesús es buscar colaboradores para llevar adelante su proyecto. Jesús va «pasando junto al lago de Galilea». Ha comenzado su camino. Es un profeta itinerante que busca seguidores para hacer con ellos un recorrido apasionante: vivir abriendo caminos al reino de Dios.
El que toma la iniciativa es siempre Jesús. Se acerca, fija su mirada en aquellos cuatro pescadores y los llama a dar una orientación nueva a sus vidas. Sin su intervención, no nace nunca un verdadero cristiano. Los creyentes hemos de vivir con más fe la presencia viva de Cristo y su mirada sobre cada uno de nosotros. Si no es él, ¿quién puede dar una nueva orientación a nuestras vidas?
Pero lo más decisivo es escuchar desde dentro su llamada: «Venid detrás de mí». No es tarea de un día. Escuchar esta llamada significa despertar la confianza en Jesús, reavivar nuestra adhesión personal a él, tener fe en su proyecto, identificarnos con su programa, reproducir en nosotros sus actitudes… y, de esta manera, ganar más personas para su proyecto.
Éste podría ser hoy un buen lema para una comunidad cristiana: ir detrás de Jesús. Ponerlo al frente de todos. Recordarlo cada domingo como el líder que va por delante de nosotros. Generar una nueva dinámica. Centrarlo todo en seguir más de cerca a Jesucristo. Nuestras comunidades cristianas se transformarían. La Iglesia sería diferente.
© P. José Antonio Pagola

¡Buenos días!

Mal diagnóstico
Cuántas veces nos equivocamos al juzgar a los demás. No conocemos la realidad de las personas, con todas las circunstancias de su vida; y sin embargo las condenamos en nuestro interior porque quizás a primera vista nos han caído mal por un detalle sin importancia. Por prudencia no te dejes llevar de reacciones instintivas.

Un médico se dirige a su bella hija:
— ¿Le dijiste a ese joven que todos los días te está buscando, que lo considero un vago?
— Sí. Se lo dije. Y él contestó que no es la primera vez que vos haces un diagnóstico equivocado.

Jesús nos dice: “No juzguen y no serán juzgados”. No es fácil, pero con la ayuda del Señor avanzarás en esta dirección. Es más positivo elevar una oración por los que te hieren y fastidian que rumiar faltas de atención y agravios recibidos. Así conservarás la paz en tu corazón y harás algo en verdad efectivo para remediar los límites del prójimo.
Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Después que Juan fué entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva». Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres». Al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras Él. (Mc 1,14-20)

Comentario
Hoy, la Iglesia nos invita a convertirnos y, con Jesús, nos dice: «Convertíos y creed en la Buena Nueva» (Mc 1,15). Por tanto, habrá que hacer caso a Jesucristo, corrigiendo y mejorando lo que sea necesario.
Toda acción humana conecta con el designio eterno de Dios sobre nosotros y con la vocación a escuchar a Jesús, seguirlo en todo y para todo, y proclamarlo tal como lo hicieron los primeros discípulos, tal como lo han hecho y procuramos hacerlo millones de personas.
Ahora es la oportunidad de encontrar a Dios en Jesucristo; ahora es el momento de nuestra vida que empalma con la eternidad feliz o desgraciada; ahora es el tiempo que Dios nos proporciona para encontrarnos con Él, vivir como hijos suyos y hacer que los acontecimientos cotidianos tengan la carga divina que Jesucristo —con su vida en el tiempo— les ha impreso.
¡No podemos dejar perder la oportunidad presente!: esta vida más o menos larga en el tiempo, pero siempre corta, pues «la apariencia de este mundo pasa» (1Cor 7,31). Después, una eternidad con Dios y con sus fieles en vida y felicidad plenas, o lejos de Dios —con los infieles— en vida e infelicidad totales.
Así, pues, las horas, los días, los meses y los años, no son para malgastarlos, ni para aposentarse y pasarlos sin pena ni gloria con un estéril “ir tirando”. Son para vivir —aquí y ahora— lo que Jesús ha proclamado en el Evangelio salvador: vivir en Dios, amándolo todo y a todos. Y, así, los que han amado —María, Madre de Dios y Madre nuestra; los santos; los que han sido fieles hasta el fin de la vida terrenal— han podido escuchar: «Muy bien, siervo bueno y fiel (...): entra en la alegría de tu señor» (Mt 25,23).
¡Convirtámonos! ¡Vale la pena!: amaremos, y seremos felices desde ahora.
+ Rev. D. Lluís ROQUÉ i Roqué (Manresa, Barcelona, España)

Palabras de San Juan Pablo II

“Si sientes la llamada de Dios que te dice “sígueme”,
no la acalles, sé generoso, responde como María
ofreciendo a Dios el sí gozoso de tu persona y de tu vida” 

Tema del día:
Convertirse y creer
Hoy nos trae el evangelio la primera predicación de Jesús y la llamada definitiva a los 4 primeros apóstoles. El evangelista quiere enlazar a Jesús con Juan Bautista, el precursor, no sólo en cuanto a la persona, sino también en la doctrina de la conversión, aunque Jesús anuncia ese Reino de Dios como algo ya presente. En el mensaje de la primera predicación aparecen cuatro temas: el cumplimiento del tiempo, el Reino de Dios, la conversión y la fe en el Evangelio. Los cuatro se pueden resumir en lo que dice al principio: que Jesús comenzó a predicar el Evangelio de Dios. Evangelio significa la Buena Noticia. A veces cuando uno se pone a leer el periódico u oír la radio, quisiera leer o escuchar alguna buena noticia; pero con frecuencia lo único que se encuentran son malas noticias: gente que se mata, otros que mueren de hambre. Y sin embargo está la buena noticia de que Dios ha venido para decirnos que somos sus hijos, que el mundo está hecho en justicia, verdad y paz. Muchos no se lo creen; pero hay muchas personas que viven esta realidad del Evangelio con pleno gozo.

Jesús decía que la espera, simbolizada por el tiempo de los profetas, ya se había terminado, porque entre nosotros ya estaba el Reino de Dios. Ya sabemos que el Reino de Dios pleno sólo se dará en el cielo; pero de nosotros depende que esté más presente en esta vida. Dios es el que lo hace, pero quiere nuestra colaboración.

¿Qué tenemos que hacer? Dos cosas nos dice hoy Jesús: necesitamos convertirnos y creer en el Evangelio. La conversión es un cambio de mentalidad para acomodar nuestra vida a las enseñanzas del Evangelio. No es fácil la conversión, cuando ya nos creemos que somos cristianos. Hay muchos cristianos que no se han planteado la necesidad de una elección personal y responsable por Cristo. Son cristianos por la tradición familiar o social, por las prácticas religiosas, por el terror del más allá; pero el verdadero Evangelio, la Buena Noticia, les es desconocido, su vida no la interpelan a la luz del Evangelio y por eso se necesita una transformación profunda y vital en los modos de pensar y actuar. Convertirse es cambiar la forma de ser, es cambiar de vivir la religión: de sólo formalista a vivirla con intimidad; es cambiar la forma de valorar a la gente, de ver sus necesidades y problemas a la luz del Evangelio.

Para poder entrar y vivir en el Reino de Dios, Jesús nos habla de una acción más bien negativa como es la conversión o quitar lo malo, y de una positiva que es creer en el Evangelio. Creer es ver lo positivo de la vida, es confiar en Dios que hará algo grande en nuestra vida ahora y después de la muerte, es estar convencido de que es posible estando con Dios. Para esto hay que seguir a Jesús. Por eso a continuación nos describe la llamada a los 4 primeros apóstoles y la generosidad con que responden dejándolo todo para estar y vivir con Jesús. Después vendría la labor de la predicación.

No a todos nos llamará para ser predicadores, aunque de alguna manera todos debemos predicar. Pero a lo que sí nos llama es a seguirle. El Evangelio y el Reino de Dios es una misma cosa con Jesucristo. Jesús no sólo anuncia el Reino, sino que es el mismo Reino. Jesús es la Palabra de Dios que se anuncia a la humanidad. Por eso convertirse es tener en nosotros la misma mentalidad, los mismos sentimientos de Jesús. Por lo menos tender a ello. Lo primero será arrepentirnos de los pecados. Dios está deseando perdonarnos, como hizo con la ciudad de Nínive, de que nos habla hoy la primera lectura. Escuchó a Dios a través del profeta Jonás, que predicó con entusiasmo, obedeciendo a Dios, aunque ni el mismo profeta estaba convencido.

Creer en el Evangelio nunca es un acto terminado y conseguido, sino que siempre estamos en camino y continuamente debemos renovarnos para que el Reino de Dios penetre más y más en nuestro espíritu. Este Reino no es algo material, como estaban acostumbrados a pensar los primeros oyentes de Jesús. Toda su vida sería explicar este reino de paz, de justicia y amor, que debemos pedir: “Venga tu Reino, Señor”.
© P. Silverio Velasco

Nuevo vídeo y artículo

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"Juan Pablo II inolvidable"
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Agradecimientos
Dicen que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

Desde Perú, Alina Nelly Z. T. quiere agradecer a Dios Todopoderoso por la gran familia que le dio y porque hoy domingo 25 de enero, su hijo Hans Steen cumple 18 años de vida. Que la Virgencita de Guadalupe siga protegiéndolo y encaminándolo por el sendero de paz y amor.

Desde Madrid, llega un agradecimiento a Dios y a las oraciones hechas por Julen, un lactante internado grave, en espera de un trasplante de médula ósea, y que en estos días ha experimentado una leve mejoría, mientras seguimos rezando para que llegue un donante y se pueda trasplantar.

Unidos a María
La devoción a María es señal de predestinación a la gloria, puesto que el Señor, a quien quiere salvar, le inspira ser muy devoto de María.
¡Qué alegría si somos muy devotos de la Virgen, porque tenemos asegurado el Paraíso! Y no porque podamos seguir pecando tranquilamente, siendo sus devotos, sino porque Ella hará que enderecemos nuestra senda y dejemos el pecado.
Pensemos que el mismo Dios, que es la Belleza infinita, y que por lo tanto conoce de belleza, ha quedado arrobado, enamorado de la belleza de la Virgen. Y que esta idea nos baste para amarla y desear verla en el Cielo, y estar para siempre con Ella disfrutando por los siglos de los siglos.
¡Gracias a Dios que todavía estamos vivos leyendo este mensaje, y que tenemos tiempo de volvernos a María y mejorar nuestro trato con Ella y amarla más cada día, porque entonces nos estamos asegurando un lugar en el Paraíso!
¡Pobres protestantes que tienen en una pobre estima a la Santísima Virgen, y no se dan cuenta de que si Jesucristo nació de Ella, es porque es la más santa de todas las criaturas, y sólo inferior a Dios!
Amemos a María y démosle el gusto de ser buenos, pacíficos, amorosos y valientes, para que esta Señora nos tenga por sus predilectos y nos arranque de la boca del infierno.
Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-