martes, 27 de septiembre de 2016

Pequeñas Semillitas 3140

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 11 - Número 3140 ~ Martes 27 de Setiembre de 2016
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Hoy se celebra la memoria litúrgica de San Vicente de Paúl, y es una buena oportunidad para saludar a todos los vicentinos: los miembros de la Sociedad de San Vicente de Paúl, distribuidos por todo el mundo en grupos de trabajo que son las “Conferencias de Caridad”, creadas en 1833 por el hoy beato Federico Ozanam, que era entonces un joven estudiante de la universidad de la Sorbona, en París, inspirado en el apostolado de caridad del santo que hoy recordamos.
La Sociedad de San Vicente de Paúl, desde su inicio se puso bajo la  protección de la Virgen María y el patrocinio del gran santo del que tomó su nombre, quien reunió todos los caracteres de lo que pretende ser una Conferencia: la oración,  la acción para aliviar a los más pobres, y la inquietud de la inteligencia que  los lleva a reflexionar sobre las causas de la pobreza para tratar de superarlas.
Con gran rapidez los grupos se han extendido a través del mundo entero, guiados por esta voluntad fundadora de servir a Cristo en los pobres. En 1846 la SSVP llega a América y ya en 1913 había 8.000 Conferencias que agrupaban a 134.000 miembros en el mundo.
Hoy en día, la SSVP es una  verdadera multinacional de caridad, que combate la miseria con sencillez y sin ruido; está ubicada en 146 países, con cerca de 720.000 los socios, quienes conforman 45.440 Conferencias. Las dos terceras partes de las Conferencias (equipos de trabajo) se encuentran en países en vías de  desarrollo, por lo que la Sociedad puede considerarse precursora en cuanto a la  ayuda fraterna en el tercer mundo, en un espíritu de reparto, solidaridad y hermanamiento. Los pobres ayudan a los más pobres. Sus acciones solidarias van desde las visitas a  familias en situación de pobreza, hasta muchas otras actividades como la  entrega de alimentos, ropa, etc.
Elevamos una oración a San Vicente de Paúl, al beato Federico Ozanam, y a la Santísima Virgen María, para que iluminen, acompañen y fortalezcan la gran acción de caridad que realizan los vicentinos en todo el mundo desde hace más de 180 años. Dedico esta edición de “Pequeñas Semillitas” a mis amigos vicentinos de la ciudad de Córdoba (Argentina), cuyo apostolado acompañé por un par de años y de cuya espiritualidad me sigo nutriendo.

¡Buenos días!

Mantener la alegría
"No te dejes llevar por la tristeza, ni dejes que tus pensamientos te atormenten. Un corazón alegre es la vida del hombre, y la alegría le alarga la vida. Sosiega tu espíritu, y consuela tu corazón; aleja de ti la tristeza, porque la tristeza ha perdido a muchos, y ningún provecho se saca de ella. El de corazón radiante tiene buen apetito: le aprovecha la comida”, (Ecli 30, 21-25)

Evalúa el nivel de tu alegría y, si lo encuentras algún tanto más bajo de lo conveniente, esboza una sonrisa frente al espejo y mantenla por un minuto, mientras te repites “así quiero estar hoy, y así estaré con tu ayuda, Señor”. Esto es tan efectivo como tomar una aspirina para sacarse el dolor de cabeza. La alegría es una opción. Se cuenta que, cuando Don Bosco estaba más alegre y contento que de costumbre, sus amigos íntimos pensaban: “Pobre Don Bosco, hoy debe tener algún gravísimo problema que resolver”. El santo de la alegría había comprendido la necesidad de gobernar las propias emociones y no dejarse esclavizar por ellas. Intenta pasar una jornada de constante alegría.

Defiende y cultiva la alegría. El sentido del humor te ayudará a encarar las situaciones estresantes de la vida. Ríe, y tus cargas serán aliviadas. Ríe, y tu vida se alargará. Ríe cuando más lo necesites. Si eres capaz de reírte de una situación, por más dolorosa que sea, podrás superarla. Que sepas fomentar hoy tu capacidad de alegría.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy 
Texto del Evangelio:
Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, Él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?». Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo. (Lc 9,51-56)

Comentario:
Hoy, en el Evangelio, contemplamos cómo «Santiago y Juan, dijeron: ‘Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?’. Pero volviéndose, les reprendió» (Lc 9,54-55). Son defectos de los Apóstoles, que el Señor corrige.
Cuenta la historia de un aguador de la India que, en los extremos de un palo que colgaba en sus espaldas, llevaba dos vasijas: una era perfecta y la otra estaba agrietada, y perdía agua. Ésta —triste— miraba a la otra tan perfecta, y avergonzada un día dijo al amo que se sentía miserable porque a causa de sus grietas le daba sólo la mitad del agua que podía ganar con su venta. El trajinante le contestó: —Cuando volvamos a casa mira las flores que crecen a lo largo del camino. Y se fijó: eran flores bellísimas, pero viendo que volvía a perder la mitad del agua, repitió: —No sirvo, lo hago todo mal. El cargador le respondió: —¿Te has fijado en que las flores sólo crecen a tu lado del camino? Yo ya conocía tus fisuras y quise sacar a relucir el lado positivo de ellas, sembrando semilla de flores por donde pasas y regándolas puedo recoger estas flores para el altar de la Virgen María. Si no fueses como eres, no habría sido posible crear esta belleza.
Todos, de alguna manera, somos vasijas agrietadas, pero Dios conoce bien a sus hijos y nos da la posibilidad de aprovechar las fisuras-defectos para alguna cosa buena. Y así el apóstol Juan —que hoy quiere destruir—, con la corrección del Señor se convierte en el apóstol del amor en sus cartas. No se desanimó con las correcciones, sino que aprovechó el lado positivo de su carácter fogoso —el apasionamiento— para ponerlo al servicio del amor. Que nosotros también sepamos aprovechar las correcciones, las contrariedades —sufrimiento, fracaso, limitaciones— para “comenzar y recomenzar”, tal como san Josemaría definía la santidad: dóciles al Espíritu Santo para convertirnos a Dios y ser instrumentos suyos.
* Rev. D. Llucià POU i Sabater (Granada, España)

Santoral Católico:
San Vicente de Paúl
Sacerdote y Fundador
Nació en Pouy, distrito de Tarbes (Mediodía-Pirineos, Francia) el año 1581, en el seno de una familia de humildes labriegos. Después de estudiar en Dax, Zaragoza y Toulouse, fue ordenado de sacerdote a los 19 años de edad. Lleno de espíritu sacerdotal, en cualquier persona que sufriera veía el rostro de su Señor. Capturado por los piratas turcos cuando navegaba de Marsella a Narbona, fue vendido como esclavo en Túnez. Liberado y vuelto a su patria, ejerció de párroco en París, entregándose al servicio de los pobres, y, luego, de capellán en las galeras, atendiendo con solicitud a los remeros galeotes. A raíz de sus experiencias como párroco en zonas rurales, fundó la Congregación de la Misión (Padres Paúles), destinada sobre todo al servicio de los campesinos pobres y a la formación del clero. Fundó también, con la colaboración de santa Luisa de Marillac, la Compañía de las Hijas de la Caridad. Murió en París el 27 de septiembre de 1660. León XIII lo proclamó patrono de las obras de caridad.
Oración: Señor, Dios nuestro, que dotaste de virtudes apostólicas a tu presbítero san Vicente de Paúl para que entregara su vida al servicio de los pobres y a la formación del clero, concédenos, te rogamos, que, impulsados por su mismo espíritu, amemos cuanto él amó y practiquemos sus enseñanzas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano    

El pensamiento del día

“Amemos a Dios, hermanos míos, amemos a Dios,
pero que esto sea a costa de nuestros brazos,
que esto sea con el sudor de nuestros rostros […]
Después del soberano amor de Dios,
la segunda cosa que Dios les pide, es que se amen mutuamente
como hermanas que Él unió con lazos de su amor […]
No podemos asegurar mejor nuestra felicidad
que viviendo y muriendo en el servicio de los pobres”
-San Vicente de Paúl-

Historias:
El Padre Pedro Opeka
Al Padre Pedro Opeka, misionero paúl (vicentino) argentino que trabaja desde 1975 en Madagascar, le concedieron el Premio MUNDO NEGRO a la Fraternidad 2007. Al borde de un vertedero, comenzó a construir viviendas para alojar a los sin techo. Hoy es una ciudad con unos 20.000 habitantes. Se llama Akamasoa, que significa "buenos amigos". Está dotada de guarderías, escuelas y centros de formación.

El P. Opeka, como buen argentino, es un gran aficionado al fútbol. Nacido en 1948, lleva más de la mitad de su vida trabajando en Madagascar. Esta pasión por el fútbol la contagia ahora a los chavales (chicos) que pululan, bien vestidos y alimentados, en las distintas escuelas que alegran la ciudad de sus sueños y desvelos: Akamasoa.

Hijo de emigrantes eslovenos, nació en San Martín, en la provincia de Buenos Aires en 1948. Siempre vio en su padre, que era albañil, un modelo de esfuerzo y de trabajo. Para él, sin trabajo no se consigue nada. Comenzó a trabajar con su padre a los 9 años. A los 14 años ya era oficial albañil. Su madre tuvo 8 hijos y su padre trabajaba muchísimo. Ellos le dieron la vida y le trasmitieron la fe. Los fines de semana, y pese a que Pedro prefería jugar al fútbol, comenzó a ir a las obras con su padre. Allí, con mucha iniciativa, aprendió el oficio. Así, cuando llegó a Madagascar y comenzó a trabajar con sus manos, la gente se extrañaba. Él les decía: "Tengo dos manos como vosotros".

A los 17 años hizo su primera casa en Junín de los Andes, entre los indios mapuches, y desde entonces no ha parado por dar dignidad a los más pobres. Ingresó en la congregación de San Vicente de Paúl en Argentina. Estudió Filosofía en Eslovenia y Teología en Francia. A los 27 años se ordenó sacerdote y fue destinado a Madagascar.

Su primera experiencia en Madagascar transcurrió en Vangaindrano, al sureste del país. Estuvo 15 años animando la parroquia y allí comenzó a sentir la necesidad de estar junto a la gente. Cultivó arroz para sobrevivir, metiéndose en el barro como cualquier campesino malgache. Con ellos jugó al fútbol, llegando a ser una estrella del equipo local. Según cuenta él mismo, "el fútbol fue el camino para ganarme su confianza y sentirme entre ellos".

Todo empezó en un basurero. En 1989 fue destinado a la capital, Antananarivo, para ocuparse del seminario de los Paúles. Cuando vio la miseria de la gente, especialmente en la periferia de la ciudad, con más de 800 familias escarbando en la basura para poder comer, se dijo a sí mismo que ahí no valía para nada hablar, que lo pertinente era actuar.

Empezó con una pequeña casa de acogida para los chicos, un hogar de apenas 16 metros cuadrados al borde de un vertedero de 20 hectáreas sobre el que vivían 5.000 personas.

Con un pequeño grupo de voluntarios de su antigua parroquia, empezó en un pequeño terreno de dos hectáreas, cedido por las autoridades municipales. Allí construyó las primeras viviendas, una pequeña ciudad que se llamaba Manantenasoa, que significa en lengua malgache "la colina del coraje". Poco a poco se fueron construyendo casas de madera, que luego pasarían a ser reconstruidas con ladrillos.

Del granito de la montaña empezó a sacar piedra, grava y adoquines, para venderlos para la construcción. Del basurero empezó también a sacar abono natural, que también vendía. Poco a poco, lo que primero había sido un albergue de jóvenes se convirtió en un pequeño barrio, luego en dos, hasta llegar a la ciudad que es hoy y en la que viven casi 20.000 personas.

Se empezaron a crear escuelas primarias, secundarias... Actualmente, hay más de 7.000 alumnos, sin contar las guarderías. También hay talleres escuela (carpintería, mecánica...) que forman y dan trabajo a los jóvenes; talleres y escuelas de bordado, de artesanía... en las que las mujeres no sólo aprenden un oficio, sino que consiguen unos ingresos que les ayudan a sobrevivir.

Poco a poco las colinas que rodean el basurero se fueron llenando de hermosas casas, fabricadas con ladrillos y agradables para vivir. Lo que antes era un paisaje de basura y porquería se fue transformando en una auténtica ciudad, con jardines, flores, calles pavimentadas y limpias. Aquello se llamó Akamasoa ("buenos amigos", en lengua malgache).

El P. Opeka cuenta con la ayuda de Manos Unidas, de la Comunidad Europea, del Principado de Mónaco y de otras muchas instituciones internacionales. Eslovenia y Mónaco lo propusieron hace años para el Premio Nobel de la Paz. Ha recibido numerosos premios y galardones a nivel internacional, entre los que destaca la Medalla de la Legión de Honor, máxima distinción francesa.

Akamasoa es hoy un ejemplo de cooperación y solidaridad. Por toda su obra y por ese ejemplo de cooperación y solidaridad, Mundo Negro (Misioneros Combonianos) decidió otorgarle el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2007.

Su constante labor a favor de los más pobres le ha supuesto ser nominado nuevamente para el premio Nobel de la Paz en 2016.
© Web Católico de Javier

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por la Paz en Colombia. El próximo domingo 2 de octubre se realizará un plebiscito de gran importancia para el futuro de ese país hermano.

Pedimos oración por el eterno descanso de Carmelita M., de México, que ya descansa abrazada por el Padre celestial.

Pedimos oración por Camilo C. G., de Colombia, a quién aún no han encontrado cuál es su enfermedad, a pesar de los muchos exámenes practicados. Rogamos al Señor, por intercesión de nuestra Madre de Lourdes, que lo toque con sus Manos Sanadoras. También para que se concrete la pensión a la que aspira con justo derecho nuestro lector Carlos C. O. de la ciudad de Bogotá.

Pedimos oración para Bibiana G., de Ituzaingó, Buenos Aires, Argentina, de 56 años, que hoy será intervenida de la tiroides, para que el Señor la cuide y la sane de sus dolencias. 

Pedimos oración por el niño Mario C., de México, de 14 años de edad, a quien hoy operan de cáncer en el cerebro y calculen que dure 10 horas la cirugía. Que dios se apiade de él, guíe a los médicos y todo saldrá bien.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Los cinco minutos de Dios
Setiembre 27
Siempre está en nuestros planes hacer algo; nunca desistimos de pretender hacer algo, pero nunca llegamos a hacerlo.
Tú pasas la vida haciendo planes; esos planes raras veces llegan a ser realidades para ti o para los demás.
No son realizados por ti; pues sigues haciendo nuevos planes en lugar de realizar los ya planeados y aprobados; tampoco por los demás, pues no son planes que ellos hayan organizado.
De esta forma, nunca terminas de planificar y nunca comienzas a realizar, y así terminas un año y vuelves a comenzar; y así terminas tu vida y comenzarías de nuevo tu vida, si pudieras.
¿No habrá llegado ya el tiempo de la realización que suplante al de la planificación?
Para ello, planea cosas realizables por t; entrégate de una vez por todas a una acción de bien; piensa menos y realiza más; no dejes para mañana lo que debes realizar hoy.
“¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: Este comenzó a edificar y no puede terminar” (Lc 14,28-30). Muy buenos son, pues, los propósitos; mejores, las realizaciones; más fructífero es prometer poco y cumplirlo que prometer mucho y no cumplirlo.
* P. Alfonso Milagro

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

lunes, 26 de septiembre de 2016

Pequeñas Semillitas 3139

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 11 - Número 3139 ~ Lunes 26 de Setiembre de 2016
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
El famoso escritor y médico inglés A. J. Cronin estaba en una oportunidad visitando la ciudad de Roma. Un día se fue a dar un paseo por las afueras de la ciudad y se perdió. Buscaba quién le diera alguna información para volver al hotel, donde le esperaban sus amigos, cuando vio una capilla y entró en ella. Era la capilla que recuerda cómo Jesucristo le salió al paso a san Pedro durante la persecución de Nerón y Pedro le dijo: “¿Quo vadis, Domine?” (¿A dónde vas, Señor?). Este suceso está relatado en la famosa novela “Quo vadis” del novelista polaco Sienkievicz, premio nobel de literatura de 1905. También se hizo famosa la película que hicieron sobre esta novela y que también se llama “Quo vadis”.
Pues bien, estando en aquella capilla, Cronin sintió que Jesús le decía: ¿A dónde vas? Como si le preguntara: ¿Cuál es el sentido de tu vida? Cronin se hizo católico y desde aquel día, en que oyó la voz de Jesús en su corazón, procuró vivir como un verdadero discípulo de Jesús hasta las últimas consecuencias.

¡Buenos días!

El profesor de química
“Lo acepto”: importante actitud para recuperar la paz de tu espíritu, y no desestabilizarte ante los problemas, cambios, imprevistos, contradicciones que desarticulan tus mejores proyectos. “Lo acepto”, quiere decir que no te rebelas ante lo que no se puede evitar, que no desgastarás tus energías lamentándote contra algo que no puedes cambiar.

Recuerdo que en el secundario mi profesor de química era muy original: al mismo tiempo que hacía experimentos solía dejar enseñanzas inolvidables. Una vez tenía en la mano una botella de leche, y noté que a propósito la dejó caer en la batea del agua. Los alumnos se impresionaron y prestaron suma atención. Quedaron los vidrios rotos y toda la leche se escurrió por el desagüe. “La leche está perdida, dijo. No podemos rescatarla más. Seamos más cuidadosos otra vez y no lloremos nunca por la leche derramada”.

Para el creyente, todo sucede porque lo quiere o lo permite Dios. Y él es experto en sacar bien del mal. Imagínate el río de bendiciones que bajó del Calvario donde murió Jesús en la cruz. También él tiene proyectos de salvación para cada una de tus contradicciones y contratiempos aceptados en paz. Que el Señor te proteja y bendiga.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, se suscitó una discusión entre los discípulos sobre quién de ellos sería el mayor. Conociendo Jesús lo que pensaban en su corazón, tomó a un niño, le puso a su lado, y les dijo: «El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, recibe a Aquel que me ha enviado; pues el más pequeño de entre vosotros, ése es mayor».
Tomando Juan la palabra, dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros». Pero Jesús le dijo: «No se lo impidáis, pues el que no está contra vosotros, está por vosotros». (Lc 9,46-50)

Comentario:
Hoy, camino de Jerusalén hacia la pasión, «se suscitó una discusión entre los discípulos sobre quién de ellos sería el mayor» (Lc 9,46). Cada día los medios de comunicación y también nuestras conversaciones están llenas de comentarios sobre la importancia de las personas: de los otros y de nosotros mismos. Esta lógica solamente humana produce frecuentemente deseo de triunfo, de ser reconocido, apreciado, agradecido, y falta de paz, cuando estos reconocimientos no llegan.
La respuesta de Jesús a estos pensamientos —y quizá también comentarios— de los discípulos recuerda el estilo de los antiguos profetas. Antes de las palabras hay los gestos. Jesús «tomó a un niño, le puso a su lado» (Lc 9,47). Después viene la enseñanza: «El más pequeño de entre vosotros, ése es mayor» (Lc 9,48). —Jesús, ¿por qué nos cuesta tanto aceptar que esto no es una utopía para la gente que no está implicada en el tráfico de una tarea intensa, en la cual no faltan los golpes de unos contra los otros, y que, con tu gracia, lo podemos vivir todos? Si lo hiciésemos tendríamos más paz interior y trabajaríamos con más serenidad y alegría.
Esta actitud es también la fuente de donde brota la alegría, al ver que otros trabajan bien por Dios, con un estilo diferente al nuestro, pero siempre valiéndose del nombre de Jesús. Los discípulos querían impedirlo. En cambio, el Maestro defiende a aquellas otras personas. Nuevamente, el hecho de sentirnos hijos pequeños de Dios nos facilita tener el corazón abierto hacia todos y crecer en la paz, la alegría y el agradecimiento. Estas enseñanzas le han valido a santa Teresita de Lisieux el título de “Doctora de la Iglesia”: en su libro Historia de una alma, ella admira el bello jardín de flores que es la Iglesia, y está contenta de saberse una pequeña flor. Al lado de los grandes santos —rosas y azucenas— están las pequeñas flores —como las margaritas o las violetas— destinadas a dar placer a los ojos de Dios, cuando Él dirige su mirada a la tierra.
* Prof. Dr. Mons. Lluís CLAVELL (Roma, Italia)

Santoral Católico:
San Cosme y San Damián
Mártires
Estos dos santos han sido, junto con San Lucas, los patronos de los médicos católicos. En oriente los llaman "los no cobradores", porque ejercían la medicina sin cobrar nada a los pacientes pobres. Lo único que les pedían era que les permitieran hablarles por unos minutos acerca de Jesucristo y de su Evangelio.

Lisias, el gobernador de Cilicia, se disgustó mucho porque estos dos hermanos propagaban efectivamente el cristianismo. Trató inútilmente de que dejaran de predicar, y como no lo consiguió, mandó echarlos al mar. Pero una ola gigantesca los sacó sanos y salvos a la orilla. Entonces los mandó quemar vivos, pero las llamas no los tocaron, y en cambio quemaron a los verdugos paganos que los querían atormentar. Entonces el mandatario pagano mandó que les cortaran la cabeza. Finalmente, derramaron su sangre por proclamar el amor al Divino Salvador.

Junto a la tumba de los dos hermanos gemelos, empezaron a obrarse milagrosas curaciones. El emperador Justiniano de Constantinopla, padeciendo de una grave enfermedad, se encomendó a estos dos santos mártires y fue curado inexplicablemente.

Oración: Proclamamos, Señor, tu grandeza al celebrar la memoria de tus mártires Cosme y Damián, porque a ellos les diste el premio de la gloria y a nosotros nos proteges con tu maravillosa providencia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Aciprensa

El pensamiento del día

“La sabiduría hace al maestro, pero es la conducta lo que da la autoridad...
Enseñar con obras es la única regla de aquellos que quieren instruir.
Enseñar con palabras es la sabiduría; pero cuando se pasa a las obras, es virtud.”
-San Pedro Crisólogo-

Tema del día:
¿Existe el Infierno?
El Infierno es una de las realidades más cuestionadas y atacadas, tal vez por un mecanismo de evasión del justo castigo que espera a los que ofendamos a Dios y dejemos de aprovechar la oportunidad y las oportunidades que El mismo nos da de arrepentirnos para perdonarnos, y así poder llegar, no al Infierno, sino al Cielo.

Respecto del Infierno hay errores muy difundidos: unos creen que el Infierno no existe. Otros creen que sí existe, pero que allí no va nadie, aduciendo que Dios es infinitamente bueno. Pero no hay que olvidar que Dios es, al mismo tiempo, infinitamente justo. Recordemos, también, que el propio Jesucristo nos habló en varias ocasiones sobre la posibilidad que tenemos de condenarnos. Y no sólo nos habló de esa posibilidad, sino que, además, varias veces nos describió ese lugar de castigo eterno. He aquí algunas descripciones por boca de Jesús:

«Los malvados... los arrojará en el horno ardiente. Allí será el llanto y el rechinar de dientes» (Mt. 13, 42).

«Y a ese servidor inútil échenlo en la oscuridad de allá afuera: allí habrá llanto y desesperación» (Mt.25, 30).

«Malditos: aléjense de Mí, al fuego eterno» (Mt. 25, 41).

Coinciden los Teólogos en que la más horrenda de las penas del Infierno es la pérdida definitiva y para siempre del fin para el cual hemos sido creados los seres humanos: la posesión y el gozo de Dios, viéndolo «cara a cara». Ya que únicamente Dios puede satisfacer el ilimitado deseo de felicidad que El mismo ha puesto en nuestra alma para ser satisfecho sólo por El, puede comprenderse cuán grande puede ser la pena de no poder disfrutar de lo que se denomina la Visión Beatífica. Para resumir esta pena en palabras de San Agustín, «es tan grande como grande es Dios».

Otro de los tormentos del Infierno es el sentido de eternidad. Es un sitio de fuego, pero es un fuego distinto al que conocemos en la tierra, pues afectará nuestra alma y nuestro cuerpo, pero no nos destruirá. Es un fuego que no se extingue, ni extingue, sino que es eterno, sin descanso, sin tregua, sin fin ... para siempre ... «El fuego no se apaga, pues han de ser salados con fuego », nos dijo Jesucristo (Mc. 9, 48-49). Significa esto que el fuego funciona como la sal: es un fuego que conserva y que penetra todo nuestro ser, pues cuerpo y alma recibirá el tormento del infierno.

Y estos horrores del Infierno no deben servir para desviar la atención. Los horrores del infierno no son para que pensemos ¡qué malo es Dios! sino para darnos cuenta del horror del pecado.

El Infierno es una realidad innegable. De hecho, el Infierno es de creencia obligatoria para los Católicos, y es de los dogmas de nuestra fe que presenta mayor número de textos de la Sagrada Escritura que lo sustentan, en los cuales por cierto aparece con diferentes nombres (abismo, horno de fuego, fuego eterno, lugar de tormentos, tinieblas exteriores, gehena, muerte segunda, fuego inextinguible etc.). En resumidas cuentas, el Infierno forma parte, junto con el Cielo y el Purgatorio, de las opciones que nos esperan después de esta vida terrena.

Entre los secretos que reveló la Santísima Virgen María a los pastorcitos de Fátima, está una visión del Infierno, que les dio en una de sus apariciones. Dice Lucía, vidente de Fátima: «Algunas personas, también piadosas, no quieren hablar a los niños pequeños sobre el Infierno, para no asustarlos. Sin embargo, Dios no dudó en mostrar el Infierno a tres menores y una de ellas contando apenas seis años».

Por más que Lucía describe lo que ella y los otros dos videntes vieron (cfr. Memorias de Lucía), no es posible imaginar cómo es el Infierno. El Infierno es un lugar de dolor y horror -más de lo que podemos pensar, suponer o describir- al que son arrojadas las almas que en la tierra desperdician las gracias de salvación que Dios en su infinita Bondad, nos otorga a todos.

La Voluntad de Dios es que todos los hombres lleguen a disfrutar de la Visión Beatífica. Dios no predestina a nadie al Infierno. Para que alguien se condene es necesario que tenga una aversión voluntaria a Dios, un enfrentamiento o una rebeldía contra Él y, además, que persista en esa actitud hasta el momento de la muerte (cfr. CIC #1037).

Hemos nacido y vivimos en esta tierra para pasar de esta vida a la eternidad. Y allí habrá o «Vida Eterna» en el Cielo, al que podemos llegar directamente o pasando antes por un tiempo de purificación en el Purgatorio... o habrá «muerte eterna» en el Infierno.
* Gentileza de Homilía.org
   www.iglesia.org

Mensaje de María Reina de la Paz 
Mensaje de María Reina de la Paz del 25 de setiembre de 2016

“Queridos hijos! Hoy os invito a la oración. Que la oración sea vida para vosotros. Solamente así vuestro corazón se llenará de paz y alegría. Dios estará cerca de vosotros, y vosotros lo sentiréis en vuestro corazón como un amigo. Hablaréis con Él como con alguien que ya conocéis e, hijos míos, sentiréis la necesidad de testimoniar, porque Jesús estará en vuestro corazón y vosotros estaréis unidos en Él. Yo estoy con vosotros y os amo a todos con mi amor materno. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

Ofrecimiento para sacerdotes y religiosas

Formulo el siguiente ofrecimiento únicamente para sacerdotes o religiosas que reciben diariamente "Pequeñas Semillitas" por e-mail: Si desean recibir el power point y los comentarios del Evangelio del domingo siguiente con dos o tres días de anticipación, para tener tiempo de preparar sus meditaciones, homilías o demás trabajos pastorales sobre la Palabra de Dios, pueden pedírmelo a feluzul@gmail.com 
Sólo deben indicar claramente su nombre, su correo electrónico, ciudad de residencia y a qué comunidad religiosa pertenecen.

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración para Paola, una joven médica de Pamplona, España, que hoy está siendo sometida a una operación para extirpar un tumor que ya recibió tratamiento oncológico previo, rogando a nuestra Señora de Lourdes que la acompañe en esta cirugía y que las Santas Manos Sanadoras de Jesús se posen sobre ella para que la enfermedad quede definitivamente erradicada de su cuerpo.

Pedimos oración para las siguientes personas (todas de México): Hilda S., cuya alma ya está refugiada en los brazos del Señor; por las intenciones de Laura Z.; por Abril C.Víctor T., que tienen cáncer y luchan por su salud; y por el viaje de Martha T. N. y su familia, para que el Señor los bendiga.

Pedimos oración por Jorge B., de Córdoba, Argentina, afectado de una seria enfermedad, rogando al Señor que ponga sobre él toda su misericordia.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Los cinco minutos de Dios
Setiembre 26
El éxito o el fracaso de cualquier misión espacial pueden depender de presionar un botoncito insignificante, o de hacerlo un minuto antes y no en el preciso momento.
Tú eres el botoncito sumamente pequeño en el macrocosmos; pero el hecho de que ese macrocosmos de la humanidad se sienta mejor y se perfeccione puede muy bien depender del microcosmos de tu propia vida.
Si tú fracasas, podrá fracasar toda una legión de hombres que presuponían el éxito tuyo personal; si tú fracasas, habrás privado a toda la comunidad de la fuerza y el vigor que de por sí comunica el éxito.
Pero si el éxito no depende de ti, si fracasas, no por haber retaceado tu empeño sino por causas ajenas a tu voluntad, no te desalientes; será Dios el que suplirá lo que tú no supiste poner, lo que no alcanzaste a hacer.
“Señor, Dios del universo, ¿Hay alguien como tú?... Tuyo es el cielo, tuya la tierra: tú cimentaste el mundo y cuanto hay en él… Tu brazo está lleno de poder, tu mano es fuerte, alta es tu derecha” (Sal 89,9-14). ¡Cuántos motivos para confiar en Dios! ¡El mayor pecado que puedes cometer es desconfiar de la bondad y el poder de Dios!
* P. Alfonso Milagro

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

domingo, 25 de septiembre de 2016

Pequeñas Semillitas 3138

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 11 - Número 3138 ~ Domingo 25 de Setiembre de 2016
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
El Evangelio de hoy nos habla del infierno. Y esto sirve para recalcar que la existencia del infierno es dogma de fe. El infierno existe porque Dios lo dice, no porque yo lo entienda. Es lógico que yo no lo entienda por la limitación de mi entendimiento. Hay cosas que son verdad aunque yo no las entienda.
Aceptamos sin problema montones de cosas que no entendemos y también misterios que no afectan a nuestra vida. Nadie hace problema del misterio de la Trinidad. Le da lo mismo si en Dios hay tres personas o cinco. Pero el infierno irrita nuestra sensibilidad... Si existe muchos lo van a pasar muy mal. Muchos dicen que no creen porque nadie ha venido de allí.
Va de cuento: Iban un día de paseo dos peces por el mar. Y uno le dice al otro: «¿Ves aquella lombriz? Pues está colgada de un hilo prendido en la punta de una caña que está en manos de un hombre esperando que uno de nosotros se tire por la lombriz. Y al que lo hace, lo enganchan y a la sartén». Y el otro pez que se las daba de muy listo le contesta: «¿Y tú te crees el cuento de la sartén? ¡Si es un cuento de viejas! Ya lo contaba mi abuela. ¿Conoces a alguien que haya vuelto de la sartén? Si no quieres la lombriz, tú te la pierdes. Mía es». Se tiró por la lombriz, lo engancharon y terminó en la sartén como un pescado frito. ¡¡Y no volvió a decir al otro cómo le fue!! De la sartén no se vuelve.
De la sartén y del infierno no se sale. Nadie vuelve a decir cómo le fue. Por eso dijo Cristo «No hace falta que vaya nadie; ya tienen a los profetas. Si no hacen caso de ellos, no harán caso aunque se les aparezca un muerto». Y es que muchos no hacen caso de lo que dice la Iglesia.
*Padre Jorge Loring S.J.

¡Buenos días!

El General Belgrano vence a Tristán
“En la Sagrada Escritura encontramos pocas palabras de la Virgen, pero son como granos de oro puro: si los fundimos con el fuego de una amorosa contemplación, serán suficientes para irradiar sobre toda nuestra vida el esplendor luminoso de las virtudes de María”. Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein).

El general Manuel Belgrano era devoto de la Virgen María. Pertenecía a la cofradía del Santo Rosario. Pidió que a su muerte se lo vistiera con el hábito de Santo Domingo. Fue enterrado dentro del templo. Cuando en septiembre de 1810, salió de Buenos Aires al frente de un pequeño ejército al Paraguay, al llegar a Luján, se detuvo y puso su nueva carrera bajo la protección de la Virgen. El 23 de septiembre de 1812, eligió a Nuestra Señora de la Merced su Generala y al día siguiente venció a Tristán en la batalla de Tucumán. Como trofeo se acuñaron medallas con esta inscripción: “Victoria del 24 de septiembre de 1812, bajo la protección de Nuestra Señora de las Mercedes, Generala del Ejército”.

Hay signos de que María, nuestra Madre celestial, se pone a nuestro lado de una manera especial en estos tiempos difíciles para la fe. Nos conmueve comprobar que esta buena Madre está preocupada por muchos hijos atrapados en las tinieblas del mundo, porque no le dan a Dios un lugarcito en su vida y en su tiempo (Mensajes de Medjugorje).
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: «Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico, pero nadie se lo daba. Hasta los perros venían y le lamían las llagas.
»Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: ‘Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama’. Pero Abraham le dijo: ‘Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros’.
»Replicó: ‘Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento’. Díjole Abraham: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan’. Él dijo: ‘No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán’. Le contestó: ‘Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite’». (Lc 16,19-31)

Comentario:
Hoy, Jesús nos encara con la injusticia social que nace de las desigualdades entre ricos y pobres. Como si se tratara de una de las imágenes angustiosas que estamos acostumbrados a ver en la televisión, el relato de Lázaro nos conmueve, consigue el efecto sensacionalista para mover los sentimientos: «Hasta los perros venían y le lamían las llagas» (Lc 16,21). La diferencia está clara: el rico llevaba vestidos de púrpura; el pobre tenía por vestido las llagas.
La situación de igualdad llega enseguida: murieron los dos. Pero, a la vez, la diferencia se acentúa: uno llegó al lado de Abraham; al otro, tan sólo lo sepultaron. Si no hubiésemos escuchado nunca esta historia y si aplicásemos los valores de nuestra sociedad, podríamos concluir que quien se ganó el premio debió ser el rico, y el abandonado en el sepulcro, el pobre. Está claro, lógicamente.
La sentencia nos llega en boca de Abraham, el padre en la fe, y nos aclara el desenlace: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males» (Lc 16,25). La justicia de Dios reconvierte la situación. Dios no permite que el pobre permanezca por siempre en el sufrimiento, el hambre y la miseria.
Este relato ha movido a millones de corazones de ricos a lo largo de la historia y ha llevado a la conversión a multitudes, pero, ¿qué mensaje hará falta en nuestro mundo desarrollado, hiper-comunicado, globalizado, para hacernos tomar conciencia de las injusticias sociales de las que somos autores o, por lo menos, cómplices? Todos los que escuchaban el mensaje de Jesús tenían como deseo descansar en el seno de Abraham, pero, ¿cuánta gente en nuestro mundo ya tendrá suficiente con ser sepultados cuando hayan muerto, sin querer recibir el consuelo del Padre del cielo? La auténtica riqueza es llegar a ver a Dios, y lo que hace falta es lo que afirmaba san Agustín: «Camina por el hombre y llegarás a Dios». Que los Lázaros de cada día nos ayuden a encontrar a Dios.
* Rev. D. Valentí ALONSO i Roig (Barcelona, España)

Palabras de San Juan Pablo II
"María, ayúdanos a ser testigos creíbles de su mensaje de paz y de amor, para que los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, caracterizado aún por tensos contrastes e inauditas violencias, reconozcan en el Niño que está en tus brazos al único Salvador del mundo, fuente inagotable de la paz verdadera, a la que todos aspiran en lo más profundo del corazón".

Predicación del Evangelio:
No ignorar al que sufre
El contraste entre los dos protagonistas de la parábola es trágico. El rico se viste de púrpura y de lino. Toda su vida es lujo y ostentación. Sólo piensa en «banquetear espléndidamente cada día». Este rico no tiene nombre pues no tiene identidad. No es nadie. Su vida vacía de compasión es un fracaso. No se puede vivir sólo para banquetear.

Echado en el portal de su mansión yace un mendigo hambriento, cubierto de llagas. Nadie le ayuda. Sólo unos perros se le acercan a lamer sus heridas. No posee nada, pero tiene un nombre portador de esperanza. Se llama «Lázaro» o «Eliezer», que significa «Mi Dios es ayuda».

Su suerte cambia radicalmente en el momento de la muerte. El rico es enterrado, seguramente con toda solemnidad, pero es llevado al «Hades» o «reino de los muertos». También muere Lázaro. Nada se dice de rito funerario alguno, pero «los ángeles lo llevan al seno de Abrahán». Con imágenes populares de su tiempo, Jesús recuerda que Dios tiene la última palabra sobre ricos y pobres.

Al rico no se le juzga por explotador. No se dice que es un impío alejado de la Alianza. Simplemente, ha disfrutado de su riqueza ignorando al pobre. Lo tenía allí mismo, pero no lo ha visto. Estaba en el portal de su mansión, pero no se ha acercado a él. Lo ha excluido de su vida. Su pecado es la indiferencia.

Según los observadores, está creciendo en nuestra sociedad la apatía o falta de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. Evitamos de mil formas el contacto directo con las personas que sufren. Poco a poco, nos vamos haciendo cada vez más incapaces para percibir su aflicción.

La presencia de un niño mendigo en nuestro camino nos molesta. El encuentro con un amigo, enfermo terminal, nos turba. No sabemos qué hacer ni qué decir. Es mejor tomar distancia. Volver cuanto antes a nuestras ocupaciones. No dejarnos afectar.

Si el sufrimiento se produce lejos es más fácil. Hemos aprendido a reducir el hambre, la miseria o la enfermedad a datos, números y estadísticas que nos informan de la realidad sin apenas tocar nuestro corazón. También sabemos contemplar sufrimientos horribles en el televisor, pero, a través de la pantalla, el sufrimiento siempre es más irreal y menos terrible. Cuando el sufrimiento afecta a alguien más próximo a nosotros, no esforzamos de mil maneras por anestesiar nuestro corazón.

Quien sigue a Jesús se va haciendo más sensible al sufrimiento de quienes encuentra en su camino. Se acerca al necesitado y, si está en sus manos, trata de aliviar su situación.
* José Antonio Pagola

Nuevo vídeo

Hay un nuevo vídeo subido al blog
de "Pequeñas Semillitas" en internet.
Para verlo tienes que ir al final de esta página

Agradecimientos
Dicen que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.

De Buenos Aires, Argentina, llega una nota pidiendo agradecer a Dios y a todos quienes rezaron por Felicitas, una bebé de tres meses que fue operada de un tumor de estómago, que estaba encapsulado y pudo ser extirpado con éxito, de tal manera que la niñita está ahora bien y en su casa.

Desde la ciudad de Córdoba, en Argentina, agradecemos por la lenta pero buena evolución de María del Rosario, una joven que tuvo un brote psicótico y debió ser internada. Ya en su domicilio, con medicación, está comenzando a salir e incluso ha concurrido a la iglesia de su barrio. Que el Señor afiance su mejoría hasta llegar a la total recuperación.

Desde Canals, Córdoba, Argentina, Mary nos escribe y dice: “Agradezco a Dios por mi familia, por la evolución favorable de los enfermitos por los cuales estoy pidiendo oración, por mis incondicionales amigos y por la vida misma que Dios me dio. Eternamente agradecida.”

Desde León, Gto., México, llega un agradecimiento de Paty por las oraciones hechas en favor de Ana Paula, quien ya está en su casa recuperándose.

Desde la ciudad de San Juan, Argentina, Cristina escribe para agradecer especialmente en este día de la Virgen de San Nicolás (advocación mariana argentina), la gracia que Dios les regaló a ella y a su esposo Enrique, que es tener hace cinco meses a Luciano (4 años) y Malena (2 años), dos niños hermanitos que están viviendo en su hogar en espera de la resolución judicial para que sean sus hijos del corazón. ¡Que la Virgen María les conceda pronto esa gracia tan hermosa!

Los cinco minutos de Dios
Setiembre 25
Vivimos en el mundo del movimiento y del ruido; hoy es imposible detenerse y, sin embargo, quizá por eso mismo estamos obligados a buscar el silencio.
Pero un silencio que no sea tanto externo cuanto interno; un silencio que imponga el ordenamiento de todos nuestros afectos y sentimientos, de nuestros pensamientos e incluso de nuestros problemas y preocupaciones.
Silencio, ante actitudes que pueden herirnos, ante palabras no del todo acertadas, ante olvidos que nosotros no esperábamos.
En esas ocasiones el canto del silencio, en lugar de elevar la estridencia de los gritos o la amargura de la discusión, será más beneficioso.
Ese canto del silencio solamente lo pueden entonar los hombres que saben dominarse a sí mismos y a las circunstancias en las que deben actuar.
“Más vale maña que fuerza; pero la sabiduría del pobre es despreciada y nadie escucha sus palabras; las palabras de los sabios oídas con clama, valen más que los gritos del que gobierna a los necios” (Ecl 9,16-17). No es, entonces, cuestión de hablar mucho, sino de saber hablar lo necesario, y lo conveniente; en no pocas ocasiones será el silencio el que mejor toque el corazón.
* P. Alfonso Milagro

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-