sábado, 27 de agosto de 2016

Pequeñas Semillitas 3112

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 11 - Número 3112 ~ Sábado 27 de Agosto de 2016
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Celebramos hoy a Santa Mónica, la madre de San Agustín, que tantas lágrimas derramó y tanto rezó por la conversión de ese hijo suyo, el que en sus años de juventud tuvo una vida disipada y alejada de Dios. Incluso inspiró en San Ambrosio, obispo de Milán, una célebre reflexión con la que consolaba a la dolida Mónica: “¡No puede perderse un hijo de tantas lágrimas!”.
Precisamente por eso, se invoca a Santa Mónica para pedir por nuestros hijos cuando sus caminos no están alineados con los de Jesús. Y la siguiente es una hermosa oración para hacerlo:
“A ti recurro por ayuda e instrucciones, Santa Mónica, maravillosa ejemplo de firme oración por los niños. En tus amorosos brazos yo deposito mi hijo(a) [mencionar aquí el o los nombres], para que por medio de tu poderosa intercesión pueda alcanzar una genuina conversión a Cristo Nuestro Señor. A ti también apelo, madre de las madres, para que pidas a nuestro Señor me conceda el mismo espíritu de oración incesante que a ti te concedió. Todo esto te lo pido por medio del mismo Cristo Nuestro Señor. Amén”.

¡Buenos días!

¿A cuál hijo quieres más?
Preguntó Dios a una madre: —¿A cuál de tus hijos quieres más? Y ella respondió:

—Señor, al ausente, hasta que vuelva; al enfermo, hasta que sane; al triste, hasta que de nuevo esté alegre; al preso, hasta que recobre la libertad; al que sufre, hasta que se sienta consolado; al malo, hasta que otra vez sea bueno; al que le falta todo, hasta que no le falte nada; al descarriado, hasta que retorne al buen camino; al que está solo, hasta que no padezca de su soledad. Conmovido, dijo entonces Dios: —No sé por qué dudan algunos de que hay un Dios en el cielo, si hay tantas madres como tú en la tierra.

El amor auténtico se manifiesta en servir, ayudar, proteger. “Obras son amores, y no buenas razones”, dice el refrán español. Bajar a lo concreto, aterrizar en la realidad de la vida, es el signo del amor maduro. Evidentemente esto requiere sacrificio, entrega y olvido de sí mismo.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Un hombre, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio, el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.
»Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’. Llegándose también el de los dos talentos dijo: ‘Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’.
»Llegándose también el que había recibido un talento dijo: ‘Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo’. Mas su señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes’». (Mt 25,14-30)

Comentario:
Hoy contemplamos la parábola de los talentos. En Jesús apreciamos como un momento de cambio de estilo en su mensaje: el anuncio del Reino ya no se limita tanto a señalar su proximidad como a describir su contenido mediante narraciones: ¡es la hora de las parábolas!
Un gran hombre decide emprender un largo viaje, y confía todo el patrimonio a sus siervos. Pudo haberlo distribuido por partes iguales, pero no lo hizo así. Dio a cada uno según su capacidad (cinco, dos y un talentos). Con aquel dinero pudo cada criado capitalizar el inicio de un buen negocio. Los dos primeros se lanzaron a la administración de sus depósitos, pero el tercero —por miedo o por pereza— prefirió guardarlo eludiendo toda inversión: se encerró en la comodidad de su propia pobreza.
El señor regresó y... exigió la rendición de cuentas (cf. Mt 25,19). Premió la valentía de los dos primeros, que duplicaron el depósito confiado. El trato con el criado “prudente” fue muy distinto.
El mensaje de la parábola sigue teniendo una gran actualidad. La separación progresiva entre la Iglesia y los Estados no es mala, todo lo contrario. Sin embargo, esta mentalidad global y progresiva esconde un efecto secundario, peligroso para los cristianos: ser la imagen viva de aquel tercer criado a quien el amo (figura bíblica de Dios Padre) reprochó con gran severidad. Sin malicia, por pura comodidad o miedo, corremos el peligro de esconder y reducir nuestra fe cristiana al entorno privado de familia y amigos íntimos. El Evangelio no puede quedar en una lectura y estéril contemplación. Hemos de administrar con valentía y riesgo nuestra vocación cristiana en el propio ambiente social y profesional proclamando la figura de Cristo con las palabras y el testimonio.
Comenta san Agustín: «Quienes predicamos la palabra de Dios a los pueblos no estamos tan alejados de la condición humana y de la reflexión apoyada en la fe que no advirtamos nuestros peligros. Pero nos consuela el que, donde está nuestro peligro por causa del ministerio, allí tenemos la ayuda de vuestras oraciones».
* Rev. D. Albert SOLS i Lúcia (Barcelona, España)

Santoral Católico:
Santa Mónica
Madre de San Agustín
Nació en Tagaste, provincia romana al norte de África, el año 331, de familia cristiana. Educada con esmero, muy joven fue dada en matrimonio a un hombre llamado Patricio, pagano, que se convirtió y bautizó antes de morir; hombre bueno pero de carácter irascible, a quien supo amar, servir y soportar, y del que tuvo tres hijos, entre ellos san Agustín, por cuya conversión derramó muchas lágrimas y oró insistentemente a Dios. Fue un modelo de madre y de esposa; alimentó su fe con la oración y la enriqueció con sus virtudes. Educó a sus hijos en la fe, y según la costumbre de entonces los inscribió en el catecumenado pero no los bautizó. Agustín en su juventud se desvió religiosa y moralmente, lo que provocó las lágrimas y oración de la madre. Ésta lo siguió a Roma y después a Milán, donde Agustín se convirtió y recibió el bautismo de manos de san Ambrosio. Cuando volvían a África, Mónica murió en Ostia (Roma) el año 387, contenta y satisfecha de ver a su hijo convertido en siervo de Dios.
Oración: Oh Dios, consuelo de los que lloran, que acogiste piadosamente las lágrimas de santa Mónica impetrando la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por intercesión de madre e hijo, la gracia de llorar nuestros pecados y alcanzar tu misericordia y tu perdón. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano    

Pensamientos del día

“Conócete.
Acéptate.
Supérate”

“Nos has hecho para ti
y nuestro corazón está inquieto
hasta que no descanse en ti”

“Si quieres conocer a una persona
no le preguntes lo que piensa
sino lo que ama”
-San Agustín -

Tema del día:
El poder del agua bendita
 
Un amigo sacerdote me aseguró que innumerables católicos, aun de los más instruidos, no saben para lo que sirve el agua bendita. ¡Es una lástima!  ¡Por eso no se benefician con este precioso instrumento instituido por la Iglesia para ayudarlos en prácticamente todas las circunstancias y dificultades de la vida! 

Hay varias formas de usarla. La más común es persignarse con ella. Otra es aspergirla (salpicarla) sobre sí mismo, sobre otras personas, lugares u objetos. Cualquier laico o laica puede hacer esto. Naturalmente, si lo hace un sacerdote tiene más valor. 

Su efecto más importante es alejar al demonio, que “ronda como león rugiente”, buscando toda especie de mal, como nos advierte San Pedro (I Pe 5,8). Los espíritus malignos, cuyas misteriosas y siniestras operaciones afectan incluso las actividades físicas del hombre, quieren ante todo inducirnos al pecado grave, que conduce  al infierno. Para ello emplean todos los recursos. 

A veces, por ejemplo, nos provocan un sinnúmero de molestias físicas o psicológicas. Otras veces provocan pequeños incidentes en nuestra vida diaria, causar enredos que parecen tener causas meramente naturales.  Por ejemplo, al momento de cumplir un deber, la persona siente un inexplicable malestar, un inesperado desánimo, un raro dolor de cabeza... 

En ciertas oportunidades, sin motivo alguno, el marido se irrita repentinamente con la esposa, o viceversa, de eso surge una discusión y se rompe la paz del hogar. O si no, el padre o la madre se dejan llevar por un movimiento de impaciencia y reprenden duramente al hijo, en vez de amonestarlo con dulzura. El hijo se rebela, sale de casa. ¡Se creó un problema! Todo eso puede evitarse ahuyentando al demonio con una simple señal de la cruz hecha con agua bendita. Cuando sienta usted una irritación extraña, haga la prueba y ponga atención al efecto saludable que produce. Enseguida volverá la serenidad. 

Además, el agua bendita es un sacramental que nos alcanza el perdón de los pecados veniales, puede librarnos de accidentes (tránsito, asaltos, caídas), y ayuda hasta a curar enfermedades. El agua bendita, como todo sacramental, nos invita en las diversas circunstancias del día a invocar el socorro del Divino Espíritu Santo, para el bien de nuestra alma y de nuestro cuerpo. 

Otro beneficio muy interesante y poco conocido: se la puede usar eficazmente en provecho de personas que se encuentran distantes de nosotros.  Y aún más, cada vez que la utilizamos para hacer la señal de la cruz por la intención de las almas del purgatorio, ellas son aliviadas en sus sufrimientos. 

¿De dónde viene ese poder maravilloso?  Viene del hecho de ser un sacramental instituido por la Santa Iglesia Católica. El sacerdote bendice el agua como ministro de Dios, en nombre de la Iglesia y como su representante, seguro que nuestro Divino Salvador siempre la atenderá con benevolencia. Es importante recordar que para que sea agua bendita debe ser bendecida por el sacerdote según el ceremonial prescrito por la Iglesia, en el “Ritual de Bendiciones” y en el propio “Misal Romano”.

Son hermosas y altamente significativas las oraciones para la bendición del agua. Por ejemplo, esta:  “Señor, Padre Santo, dirige tu mirada sobre nosotros, que redimidos por tu Hijo, hemos nacido de nuevo del agua y del Espíritu Santo en la fuente bautismal; concédenos, te pedimos, que todos los que reciban la aspersión de esta agua queden renovados en el cuerpo y en el alma y te sirvan con limpieza. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

¡Así que no se olvide! Es muy conveniente llevar siempre consigo agua bendita para usar en cualquier circunstancia. Por ejemplo, santiguarse con ella al salir o entrar en la iglesia, en casa o en el lugar de trabajo; al iniciar una oración, un trámite, un viaje. 

Para alejar del hogar la influencia maléfica de los demonios, es muy aconsejable aspergir en la casa algunas gotas de vez en cuando. Esto puede hacerlo cualquier persona de la familia. Claro está que pedirle a un sacerdote que bendiga la casa es mucho mejor. ¡Por lo tanto, el agua bendita es siempre benéfica y eficaz!

"Pequeñas Semillitas" por e-mail
Si lo deseas puedes recibir todos los días "Pequeñas Semillitas" por correo, más el agregado de un powerpoint. Las suscripciones son totalmente gratis y solo tienes que solicitarlas escribiendo a Rocío (moderadora del grupo) a: peque.semillitas.3@gmail.com  con el título: “Suscripción a Pequeñas Semillitas”.
Si ya estás suscripto y quieres cancelar tu suscripción debes escribir a la misma dirección con el título: “Baja”.

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración para Florencia C., de 14 años, de la ciudad de Buenos Aires, Argentina, a quien le están aplicando quimioterapia por leucemia. Que la Virgen María la proteja y Jesús la toque son sus manos sanadoras. Y también para Elsita S., de la misma ciudad, para que el  Señor le conceda salud física, psíquica y espiritual.

Pedimos oración por dos personas de México: Alejandro G. R., quién fue operado del colon y ahora presenta una oclusión intestinal, rogando a nuestro Señor Jesucristo que lo ayude a sanar completamente y pronto esté recuperado. María Blanca Guadalupe R. G., quien fue operada del pie por una caída, ya salió del hospital, pero a sus 81  años está muy  dolorida y no puede moverse todavía.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Los cinco minutos de Dios
Agosto 27
Testigo es el que testifica, el que testimonia, el que da fe de algo o de alguien; ser testigo es afirmar la veracidad y la rectitud de algo o de alguien, es exponer y comprometer la propia palabra y la propia vida por defender a esa persona o a esa posición.
Todos debemos ser testigos de la verdad y del bien; en todas partes debemos dar testimonio de la verdad y del bien, defenderlos aún a costa de nuestra personalidad, debemos comprometer nuestra rectitud y toda nuestra vida; eso será ser testigo.
Siendo testigos, estaremos dispuestos a sacar siempre la cara por la verdad y por el bien; aunque ello suponga para nosotros ciertas incomodidades, la pérdida de ciertas posiciones o conveniencias, ya que por encima de todo eso, que es nuestro, debemos ubicar la bondad y la verdad.
Debemos pues, ser testigos de la verdad y del bien, pero como Cristo ha dicho que Él es la Verdad y el Bien, debemos ser testigos de Cristo; y eso con todas las consecuencias que antes hemos mencionado.
“Recibirán la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta los confines de la tierra” (Hch 1,8). No puede haber ningún lugar donde el discípulo de Cristo no se sienta ‘testigo del Señor’, con su voz y con su vida, con su palabra y su testimonio.
* P. Alfonso Milagro

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

viernes, 26 de agosto de 2016

Pequeñas Semillitas 3111

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 11 - Número 3111 ~ Viernes 26 de Agosto de 2016
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Un niño muy educado y formal subió a un avión, buscó su asiento y se sentó. El niño abrió su cuaderno de pintar y empezó a colorearlo. No presentaba rasgos de ansiedad ni nerviosismo al despegar el avión.
Durante un buen rato, hubo tormenta y mucha turbulencia. En un determinado momento hubo una sacudida fuerte, y todos se pusieron muy nerviosos, pero el niño mantuvo su calma y serenidad en todo momento. ¿Cómo lo hacía?, ¿Por qué estaba tan calmado? Una mujer frenética le preguntó:
- Niño: ¿no tienes miedo?
- No señora, -contestó el niño y mirando su cuaderno de pintar le dijo-: "Mi padre es el piloto".
Hay tiempos en nuestra vida que los sucesos nos sacuden un poco y nos encontramos en turbulencia. No vemos terreno sólido y nuestros pies no pisan lugar seguro. No tenemos dónde agarrarnos, y no nos sentimos seguros. En esos momentos hay que recordar que nuestro Padre Celestial es nuestro piloto. A pesar de las circunstancias, nuestras vidas están puestas en el creador del cielo y la tierra. Esa es la fe, la que nos alienta y nos da confianza en los momentos difíciles.
Démosle gracias a Dios por la fe que nos ha regalado y pidámosle que nos la conserve y se la dé a aquellos que pasan por momentos de prueba…

¡Buenos días!

Palabras hirientes
En verdad las palabras pueden doler como los golpes físicos. Los padres deben saber que la crítica, el desprecio y los insultos –aun cuando se los diga en broma– pueden lastimar el amor propio, o dañar la autoestima, o detener el crecimiento de una imagen sana de sí mismo en los niños.

Las palabras dichas con amor ofrecen un real elemento constructivo de elogio, aliento, gratitud, disculpa a quien escucha. Nuestras palabras pueden herir o reconfortar, impedir o ayudar, frustrar o inspirar a la acción. He aquí algunas frases que son dulce música al oído y al corazón: “¡Muy buen trabajo!”. “Déjame ayudarte”. “Cometí un error, perdóname”. “¡Felicitaciones!”. “Estamos orgullosos de ti”. “Gracias”. “Te quiero”. “Admiro tu capacidad”. “Tú puedes hacerlo muy bien”.

“No profieran palabras inconvenientes; al contrario, que sus palabras sean siempre buenas, para que resulten edificantes cuando sea necesario y hagan bien a aquellos que las escuchan” (Efesios 4, 29). San Francisco de Sales escribió: “El trato cortés y delicado es la crema de la caridad”. Que este mensaje oriente cada día tu conducta.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy 
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: ‘¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: ‘Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan’. Pero las prudentes replicaron: ‘No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis’. Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’. Pero él respondió: ‘En verdad os digo que no os conozco’. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora». (Mt 25,1-13)

Comentario:
Hoy, Viernes XXI del tiempo ordinario, el Señor nos recuerda en el Evangelio que hay que estar siempre vigilantes y preparados para encontrarnos con Él. A media noche, en cualquier momento, pueden llamar a la puerta e invitarnos a salir a recibir al Señor. La muerte no pide cita previa. De hecho, «no sabéis ni el día ni la hora» (Mt 25,13).
Vigilar no significa vivir con miedo y angustia. Quiere decir vivir de manera responsable nuestra vida de hijos de Dios, nuestra vida de fe, esperanza y caridad. El Señor espera continuamente nuestra respuesta de fe y amor, constantes y pacientes, en medio de las ocupaciones y preocupaciones que van tejiendo nuestro vivir.
Y esta respuesta sólo la podemos dar nosotros, tú y yo. Nadie lo puede hacer en nuestro lugar. Esto es lo que significa la negativa de las vírgenes prudentes a ceder parte de su aceite para las lámparas apagadas de las vírgenes necias: «Es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis» (Mt 25,9). Así, nuestra respuesta a Dios es personal e intransferible.
No esperemos un “mañana” —que quizá no vendrá— para encender la lámpara de nuestro amor para el Esposo. Carpe diem! Hay que vivir en cada segundo de nuestra vida toda la pasión que un cristiano ha de sentir por su Señor. Es un dicho conocido, pero que no estará de más recordarlo de nuevo: «Vive cada día de tu vida como si fuese el primer día de tu existencia, como si fuese el único día de que disponemos, como si fuese el último día de nuestra vida». Una llamada realista a la necesaria y razonable conversión que hemos de llevar a término.
Que Dios nos conceda la gracia en su gran misericordia de que no tengamos que oír en la hora suprema: «En verdad os digo que no os conozco» (Mt 25,12), es decir, «no habéis tenido ninguna relación ni trato conmigo». Tratemos al Señor en esta vida de manera que lleguemos a ser conocidos y amigos suyos en el tiempo y en la eternidad.
* Rev. D. Joan Ant. MATEO i García (La Fuliola, Lleida, España)

Santoral Católico:
Santa Teresa de Jesús Jornet Ibars
Virgen y Fundadora 
Fundadora de la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, y Patrona de la Ancianidad. Nació en Aytona (Lérida, España) el año 1843 de familia labradora; era sobrina del beato Francisco Palau. Recibió una buena formación, estudió magisterio y lo ejerció en Argensola. Su tío la invitó a entrar en la congregación por él fundada, pero ella prefirió ingresar, en 1868, en las clarisas de Briviesca (Burgos); por falta de salud tuvo que dejar el noviciado y renunciar al magisterio. Colaboró en varias organizaciones de la Iglesia que atendían a los ancianos pobres, y en torno a ella se formó un grupo de jóvenes que con el tiempo se transformó en su Congregación, admirable por su dedicación a los ancianos desamparados. La obra empezó en Barbastro y la casa-madre está en Valencia. Tuvo que superar numerosas dificultades, pero consolidó su fundación, formó aspirantes y novicias, y las fundaciones se multiplican por España y América. Murió en Liria (Valencia) el 26 de agosto de 1897.
Oración: Oh Dios, que has guiado a la virgen santa Teresa a la perfecta caridad en el cuidado de los ancianos, concédenos, a ejemplo suyo, servir a Cristo en el prójimo, para ser testimonios de su amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano    

El pensamiento del día

“La Nueva Evangelización implica un esfuerzo por salir
al encuentro de todas las mujeres y varones de nuestros ambientes,
especialmente de los que se sienten más alejados,
allí donde se hallan y en la situación en la que se encuentran,
para ayudarles a experimentar la misericordia del Padre”
-Conferencia Episcopal Argentina-

Temas Médicos:
Ante el enfermo terminal
Los progresos en medicina han cambiado la vida de muchas personas. Son notables los avances técnicos de los últimos 100 años. Gracias a descubrimientos y a aparatos altamente sofisticados, muchas enfermedades antes incurables pueden ser vencidas o, al menos, pueden evitarse muertes prematuras. Junto al desarrollo técnico, la ética ha tenido que ofrecer sus reflexiones sobre los valores y los principios que deben acompañar el ejercicio de la medicina.

Existen, sin embargo, situaciones en las que no resulta claro hasta dónde debería llegar la intervención médica, o cuál debería ser la mejor manera de tratar a un enfermo. De manera especial, cuando el equipo médico no puede curar a una persona, cuando constata cómo la enfermedad avanza inexorablemente, surgen no pocas veces dudas sobre hasta dónde es lícito actuar, y cuándo habría que suspender terapias ineficaces, costosas o dañinas para el mismo enfermo al que se pretende ayudar.

No es fácil ofrecer criterios generales para las distintas situaciones por las que atraviesan los enfermos terminales. Vamos a limitarnos a recorrer algunos principios que son en parte el resultado de la reflexión ética elaborada recientemente.

El primer criterio nos dice: cada enfermo conserva siempre su dignidad, y goza de una vida que le permite seguir entre nosotros. Por lo mismo, merece el máximo respeto y las mejores atenciones médicas, psicológicas, afectivas.

Imaginemos un enfermo que sufre mucho, que depende de complicados aparatos, que necesita la ayuda de calmantes que lo privan de la plena conciencia, que debe recibir frecuentes transfusiones de sangre. Este enfermo no puede ser visto simplemente como “una cama ocupada” o como un “gasto excesivo” para el hospital. Debemos recordar siempre que estamos ante un ser humano, un ser humano que merece el mismo respeto y amor de todos. Considerar que su vida vale menos porque no es productiva, o porque no puede realizar muchas actividades humanas, o porque depende de la ayuda de la ciencia médica y de tecnologías más o menos costosas, es caer en una mentalidad discriminatoria que ha provocado injusticias sumamente graves a lo largo de la historia humana.

El segundo criterio depende en parte del anterior: el enfermo ha de ser informado de su estado de salud y de las alternativas que la moderna medicina ofrece para atender la última etapa de su vida. Esta información debería incluir aquellas terapias experimentales que tal vez serían capaces de lograr un importante beneficio terapéutico. A partir de la información recibida, el enfermo debe ser escuchado y comprendido en sus deseos y aspiraciones, incluso cuando rechaza algún tratamiento que puede ser visto como excesivamente doloroso. Sin embargo, cuando el enfermo pide al equipo médico que realice algún acto que vaya contra la moral médica (como, por ejemplo, un suicidio asistido o un acto de eutanasia), tal petición no debe ser atendida, en cuanto contraria a la deontología médica y al respeto debido al mismo enfermo (necesitado, en esas ocasiones, de una especial ayuda espiritual y psicológica).

Son muchos los casos, especialmente cuando se pierde completamente la conciencia, en los que el enfermo no podrá manifestar su parecer. En tales casos, toca a los familiares el determinar con los médicos el mejor tratamiento a ofrecer, siempre en vistas a lograr buenos resultados según el estado general del enfermo y los progresos actuales de la medicina.

El tercer criterio nos recuerda la obligación moral de omitir aquellos actos técnicos que llevan a prolongar la agonía innecesariamente o a aumentar los dolores del enfermo sin ningún beneficio para su salud. Es decir, hay que evitar cualquier tipo de “ensañamiento terapéutico”.

¿Cómo saber si este acto médico es excesivo, es ensañamiento? A través de la constatación de dos aspectos: primeramente, por su ineficacia (no produce la curación o no conduce a una mejora sustancial); en segundo lugar, por producir graves dolores para el paciente (algo recogido también en la doctrina católica, como afirma Juan Pablo II en la encíclica Evangelium vitae, n. 65).

El cuarto criterio nos dice que deben ser aplicados en favor del enfermo todos aquellos tratamientos que puedan aliviar su dolor y hacer más llevadero el decurso de su enfermedad en la etapa final. Tales tratamientos necesitan ser valorados atentamente en función de los beneficios concretos que se espera produzcan en el enfermo terminal. En concreto, respecto a cualquier posible tratamiento, habría que considerar:
-De qué tipo de acto terapéutico se trata: uso de un calmante, de una operación quirúrgica...
-El grado de dificultad y riesgos que conlleva.
-Los gastos que supone (para el enfermo, para la familia, para la sociedad).
-Las posibilidades de su aplicación en esta situación concreta.
-El resultado esperado según las condiciones del enfermo, su estado de ánimo, sus fuerzas físicas, etc.

Junto a los tratamientos orientados a la curación y a la paliación del dolor (a través del uso de analgésicos y calmantes), existen una serie de atenciones que deben ser ofrecidas siempre, como son la nutrición/hidratación, la atención del dolor y la higiene física. Omitir estos tratamientos implica abandonar al enfermo a su suerte y provocarle, por omisión, la muerte. Es decir: cometer un homicidio, hacer un acto de eutanasia.

Otra obligación del personal médico consiste en la prevención y tratamiento de eventuales llagas que pueden formarse si se está demasiado tiempo en la cama, etc.

En cambio, merece una valoración distinta, según cada caso, el uso de medios más complejos, como la diálisis, las transfusiones de sangre, la ventilación mecánica, el recurso a un pulmón artificial, etc.

Respecto al tratamiento del dolor, conviene recordar que el enfermo puede decidir, si es consciente, la renuncia en parte al mismo, sobre todo si quiere conservar la lucidez mental o si quiere dar algún sentido religioso o ético a su sufrimiento. Pero también puede pedir sin ningún remordimiento de conciencia una mayor atención a sus dolencias a través del uso de calmantes y analgésicos eficaces. Incluso los médicos pueden facilitar tales medicinas a pesar de que pueden reducir en parte la duración de la agonía. No pueden, sin embargo, dar una dosis excesiva de analgésicos o calmantes con la intención explícita de provocar la muerte del enfermo.

Es oportuno añadir, al concluir estas reflexiones, que la medicina puede ayudar mucho al enfermo en su etapa final. Pero a pesar de los progresos técnicos, el dolor y la muerte siguen siendo un misterio ante el cual todos sentimos una invitación especial a valorar aún más la belleza de la vida y a interrogarnos sobre su sentido y su significado más profundo. A la vez, no debería faltar nunca junto al enfermo el acompañamiento del afecto de los familiares y amigos, un acompañamiento que es capaz de producir un alivio mucho mayor que el que pueda ser resultado de un aumento de la dosis de calmantes.
* P. Fernando Pascual

Mensaje de María Reina de la Paz
Mensaje de María Reina de la Paz del 25 de agosto de 2016

“Queridos hijos! Hoy quiero compartir con vosotros la alegría del Cielo. Vosotros, hijos míos, abrid la puerta del corazón a fin de que en vuestro corazón crezca la esperanza, la paz y el amor que solo Dios da. Hijos míos, estáis demasiado apegados a la Tierra y a las cosas terrenales, por eso Satanás os agita como el viento lo hace con las olas del mar. Por lo tanto, que la cadena de vuestra vida sea la oración con el corazón y la adoración a mi Hijo Jesús. Entregad a Él vuestro futuro para que en Él seáis alegría y ejemplo para los demás con vuestras vidas. Gracias por haber respondido a mi llamada.”
                                                        
Los cinco minutos de Dios
Agosto 26
Nos resulta difícil admitir a los otros tal como ellos son; siempre tratamos de corregirlos, de hacerlos como somos nosotros.
Pero, ¿con qué derecho pretendemos anular su personalidad, hacerlos de distinta forma de como los hizo Dios?
Por otra parte, si nosotros pretendemos cambiarlos, para que sean como nosotros, es porque inconscientemente estamos convencidos de que nosotros somos como hay que ser, de que nuestra forma de ser es la mejor de todas; por eso quisiéramos que los demás fueran como nosotros.
Y tener ese convencimiento es evidentemente un orgullo desmedido.
Cada uno tiene su personalidad y todos debemos respetar la personalidad de los demás; reconocer que ellos tienen derecho a ser distintos de nosotros y a pensar que la forma de ser de ellos es mejor que la nuestra.
En conclusión: hay que aceptar a los demás tal como son y sin pretender cambiarlos a nuestro gusto.
“Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados… porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes” (Lc 6,36-38).
* P. Alfonso Milagro

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-

jueves, 25 de agosto de 2016

Pequeñas Semillitas 3110

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 11 - Número 3110 ~ Jueves 25 de Agosto de 2016
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Un día Jesús dijo a una famosa mística francesa, Gabriela Bossis después de la comunión:
"Vive sólo para mí. Cuando hables, que se vea bien que lo único que te importa soy Yo. No temas mencionar mi nombre en la conversación, pues todos, sin saberlo, tienen necesidad de mí. Y el Nombre de Dios puede suscitar el bien en las almas. Trata de adquirir este hábito y yo te ayudaré. Vendrán a ti para oír hablar de mí. ¿Qué podrías temer, si yo me tomo la parte más grande de tu trabajo? Que te dé placer sembrar mi Nombre en las palabras que pronuncias; como una tierna reparación por el dolor que me causan todos aquéllos que quieren borrarme en todas partes, aún en el alma de los niños pequeños. Siembra mi Nombre. Yo daré el crecimiento.”
Como testigos de Cristo debemos dar testimonio valiente de nuestra pertenencia a Él. No sólo en circunstancias especiales como lo hicieron los mártires, sino en el día a día: en los ambientes que frecuentamos, entre nuestros amigos, en el ámbito familiar, en el trabajo, y ahora también en las redes sociales… 
Sin avergonzarse jamás de su fe, con sencillez y entereza, el discípulo de Cristo irradia quién es para él el tesoro de su corazón, la razón de su vida, la fuerza que lo sostiene.

¡Buenos días!

El auto no le arrancaba…
Los Niños Exploradores se comprometen hacer al menos una buena acción cada día. Como esos chicos, conviene que te entrenes en este ejercicio cotidiano: cada uno de estos actos son como ladrillos de una maravillosa construcción que emprendes para alegría de Dios que goza ver que sus hijos desarrollan sus dones con generosidad.

En medio del camino, ya cerca del pueblo, se encontraba parado un automóvil, con el capó levantado y, casi medio adentro, el dueño tratando de hacerlo arrancar de cualquier manera. Toca cables, mira la batería, saca y pone tornillos, y no hay caso. En eso se cruza un borracho y le pregunta: —¿No le arranca? —¿Y no ve que no? ¡Y lo que me da más bronca es que estoy a tres kilómetros miserables del pueblo y no puedo llegar! —¿Y por qué no le pone una pila? —Pero, ¿qué dice, hombre? Pero ¿qué tendrán que ver las pilas, si éste es un motor a nafta? Se afirma mejor el borracho y le contesta: —¡No, yo decía una pila de tontos, para que lo empujen hasta el poblado!

Este hombre, entregado a la bebida, que se ríe con cinismo de los que prestan ayuda a los demás, sin duda es el “avivato” y “ventajita” del dicho popular: “El vivo vive del sonso, y el sonso de su trabajo”. ¿Y dónde ha venido a parar? Ahoga en el vino la profunda angustia existencial que arrastran todos los egoístas. El amor es servicio y el servicio es alegría.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda’, y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes». (Mt 24,42-51)

Comentario:
Hoy, el texto evangélico nos habla de la incertidumbre del momento en que vendrá el Señor: «No sabéis qué día vendrá» (Mt 24,42). Si queremos que nos encuentre velando en el momento de su llegada, no nos podemos distraer ni dormirnos: hay que estar siempre preparados. Jesús pone muchos ejemplos de esta atención: el que vigila por si viene un ladrón, el siervo que quiere complacer a su amo... Quizá hoy nos hablaría de un portero de fútbol que no sabe cuándo ni de qué manera le vendrá la pelota...
Pero, quizá, antes debiéramos aclarar de qué venida se nos habla. ¿Se trata de la hora de la muerte?; ¿se trata del fin del mundo? Ciertamente, son venidas del Señor que Él ha dejado expresamente en la incertidumbre para provocar en nosotros una atención constante. Pero, haciendo un cálculo de probabilidades, quizá nadie de nuestra generación será testimonio de un cataclismo universal que ponga fin a la existencia de la vida humana en este planeta. Y, por lo que se refiere a la muerte, esto sólo será una vez y basta. Mientras esto no llegue, ¿no hay ninguna otra venida más cercana ante la cual nos convenga estar siempre preparados?
«¡Cómo pasan los años! Los meses se reducen a semanas, las semanas a días, los días a horas, y las horas a segundos...» (San Francisco de Sales). Cada día, cada hora, en cada instante, el Señor está cerca de nuestra vida. A través de inspiraciones internas, a través de las personas que nos rodean, de los hechos que se van sucediendo, el Señor llama a nuestra puerta y, como dice el Apocalipsis: «Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo» (Ap 3,20). Hoy, si comulgamos, esto volverá a pasar. Hoy, si escuchamos pacientemente los problemas que otro nos confía o damos generosamente nuestro dinero para socorrer una necesidad, esto volverá a pasar. Hoy, si en nuestra oración personal recibimos —repentinamente— una inspiración inesperada, esto volverá a pasar.
+ Rev. D. Albert TAULÉ i Viñas (Barcelona, España)

Santoral Católico:
San José de Calasanz
Presbítero y Fundador de los Escolapios
Nació de familia noble en Peralta de la Sal, provincia de Huesca en España, el año 1557. Hizo estudios medios y superiores en varios centros y, madurada su vocación, se ordenó de sacerdote en 1583. Estuvo sucesivamente al servicio de los obispos de Barbastro y Lérida y del cabildo de Urgel. El año 1592 marchó a Roma, donde se dedicó a instruir a los niños pobres y abandonados del Trastévere. En 1617 fundó la Congregación Paulina de Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, que Gregorio XV elevó a Orden Religiosa en 1621 con el nombre actual de Orden de las Escuelas Pías (Escolapios), para la formación de los niños y de los jóvenes en el amor y la sabiduría del Evangelio. Proclamó el derecho a la educación de todos los niños y luchó por ella, siendo perseguido por este motivo y teniendo que sufrir mucho, hasta las calumnias de los envidiosos. Murió en Roma el 25 de agosto de 1648. En 1948 el papa Pío XII lo declaró «Patrono universal de todas las escuelas populares cristianas del mundo».
Oración: Señor, Dios nuestro, que has enriquecido a san José de Calasanz con la caridad y la paciencia, para que pudiera entregarse sin descanso a la formación humana y cristiana de los niños, concédenos, te rogamos, imitar en su servicio a la verdad al que veneramos hoy como maestro de sabiduría. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano    

Beata Ma. del Tránsito Cabanillas
Religiosa y Fundadora
Fundó en Argentina la Congregación de las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas, para obras de misericordia y educación de niñas pobres. Nació en la actual Villa Carlos Paz (Córdoba, Argentina) el año 1821. De joven fue a Córdoba a estudiar, y allí desarrolló una gran actividad catequística y caritativa, ingresó en la Tercera Orden de San Francisco y llevó a cabo su fundación. Murió el 25 de agosto de 1885 en el barrio de San Vicente, de Córdoba. «La llama que ardía en su corazón llevó a María del Tránsito a buscar la intimidad con Cristo en la vida contemplativa. Y no se apagó cuando por enfermedad tuvo que abandonar los monasterios en que estuvo, sino que continuó en forma de confianza y abandono en la voluntad de Dios, que siguió buscando incesantemente. El ideal franciscano se manifestó entonces como el verdadero camino que Dios quería para ella y, con la ayuda de sabios directores, emprendió una vida de pobreza, humildad, paciencia y caridad, dando vida a una nueva familia religiosa» (Juan Pablo II).
© Directorio Franciscano    

El pensamiento del día

“En la alegre casa de Nazaret
no faltó el trabajo honrado de un varón íntegro como José,
a quien no lo paralizó el miedo y el qué dirán
sino que decidió ponerse al lado de María
para proteger, custodiar y servir a Dios
que se hizo presente en la fragilidad de un Niño
nacido en la familia más buena de la historia”
-Cardenal Mario Poli-

Tema del día:
Beatificación de Mama Antula
Este sábado 27 de agosto a las 10 de la mañana, en la ciudad de Santiago del Estero, Argentina, será beatificada la Venerable María Antonia de Paz y Figueroa, más conocida como Mama Antula. La ceremonia se realizará en el Parque Aguirre de la ya mencionada ciudad y será presidida por el Cardenal Ángelo Amato, Prefecto de la Sagrada Congregación para la causa de los santos, en representación del Papa Francisco.

Reseña Biográfica
La Venerable María Antonia de Paz y Figueroa, conocida por el pueblo como “Mama Antula”  nació en 1730 en Santiago del Estero, Argentina. Desciende de una ilustre familia de conquistadores y gobernantes. Su niñez la pasa en el campo, en la hacienda paterna en contacto con los pueblos originarios. A los 15 años decide consagrase a Dios y toma el nombre de Maria Antonia de San José. Algunos santiagueños lamentan la decisión ya que ella era muy bonita, de facciones finas y grandes ojos azules. En aquella época no existían religiosas activas fuera del convento de clausura, con lo cual ella decide vestir una túnica negra y vivir junto a otras mujeres la vida activa, se las llamaban “beatas” (lo que sería ahora laicas consagradas).

Guiadas por un sacerdote jesuita, el Padre Gaspar Juárez, se dedicaban a ayudar a los sacerdotes, instruir a los niños, cosían, bordaban, cuidaban enfermos y repartían limosnas. En 1767 Carlos III decide expulsar a los Jesuitas de América. María Antonia cuenta con 37 años cuando sucede esto, y quiere reinstaurar los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. Esto no fue bien visto por la sociedad, el medio era hostil, pero ella sigue con su idea de organizar esta práctica piadosa. Los participantes vivían en un lugar cerrado durante varios días escuchando charlas a fin de que reflexionen sobre su vida y apliquen lo que les es un bien para su alma.

Comienza María Antonia invitando uno a uno a estos retiros desde 1768 a 1770. Lo hace caminando descalza por las tierras de Santiago del Estero, Silípica, Loreto, Salavina, Soconcho, Atamasqui, etc. Luego decide salir a otras provincias y se va caminando a Catamarca, La Rioja, Jujuy, Salta y Tucumán. El Obispo de Tucumán le da la licencia y así comienzan a aceptarse nuevamente esta práctica religiosa. Los frutos de los Ejercicios se conocen por el bien que le hace al pueblo y sus cambios en la vida diaria. Los Ejercicios duraban 10 días y se hacían todo el año. Convivían las Damas con sus siervas y en tandas separadas los hombres con sus ayudantes de campo.

Luego del éxito y buenos frutos de estos retiros, decide ir a Buenos Aires. En ese momento era considerado una locura ya que debían caminar 1400 kilómetros a pie. Los peligros son múltiples ya que las zonas eran habitadas por animales salvajes: jaguares, chanchos del monte y ladrones que atacaban a los viajeros. Una de sus frases que guían sus pasos era “la paciencia es buena pero más la perseverancia”, y lo aplica en su máxima expresión.

Cuando llega a Buenos Aires en Septiembre 1779 va a visitar al Virrey y al Obispo durante un año para que le otorguen la licencia. El Virrey Vértiz tenía una antipatía visceral por todo lo que era jesuítico, le niega la autorización. En 1780 comienzan los retiros en Buenos Aires con un éxito increíble. Es allí cuando el Obispo cambia su parecer y apoya esta obra, por los frutos que dan en sus fieles. Llegaron a ver tandas de 200 personas y la Providencia fue muy generosa en asistir a todas las necesidades de los practicantes.

La comida que sobraba se repartía a los presos y a los mendigos que concurrían a la Casa. Ella escribe: “Veo que la Divina Providencia me socorre indefectiblemente para su continuación y que cada día más experimenta el publico el fruto de ellos. En cuatro años de ejercicios se han acercado más de 15.000 personas.”

Luego sus ansias de “quisiera andar hasta donde Dios no fuese conocido” la llevan a Uruguay, Colonia y Montevideo, donde está tres años. Retorna a Buenos Aires y comienza la edificación de lo que hoy es uno de los edificios más antiguos de Buenos Aires, la Santa Casa de Ejercicios Espirituales, en Av. Independencia 1190, Capital Federal, Argentina. Ella va tocando puerta por puerta, hasta el Virrey acepta su obra. Ella dice “la obra era de Dios y para Dios” y es así como se edifica esta magnífica Casa.

Su obra es conocida en Francia, en el monasterio de Saint-Denis de Paris donde la priora del Carmelo era tía del rey Luis XVI. Sus cartas eran traducidas en varios idiomas: latín, francés, inglés, alemán y ruso. Estas cartas se envían a distintos países entre ellos Rusia. La fuerza testimonial que emana de sus cartas son modelos para los conventos por la fuerza que transmite. Se escribe un trabajo sobre ella llamado “el estandarte de la mujer fuerte” que se edita en 1791.
          
María Antonia realiza muchos hechos pródigos entre ellos cuando faltaba alimentos para sus practicantes la comida se reproducía de la olla o el pan se transformaba en fruta, o cuando faltaba grasa para preparar la comida, pasaba un donante por la puerta dejando justo lo que se necesitaba ese día.
          
El 7 de Marzo de 1799 muere a los 69 años. Sus restos descansan en la Basílica de Nuestra Señora de la Piedad en la calle Bartolomé Mitre 1524, Capital Federal, Argentina. El 12 de Julio de 1799 se le rinde homenaje en la Basílica de Santo Domingo. Cuando muere se calcula que unas 70.000 a 80.000 personas se habían beneficiado de los retiros espirituales.
          
Ha sido Maria Antonia quien introdujo en la Argentina la devoción a “San Cayetano”, muy arraigada en nuestro pueblo con una afluencia de miles de personas cada año visitan el Santuario de Liniers pidiendo pan, trabajo y salud. Subsisten vínculos históricos y pastorales que unen el Santuario de Liniers con la Congregación de las Hijas del Divino Salvador.
          
En 1905 los Obispos elevaron la causa de canonización de Madre Antonia a la Santa Sede. El 2 de julio de 2010, Benedicto XVI autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el decreto por el que se reconoce que la sierva de Dios María Antonia de Paz y Figueroa (María Antonia de San José) practicó las virtudes cristianas en grado heroico y la proclamó venerable. Y finalmente, el 9 de febrero de 2016, la comisión de obispos y cardenales, tras evaluar el milagro que se le adjudica a Mama Antula, aprobó en forma unánime y elevó la propuesta al Papa Francisco que firmó el decreto que la incorporará en el libro de los beatos.

Nuevo vídeo

Hay un nuevo vídeo subido al blog
de "Pequeñas Semillitas" en internet.
Para verlo tienes que ir al final de esta página

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por el eterno descanso del alma de Fray Carlos Correa Luna O.P., que hace justamente un año fue llamado repentinamente por el Padre al cielo, desde la ciudad de Córdoba, donde formaba parte de la comunidad de los padres dominicos.

Pedimos oración por Andrés P. R., de España, un joven con insuficiencia renal avanzada, en plan de diálisis, pidiendo a Dios y a la Virgen de Lourdes que le regalen paz, fortaleza y ánimo para luchar, comprendiendo que la vida está hecha de alegrías y de momentos de dificultad que debemos afrontar con la fe siempre puesta en la misericordia infinita del Creador.

Pedimos oración por las siguientes personas de diversos países del mundo:
- Oscar B. (Argentina), con ataques de pánico y depresión.
- Silvia T. (Argentina) por su salud e intenciones particulares.
- Niña Maria de los Ángeles (Venezuela), para que den con su diagnóstico y sea curada.
- Agustín (8 años –Tucumán, Argentina), que será operado del corazón.
- Mabel T. (Argentina), por salud, fortaleza e intenciones particulares.
- Jorge M. (Argentina), por paz y sanación espiritual.
- Rosita L. (45 años, colombiana residente en Canadá), que sigue en estudios de corazón; tiene mal los pulmones, anemia severa y otros problemas más.
- Por el hijo de Louis, de Canadá, con cáncer e inducido a coma, rogando que el Señor les dé luz y paz.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Los cinco minutos de Dios 
Agosto 25
Fíjate cuánta prudencia hay en estos consejos de un hombre de edad para los que quieren que su vida sea desdichada: no tienen más que hacer lo que sigue y pronto lo conseguirán.
Habla siempre de ti mismo y critica siempre a los demás.
Trata de que la palabra “yo” no se caiga apenas de tus labios.
Presta atención a lo que los demás dicen de ti.
Espera ser apreciado y haz lo que puedas para serlo.
Busca siempre divertirte y pasarla lo mejor posible.
Elude tus deberes siempre que puedas, siempre que para cumplirlos debas hacer algún sacrificio; busca siempre el camino más fácil.
Haz lo menos que puedas a favor de los demás.
Ámate a ti mismo en grado superlativo; olvídate de los otros; se egoísta y no mires si los demás pueden sufrir por tus actitudes.
Haz todo esto y te doy mi palabra de que muy pronto tu vida será hondamente infeliz y desdichada.
Receta infalible y garantizada.
“Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes, y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud” (Mc 10,43-45).
* P. Alfonso Milagro

Jardinero de Dios
-el más pequeñito de todos-